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Preocupa la población de carayás rojos tras incendios

Alertaron que, al quemarse los posibles corredores verdes, las poblaciones de aulladores rojos están cada vez más aisladas entre sí, lo que perjudica su reproducción. Esta especie está en una situación crítica de supervivencia.

El mono carayá rojo o aullador es uno de los primates que habita en Misiones y, aparte de ser una especie en peligro de extinción, se encuentra gravemente amenazado por los focos de incendio que azotan la provincia en las últimas semanas.

Al ser consultada la doctora en Ciencias Naturales del Conicet perteneciente del proyecto Carayá Rojo y a la Asociación de Primatología Argentina (Aprima) Melina Brividoro, explicó que el problema está en que “al quemarse grandes porciones de monte, se reduce el ambiente y se cortan los posibles corredores verdes que unen las poblaciones unas con otras, quedando los grupos cada vez más aislados, imposibilitados de conectarse entre sí y eventualmente de reproducirse”.

Si bien por el momento los focos de incendio no están en las áreas donde se registraron poblaciones de aulladores, la especialista indicó que no saben con exactitud la distribución de estos primates, “es muy probable que algunos estén muy metidos en el monte, pudiendo estar cerca de cualquier foco de incendio”.

La situación se agrava ya que estos animales, habitantes de la selva paranaense, “son muy sensibles a la alteración del ambiente y necesitan bosques puros y montes nativos para subsistir”.

En ese sentido, aparte de los incendios, la especialista enfatizó que todos los factores externos que alteran el medio ambiente afectan directa o indirectamente a las poblaciones de primates y a otros mamíferos. Es así que la fauna no sólo se ve seriamente amenazada por la quema masiva sino también por el desmonte, el aumento de temperaturas y la sequía, otros tres dramas muy vigentes en la provincia.

Por otro lado, la problemática de la población de primates radica en que “los individuos de Argentina no se pueden abastecer de individuos de Brasil”, es decir no llegan a tener contacto entre sí por la deforestación y los incendios que interrumpen el paso de la selva, imposibilitando un bosque continuo para que se trasladen y se puedan unir y reproducir.

Por si fuera poco, según Brividoro, la población de carayás en el país está “bastante delicada porque se repiten, de forma constante en el tiempo, los brotes de fiebre amarilla que la diezman, haciendo que los grupos después no tengan forma de recuperar sus individuos”.

Carayá rojo: el centinela del monte

El monitoreo de monos aulladores en la provincia es una acción vigente mediante el Proyecto Nacional Carayá Rojo que tiene como objetivo la conservación del primate más amenazado de Argentina, a partir del trabajo interdisciplinario entre biólogos, veterinarios, guardaparques y otros especialistas.

La supervivencia de este animal está intrínsecamente relacionada con la fiebre amarilla que puede afectar a las poblaciones de monos silvestres y a los humanos, mediante su transmisor: el mosquito.

A partir del último brote de esta enfermedad en la provincia, entre el año 2008 y 2009, y las graves pérdidas poblacionales que se registraron en el Parque Provincial Piñalito y Cruce Caballero en San Pedro, fue que se inició el seguimiento.

A raíz del último registro y modelo poblacional, se llegó a la conclusión de que hay aproximadamente entre 40 y 50 monos adultos vivos en Misiones, confirmó Brividoro.

Aunque la gran mayoría se registra en áreas protegidas como los Parques Provinciales de Moconá y Piñalito, también se estima que hay individuos fuera de esas zonas.

“Si los monos están vivos es porque no hay circulación del virus, es decir, se comportan como centinelas del monte porque son los primeros que se enferman y dan alerta sobre la aparición de la fiebre amarilla, que puede afectar luego a los humanos” indicó la especialista.

También dejó a entrever lo mortal de la enfermedad para esta especie, “cuando se contagian, a los dos o tres días como máximo ya mueren” explicó la doctora.

Es por eso que uno de los fines principales del seguimiento es determinar si existe circulación de la fiebre amarilla en la zona, mediante la captura y estudio de mosquitos; y análisis de posibles hospedadores del virus como roedores y otros animales que habitan la selva.

Asimismo, “monitoreamos que las poblaciones estén bien, que se estén reproduciendo, la última vez que los vimos tenían crías, ese grupito (del Parque Piñalito) es viable y nos da esperanza de que se vaya recuperando la población de a poco” finalizó.

Cabe recordar que el brote de fiebre amarilla en el 2008 en la provincia casi eliminó a todos los monos aulladores. Recién en 2014 se los volvió a registrar mediante sus aullidos característicos.

Último monitoreo del carayá en Misiones

La última campaña de monitoreo ecoepidemiológico de fiebre amarilla fue realizada en noviembre del año pasado y llevada adelante por Brividoro y la doctora en Ciencias Biológicas del Conicet, Laura B. Tauro.

En su recorrida ambas investigadoras y su equipo monitorearon puntos claves en el norte de la provincia como los parques provinciales Piñalito, Cruce Caballero, Moconá, Urugua-í y el Parque Nacional Iguazú tomando muestras de suero de diferentes vertebrados como roedores, murciélagos, coatíes, comadrejas, y colectando diferentes especies de mosquitos.

Es así que pudieron llegar a la conclusión de que el grupo de aulladores rojos, que es objeto de estudio del Proyecto Nacional Carayá Rojo, se encontraba en perfecto estado.

También en esta oportunidad, si bien no lograron observar al grupo de aulladores negros, llegaron a registrar sus aullidos, lo cual indica su presencia en el área. Cabe destacar que, en abril de ese mismo año se emitió una alerta por fiebre amarilla debido a epizootias en Brasil, próximas al Parque Piñalito.

Lo que significó un estricto régimen de monitoreo a la población de aulladores por parte de los guardaparques.

Fuente: Primera Edición

biodiversidad extincion de especies incendios forestales misiones

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