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¿Cuánto puede producir Argentina de hidrógeno verde?

Expertos señalan que la industria y la ciencia locales pueden aportar conocimientos y tecnologías. Podría alimentar desde autos a GNC hasta la industria y transporte pesados.

El anuncio parece todo positivo: traerá dólares, trabajo, tecnología “del futuro” y energía limpia para frenar el cambio climático. La empresa australiana Fortescue Future Industries confirmó que invertirá 8.400 millones de dólares y creará más de 15 mil puestos de trabajo directo en Argentina para producir hidrógeno verde, un vector de energía que no emite gases de efecto invernadero responsables del calentamiento global.

El anuncio fue realizado esta semana en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) de Glasgow, de la que participó el presidente Alberto Fernández.

“Es una buena noticia y tiene todas las posibilidades de incorporar a los sectores industriales y científicos del país”, asegura Ramiro Rodríguez, físico de la Universidad Nacional de Córdoba y experto en energías sustentables.

Sin embargo, ejemplifica con lo que ocurre con las energías sustentables. “Argentina también tiene conocimientos y tecnología, pero los grandes parques energéticos ocuparon muy poca mano de obra argentina. Hasta el punto de que algunos se monitorean desde el país sede de la empresa”, apunta.

Y agrega: “El sector científico tuvo cero participaciones en estos proyectos. Toda la tecnología fue importada. Ni siquiera para la medición de los vientos”.

Agustín Sigal, integrante del Laboratorio de Energías Sustentables (Laes), de la UNC, cree que el proyecto anunciado posiciona a Argentina como un país estratégico en la transición energética.

Y agrega: “Hay que generar un gran acuerdo nacional para impulsar este proyecto. Es un momento interesante en el que la ciencia puede ganar un lugar en su relación con el Estado. Como en la pandemia, se debería escuchar a los especialistas para abordar un problema complejo”.

El proyecto necesitará aerogeneradores y electrolizadores. Los expertos creen que el país tiene capacidad para participar en la producción de ese equipamiento. Rodríguez menciona el caso de Impsa, una empresa mendocina que dominó el mercado mundial de aerogeneradores a principios de este siglo.

Ezequiel Leiva, integrante del Laes e investigador superior del Conicet, advierte que el país tiene una importante comunidad científica ligada al hidrógeno, desde investigadores que desarrollan electrolizadores hasta quienes se dedican a mejorar la forma de almacenar el gas.

Potencial argentino

Los tres científicos publicaron un estudio en 2015 donde calcularon la producción potencial de hidrógeno a partir de las tres energías renovables más importantes que dispone el país: eólica, solar y biomasa.

“Usando solo el 10 por ciento de tierra apta para proyectos renovables, sería suficiente para reemplazar el total de la importación de combustible de Argentina para transporte”, dice el trabajo. Es decir que, potencialmente, el país podría producir 10 veces la energía que tiene que comprar en el extranjero.

Sigal agrega: “El país tiene casi 3,5 veces más potencial de producción de hidrógeno verde que EE.UU. Esto se debe a la enorme capacidad de producir energía eólica en el sur y fotovoltaica en el norte”.

Rodríguez advierte que Chile tiene un potencial similar en un territorio más pequeño, pero ofrece otra ventaja: el precio de producir energía renovable en este país y en varios de la región es más bajo que en Argentina.

Sin embargo, aclara: “En el futuro, los países del primer mundo van a tener que importar hidrógeno para alimentar su parque de vehículos eléctricos porque no alcanzarán a cubrir su demanda con lo que producen internamente”.

Inquietudes sobre el proyecto

El proceso de producción de hidrógeno consiste, primero, en generar electricidad, en este caso, a través de energía eólica y sin emisiones de dióxido de carbono (por eso es hidrógeno verde).

Esa electricidad luego se utiliza en los electrolizadores que toman el agua (en este caso, será agua de mar desalinizada) y separan el hidrógeno del oxígeno. El gas hidrógeno se almacena y se transporta para recuperar esa energía en otros usos.

Los expertos reconocen que les gustaría saber más sobre el proyecto conocido esta semana. Por ejemplo, qué electrolizadores van a utilizar y cómo van a transportar el hidrógeno.

Uno de los problemas de este gas es que tiene baja densidad. Leiva explica que para transportarlo podrían enfriarlo hasta 253 grados bajo cero para que se vuelva líquido. En esta condición, 3,6 litros de hidrógeno equivalen a un litro de nafta.

Rodríguez piensa en otra alternativa: “Es posible que utilicen líquidos orgánicos como el tolueno, que captura el hidrógeno (se hidrogena) para transportarlo y deshidrogenarlo en destino. Se puede transportar a temperatura ambiente, y el proceso es barato”.

Mercado y destino final

Sigal apunta que ya existe un mercado en el sector de transporte que utiliza hidrógeno en autos, en colectivos y en trenes.

“Los principales destinos van a ser actividades que puedan repostar combustible de manera cautiva, como la minería, la industria pesada, los colectivos, transporte pesado, naviero y la aviación. Además, son sectores que contaminan mucho”, agrega Rodríguez.

Los vehículos pueden utilizar hidrógeno de dos formas. Los que tiene motores de combustión interna se pueden alimentar con GNC plus, gas natural comprimido con un 20 por ciento de hidrógeno.

“Puede funcionar con una adaptación en el motor que no es tan costosa ni compleja. El GNC plus puede ser una alternativa rápida de inserción del hidrógeno en Argentina, debido a la tradición que tenemos en el uso de GNC”, asegura Leiva.

La otra opción son los autos eléctricos que, en lugar de tener una batería de litio, utilizan una celda de combustible, la cual transforma el hidrógeno en electricidad. “Todas las primeras marcas de autos tienen sus vehículos a hidrógeno”, asegura Sigal.

El problema de esta tecnología es que, por el momento, tiene piezas muy costosas. Pero los expertos creen que toda la tecnología vinculada al hidrógeno bajará sus precios en los próximos años.

La ventaja es su eficiencia. “Los motores del celda de combustible tienen una eficiencia de hasta 80 por ciento. En los motores de combustión interna, no supera el 40 por ciento, el resto de la nafta que quemamos se convierte en calor”, detalla Sigal.

También hay una gama de aplicaciones incluso para utilizar una mezcla de gas e hidrógeno en la cocina. Y sirve para almacenar energía cuando la oferta no coincide con la demanda. Un ejemplo: los paneles solares generan más energía de día, pero la demanda es mayor a la noche.

Leiva recuerda que la principal ventaja del hidrógeno verde es que es inagotable. “La energía solar y eólica son potencialmente infinitas. A veces nos olvidamos de que el petróleo se va a acabar”, ejemplifica.

Los expertos apuntan otra ventaja por la cual el hidrógeno se va a imponer. El petróleo tiene otros costos que no pagamos en el surtidor, pero que ya estamos padeciendo como civilización: el deshielo de glaciares y de los polos, el incremento de eventos climáticos extremos y otras consecuencias del cambio climático.

Fuente: La Voz del Interior

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