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La astronomía en Argentina

Cuando Domingo Faustino Sarmiento fue presidente de la Nación inauguró en Córdoba, el primer Observatorio Astronómico de nuestro país. Esto sucedió el 24 de octubre de 1871 y a partir de ahí es la fecha en que se celebra el día de la astronomía argentina, constató AIM.

La sede del Observatorio Nacional Argentino el día de su inauguración. Faltaba concluir la parte oeste del edifico, incluyendo la cúpula grande. A la izquierda puede apreciarse la casa del director en plena construcción. Faltaban también terminaciones de varios detalles y pintura. Vista desde el norte. El único instrumento montado era el Gran Ecuatorial.
Los atrasos en la construcción del edificio y en la llegada de los instrumentos – consecuencia de la guerra en Europa y la fiebre amarilla –, largo tiempo después de lo planeado por el Dr. Benjamin Gould, finalmente llega el momento de la inauguración del Observatorio Nacional Argentino.
Se fijó el domingo 21 de octubre de 1871 como fecha inicial, pero la lluvia obligó a postergar la habilitación hasta el miércoles 24.
La elección del momento estaba vinculada con la apertura de la gran Exposición Nacional, pues el presidente Sarmiento y sus ministros llegarían a Córdoba para ello y se aprovecharía la oportunidad para hacer lo propio con el Observatorio.
La inauguración fue realmente un acto formal, ya que las observaciones habían dado comienzo hacía varios meses, con la determinación de las posiciones y brillo de las estrellas visibles a simple vista que formarían la Uranometría Argentina.
Las sillas fueron alquiladas, impresas las invitaciones y repartidas. Se contratan peones para el movimiento de las sillas y mozos que servirán la cerveza, que nunca debe faltar. Todo por 85,90 pesos fuertes.
Las invitaciones se restringieron a un reducido núcleo de personalidades, alumnos y claustro de la Universidad para la cual Sarmiento decretó feriado.
Sarmiento y su comitiva arribó a Córdoba la noche del 11 de octubre por el ferrocarril proveniente de Rosario, donde había llegado el día anterior desde Buenos Aires en el vapor Rosetti. Fue recibido por las autoridades provinciales y la comisión de recepción. Se alojó en la casa de los Agüero ubicada a media cuadra de la Plaza de La Merced. Avellaneda arribó unos días antes para realizar los preparativos correspondientes a la recepción presidencial y las múltiples inauguraciones programadas.
Córdoba estaba inundada por viajeros que llegaban para la inauguración de la Exposición Nacional, que se concretó el 15 de octubre. Dos días más tarde, al ponerse la piedra fundamental del ferrocarril a La Calera, se inauguró también el hotel “La Calera” en esa localidad perteneciente a William Wheelwrigth.
El martes 24 de octubre, por la tarde, el edificio del flamante Observatorio estaba adornado por dos banderas nacionales que colgaban del balcón sito en su frente. La guardia presidencial se ubicó estratégicamente cuidando a Sarmiento y también a los preciados instrumentos. Seguramente el Director no estaría muy contento con tanta gente vagando por su santuario, pero era un mal trago que necesariamente debía pasar.
Escuchado el himno patrio ejecutado por una de las bandas de los cuerpos de línea llegados a Córdoba para los actos oficiales, los discursos se sucedieron.
El Obispo Ramírez de Arellano bendijo las instalaciones y leyó de un largo texto de interesante contenido, que conciliaba posturas filosóficas en pugna.
Le siguió el discurso del doctor Gould que, aunque algo técnico, fue recibido con grandes aplausos. El mensaje dejó al descubierto claramente sus ideas. Repetidas referencias a las maravillas del universo como obra de Dios muestra sus profundas creencias, justificando la imperiosa necesidad de estudiar su obra. Tal vez sus ideas se puedan sintetizar en el párrafo:
Un telescopio que explora los cielos, se asemeja a una máquina de artillería dirigida contra la ignorancia humana, y tiene su parte en las conquistas de grandes y nuevas verdades, que servirán para el adelanto moral, intelectual y físico del género humano.
Resalta las investigaciones proyectadas sin ignorar la fotografía astronómica a la que dedica un largo párrafo. Finalmente, brinda como primer logro de la Institución la Uranometría ya casi concluida:
Cuando levantéis, señores, vuestros ojos esta noche, después de ponerse la luna, hacia el cielo estrellado, y esforzando vuestra atención, se os presenten las más pequeñas estrellas, una en pos de otra, – no hallareis ni una sola cuya posición y magnitud no esté ya registrada por alguno, si no por más de uno, de los astrónomos de vuestro Observatorio.
En su discurso Gould no olvida mencionar a sus jóvenes ayudantes John M. Thome (izquierda), William M. Davis (derecha), Miles Rock y Clarence L. Hathaway.
A su terminación, el discurso fue seguido por las palabras del Ministro Avellaneda, el que premonitoriamente sin equívocos sentencia:
Puedo entre tanto anunciaros con sincera confianza que la memoria de esta instalación se prolongará más allá de la generación presente…
Finalmente, Sarmiento deja escuchar sus ideas y contesta a sus detractores con palabras que han sido repetidas muchas veces:
Hay, sin embargo, un cargo al que debo responder, y que apenas satisfecho por una parte, reaparece por otra bajo nueva forma. Es anticipado o superfluo, se dice, un Observatorio en pueblos nacientes y con un erario o exhausto o recargado. Y bien, yo digo que debemos renunciar al rango de nación, o al título de pueblo civilizado, si no tomamos nuestra parte en el progreso y en el movimiento de las ciencias naturales.”
Podéis, señor Profesor Gould, dar principio a vuestros trabajos. Señoras y señores: queda inaugurado el Observatorio Astronómico Argentino.
La construcción del edifico se atrasó como consecuencia de demoras en el pago al contratista y el reemplazo del mismo. La guerra Franco-Prusiana estalló casi inmediatamente que Gould deja Europa camino a Córdoba, por lo que el Círculo Meridiano y otros instrumentos recién llegaran en 1872. La fiebre amarilla azotó particularmente Buenos Aires, produjo una gran mortandad y provocó la casi total suspensión de las comunicaciones con el interior.
En la actualidad trabajan alrededor de 50 astrónomos, la mayoría de ellos provienen de la Universidad Nacional de Córdoba. Los astrónomos desarrollan sus tareas en diferentes grupos de investigación los cuales cubren la mayor parte de las áreas de interés de la Astronomía moderna.
El Observatorio Nacional no solo realiza una larga serie de contribuciones a la ciencia, sino que colabora en un gran número de trabajos que aunque no directamente relacionados a la astronomía, eran de gran interés y necesidad para nuestra naciente nación.

Sobre astronomía
La astronomía se dicta a nivel universitario en las Universidades Nacionales de La Plata, Córdoba y San Juan donde también se hace investigación. El Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR) y el Instituto de Astronomía y Física del Espacio (Iafe) son algunos de los sitios argentinos donde la astronomía tiene cabida. El Complejo Astronómico El Leoncito (Casleo) posee el telescopio más importante de nuestro país y depende de las tres universidades citadas y del Conicet.
Los astrónomos argentinos son partícipes de múltiples programas de investigación que los vinculan con grupos de otros países y con el acceso y uso de telescopios, instrumentos, satélites y proyectos internacionales en esta área.

Las estrellas del Sur para el mundo
Cuando Domingo Faustino Sarmiento fue embajador en Estados Unidos, conoció a Benjamin Apthorp Gould, astrónomo norteamericano y que luego sería el primer director del Observatorio Nacional de Córdoba. Cada uno desde sus convicciones y anhelos sembró las semillas de la astronomía en nuestro país. Un país moderno deseaba Sarmiento; catalogar las estrellas del hemisferio Sur hasta entonces no registradas, impulsaba a Gould a aceptar venir a estas tierras lejanas.
Durante poco más de una década, astrónomos de todo el mundo recibieron los datos registrados en el Observatorio Nacional Argentino (como se lo llamaba por entonces) en publicaciones como:
“Uranometría argentina” (1879). Recibió la medalla de Oro de la Royal Astronomical Society en 1883, “Catálogo de las zonas estelares” (1884) con más de 70.000 estrellas,”Catálogo general argentino de 1886″, con más de 30.000 estrellas.
Gould también incorporó la fotografía astronómica. Poco después de su muerte, ocurrida en 1896, se editaría “Fotografías cordobesas”.
Gould inició gestiones para que se desarrollara un programa de observaciones meteorológicas, lo cual culminó en 1872, con la creación de la Oficina Meteorológica Argentina, predecesora del actual Servicio Meteorológico Nacional. Fue su director y la sede estuvo en el Observatorio Astronómico de Córdoba.
En 1885 Gould se despidió de la Argentina para regresar a su país:”Usted señor Sarmiento me ha atribuido el honor de haber hecho algo en pro de este país querido. Permítame contestar que es usted y el país que han hecho todo para mí… usted ha sabido, lo que era el colmo de mi ambición, conseguir la oportunidad de estudiar el cielo austral”.
Por su parte, Sarmiento le respondió que “recién ahora, y como movidos por el impulso dado desde el Observatorio de Córdoba, se habla en Europa de adoptar y generalizar el mismo procedimiento, aplicado con brillo doce años entre nosotros. Por el mismo método quedan fijadas las posiciones relativas de estrellas dobles, no sólo entre sí mismas, sino con relación al meridiano celeste. Desde que se emite la idea de que el movimiento es la ley universal, aun en las estrellas, se comprende de cuánta magnitud pueden ser los resultados de la fotografía celeste”.

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