Altos funcionarios de Irán y el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, llegaron el domingo a un balneario suizo para formalizar las negociaciones sobre el programa nuclear de Teherán y consolidar el frágil acuerdo interino alcanzado la semana pasada para poner fin a la guerra entre ambos países. El encuentro se da en medio de una escalada de los combates en el Líbano que amenaza con descarrilar el pacto.
El acuerdo marco, firmado a comienzos de junio, dio inicio a un plazo de 60 días para resolver los puntos más espinosos de la relación bilateral: el programa nuclear iraní y las sanciones que pesan sobre Teherán desde hace décadas. Las delegaciones de Irán y Estados Unidos llegaron al balneario de Bürgenstock, en la ladera de una montaña con vista al lago de Lucerna, junto con representantes de Pakistán y Qatar, países que actuaron como mediadores durante todo el conflicto.
Las reuniones comenzaron por separado: Vance se encontró primero con el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, y el jefe del ejército, Asim Munir, clave como intermediario entre Washington y Teherán.
Poco después, la televisión estatal iraní informó que delegaciones de Irán, Qatar y Estados Unidos sostenían un encuentro para abordar un cese el fuego integral en el Líbano y el desbloqueo de los activos congelados de Irán. “Una reunión tripartita entre Irán, Estados Unidos y Catar sobre los temas del cese el fuego integral en el Líbano y los activos bloqueados de Irán se está llevando a cabo actualmente en la sede de las negociaciones”, señaló la emisora estatal IRIB. Para la tarde se esperaba además una reunión cuatripartita, con la participación de las cuatro delegaciones.
La prioridad de Teherán: el frente libanés
El portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baghaei, dijo que la prioridad de su país en las conversaciones del domingo sería la guerra entre Israel y el Líbano, y sostuvo que no sería posible avanzar hacia un acuerdo final mientras no cesaran los combates allí. Baghaei acusó a Washington de ser “incapaz o no dispuesto” a obligar a Israel a respetar la tregua, y remarcó que “la implementación de cualquier documento es más importante que su firma”.
Días antes de la cumbre, la escalada entre Israel y Hezbollah —agravada tras la muerte de cuatro soldados israelíes— había forzado la postergación de las conversaciones previstas para el viernes. Washington anunció un nuevo cese el fuego ese mismo día, aunque los choques continuaron el sábado.
En respuesta, el Comando Militar Central de Irán anunció el cierre del estrecho de Ormuz, la vía por la que transita una quinta parte del petróleo y el gas natural comercializado en el mundo. El Comando Central de Estados Unidos cuestionó esa versión y aseguró que el paso seguro por el estrecho “permanecía intacto”.
El dilema nuclear
Mientras tanto, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, reiteró que su país no renunciará a su derecho a enriquecer uranio, aunque insistió en que Teherán no busca fabricar un arma nuclear. “Podemos también afirmar por escrito que no tenemos intención de construir una bomba”, señaló.
Baghaei agregó que el descongelamiento de activos iraníes y el otorgamiento de licencias para la venta de petróleo de Irán también estarán en agenda.
El vicepresidente Vance, quien llegó a Suiza junto al enviado especial Steve Witkoff y a Jared Kushner, yerno del presidente Donald Trump, dijo esperar avances tanto en el frente nuclear como en el del Líbano, aunque aclaró que solo permanecería en las conversaciones “un día o dos”. Witkoff y Kushner ya se encontraban en el lugar revisando los aspectos técnicos del diálogo nuclear, y según Vance “las cosas van bien”.