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El comunal y el hipercapitalismo

El historiador  "antipolítico" español Félix Rodrigo Mora se considera alguien que trata de  sobrevivir  y  de reforestar los bosques de Castilla en tierras muy erosionadas. Sostiene que en un tiempo, como los propios romanos reconocieron en el siglo I, se podía viajar por España de Cádiz a los Pirineos atravesando bosques, siempre a la sombra de árboles.

El capitalismo muestra tendencias claras a la reintroducción de mercados de esclavos, como hay en Libia y Mauritania después de la intervención bélica estadounidense.
El capitalismo muestra tendencias claras a la reintroducción de mercados de esclavos, como hay en Libia y Mauritania después de la intervención bélica estadounidense.

La deforestación actual, que convirtió extensas zonas en desiertos,  es obra primero del imperio  romano, que taló bosques para sembrar trigo y arrasó tierras para construir grandes ánforas de aceite de oliva llevado a  Roma. Y siglos después  obra de la sobreexplotación necesaria para pagar impuestos y de la tala para construir navíos de guerra.

Mientras tanto, Mora ha publicado alrededor de 30 libros fuertemente críticos a la política de su país, poco clara por lo tan revuelta, y ha recibido como reacción críticas doblemente fuertes: las políticas deslizando sospechas de quién le paga y las eruditas de falta de  método y cientificidad insuficiente.

No obstante, sus investigaciones sobre las  luchas de los campesinos españoles durante milenios, las guerras en que se han involucrado, como la famosa de los comuneros de Castilla, han abierto camino a interpretaciones del pasado que hasta ahora se mantenían en discreto silencio o estaban fuera del conocimiento popular.

Apartado de los partidos políticos de izquierda y derecha, adversario del Estado, "el más frío de los monstruos fríos" según Nietzsche, con quien no congenia, Mora  tiene repercusión escasa fuera de un ambiente reducido de intelectuales, que en general  le son hostiles y prolijos a la hora de mostrar sus errores y contradicciones.

Pero las charlas que brinda sobre todo en pequeñas localidades son seguidas por jóvenes que quizá buscan orientación en un mundo que deslumbra pero no alumbra y que parece dirigido a estrellarse.

La revolución bagauda

En  uno de sus últimos libros, Mora investiga los orígenes de los fueros españoles y lo encuentra en la revolución bagauda contra el dominio de Roma, cuando el imperio se caía en el siglo V.

Para los romanos,  bagauda significaba "ladrón"  lo que da idea del concepto de propiedad que defendían,  pero para los galos tenía el sentido de "asamblea tumultuosa", quizá lo  mismo visto desde otra perspectiva.

Según Mora, el movimiento bagauda fue el origen de los fueros comunales, del autogobierno de las comunidades rurales, que implicó el  uso común de los bienes de producción y también la derogación del derecho patriarcal impuesto por Roma en sus dominios.

Ha publicado "Naturaleza, ruralidad y civilización", con el que se dio a conocer, seguido  de "La democracia y el triunfo del Estado", "El Giro Estatolátrico" y "La Revolución Altomedieval y el Derecho Pirenaico", entre otros.

El hipercapitalismo

El comunal era la estructura de propiedad resultante de la revolución altomedieval en España en tiempos de la declinación final del imperio romano.  Era la propiedad común de los vecinos en cada villa o aldea. A veces había comunales que abarcaban territorios grandes, una villa cabecera  y hasta cien aldeas.  No había problema de lindes entre diferentes territorios  y la organización se producía mediante un sistema asambleario que se reunía cada año o semestre.

El comunal es propuesto por Mora como una vía de superación del mal de estos tiempos: la concentración desorbitada de la propiedad en pocas manos, el hipercapitalismo.

"Podemos denunciar las multinacionales, sobre todo las financieras, pero  sin dar  respuesta a cómo poner fin  la dictadura del capitalismo", dice  comentando  "La revolución altomedieval  y el derecho pirenaico".

Reduce las soluciones propuestas contra el hipercapitalismo hasta ahora a dos: el marxismo con sus elogios al capitalismo por haber despertado las potencialidades "que dormitaban en el seno del trabajo social" y haber teorizado que desarrollando el capitalismo hasta sus límites extremos, revertiría en socialismo.

Estima que lo que ocurrió en cambio es que el hipercapitalismo es solo capitalismo exacerbado; de socialismo, nada, como no sea la socialización de las pérdidas, que deben ser costeadas por las víctimas de la concentración de la riqueza.

El otro intento de solución que considera es el "anticapitalismo de grandes almacenes", que él ve sobre todo en Cataluña,  y que consiste en luchar contra el capitalismo para promover el consumo de las masas populares.

En el pasado el capitalismo era esencialmente productivo, pero desde hace medio siglo es de consumo. Por eso este anticapitalismo es solo la adecuación del pensamiento radical a la realidad, es solo procapitalismo en su modalidad actual.

El comunal

Estas dos alternativas, la estatista y la consumista, para  Mora no ofrecen salida  y por eso puso atención en el comunal, cuyos restos existen todavía como tierras hoy residuales, en diversos pueblos de España.  Cerca de esos pueblos hay bosques de los que los vecinos pueden retirar madera o meter a pastar su ganado,  y pertenecen a ellos, al  común de los vecinos.

El comunal es todavía significativo en Navarra y Guipúzcoa. Para Mora, ofrece  una vía que debe explorarse en la perspectiva de liquidar al capitalismo.

Sostiene que el Estado no  nos salvará del capitalismo, como no queramos volver a los puntos de  vista de Mussolini y luego de Stalin y sus seguidores. La confusión entre pueblo y Estado es acá esencial. Es necesario entender que pueblo y Estado son antagónicos: es casi normal considerar que lo público es lo estatal, pero en realidad lo público es del pueblo y no de  Estado.

El comunal del pasado español  era agrario y artesanal, porque incluía bienes de la época, como molinos, fraguas y batanes, que eran máquinas hidráulicas que convertían los tejidos abiertos en otros más tupidos. Esos bienes eran tecnológicamente eficaces  y dieron lugar a una revolución industrial  ya en el siglo X. Hay tecnólogos actuales que sostienen que se podrían usar hoy con ventaja, porque no consumían energía fósil, eran eficaces  y no contaminaban.

Aquella sociedad era consejil porque se gobernaba por consejos, era comunal porque su elemento económico eran los bienes comunales y seguían un derecho  que se manifiesta en los foros comunales. Parte esencial de esa sociedad era la ayuda mutua generosa, que en otras sociedades, como las originarias de América-Abya yala,  se llama reciprocidad, y estaba contenida en los fueros  y en el trabajo libre y asociado.

El trabajo era  libre a diferencia del esclavista anterior y del asalariado posterior.  Era un trabajo libre que  desarrollaba la riqueza colectiva con fines naturales, ya sea en la familia extensa o a favor de toda la comunidad.

El comunal fue la forma predominante de propiedad, por sobre la del clero, la corona  y la nobleza. El radicalismo jacobino se propuso exterminar el comunal,  lanzando la idea de que todo lo anterior era propiedad del clero. La  idea era eliminar el comunal expropiando al pueblo. Luego en España trabajaron en el mismo sentido el franquismo  y la segunda república en el siglo XX.

El comunal antiguo fue agrario, ganadero y artesanal mientras la sociedad actual es urbana, industrial y de servicio; Mora sostiene que los fundamentos del  comunal pueden servir para liquidar el capitalismo  y el trabajo asalariado, una forma de trabajo esclavo que deriva en alcoholismo, tabaquismo, drogadicción y persecución de las madres en las empresas.

El movimiento gabauda

Un dato histórico interesante es el movimiento gabauda entre los siglos III y V.  El derecho comunal  no estatal en los Pirineos, ha sido sepultado por la historia oficial bajo la habitual reprobación moderna de la edad media, herencia sobre todo de Voltaire y los ilustrados.

En el mundo romano había propiedad del estado -que no era de los vecinos- propiedad de los templos paganos  y de los latifundistas.

Pero en el siglo IX aparecen evidencias de propiedad comunal, como resultado de la revolución gabauda. Luego, con el transcurso de los siglos, se extendieron  las tierras de la corona y retrocedió el comunal hasta la desamortización dispuesta por Felipe II en el siglo XVI.

La decadencia de Roma  y estableció la propiedad común de los   vecinos graacias al movimiento gabauda. Desaparecieron las ciudades  y la gran propiedad  y también se dejó de imprimir moneda.

Los fueros de Sobrarbe.

La voluntad de vivir según sus propias determinaciones, sin depender del clero, de los latifundistas ni de los nobles, dio lugar a los míticos foros de Sobrarbe, pequeño territorio en el norte de Aragón, creados en las montañas de ese nombre.

Los fueros de Sobrarbe no se han olvidado, sobre todo en tierras de Navarra, donde en el siglo XIII circuló un texto, que se utilizó como prólogo del fuero general de Navarra, en el que se anuncia el hallazgo de unos fueros  en la zona ocupada por los musulmanes y por los montañeses que actuaban sin rey.  La finalidad de este anuncio es  recordar los fueros de Sobrarbe.

Los fueros  fueron utilizados durante mucho tiempo por los navarros, y se convirtieron en fueros de Aragón al bajar al llano.

Los fueron consideran no lícito al rey dictar leyes sino atendiendo el consejo de los súbditos. Le piden  no hacer guerra, tratar la paz, dar treguas o tratar otra cosa importante sin  consentimiento. Si finalmente aconteciera que el rey oprimiere las libertades del reino, éste será  libre de ofrecerse a otro rey, fiel o infiel.

El Sobrarbe es la región más agreste y montuosa de los Pirineos, donde se refugiaron  los bagaudas en sus vicisitudes de la guerra  mientras no se derrumbó el poder romano en el siglo V.

Las mujeres tenían en el derecho pirenaico que surgió entonces un estatus muy diferente al del patriarcal romano. Las nuevas formas de propiedad y de organización social eran abismalmente diferentes a las romanas, que imponían sin misericordia la estructura de un estado imperial. Se refieren a los modos de producción  en común,  sin propiedad individual.

En el derecho pirenaico, derecho consuetudinario,  se recogen normas sobre la  vida en comunidad, el autogobierno, el régimen comunal, todo sobre la  base de un concepto de propiedad muy diferente del romano.

El derecho inmemorial basado en la costumbre es según Mora de origen popular, no es el derecho de los juristas,  riguroso y muy elaborado, generado en las necesidades del estado imperial que había dominado la zona desde milenios.

El comunal surgió de una rebelión popular contra un estado despótico, que no obstante tiene todavía admiradores como todos los imperios, y se sacó de encima la propiedad privada y el patriarcado.

Se creó entonces el  régimen de trabajo libre, por contraposición al esclavo y al asalariado. Hoy, el predominio del trabajo asalariado lleva a la gente a refugiarse en las drogas, porque no puede  tolerarlo.

La influencia del movimiento bagauda se extendió por toda Europa y es responsable para Mora de la noción de persona, que a diferencia de Grecia se aplicó a todos los seres humanos y no solo  a los varones libres con bienes.

El derecho bagauda considera persona con derechos a todos los vecinos, definidos como el que vive en algún sitio  y por eso tienen derecho  a trabajar en comunidad  y libertad, a participar en los foros, usar los bienes del comunal, usar la madera de los montes y meter en ellos los ganados.

La revolución burguesa

Estos derechos se perdieron cuando sobrevino la revolución burguesa, que los eliminó a todos a favor de la atomización social y el poder del estado. Se estableció entonces el derecho del gobierno a cobrar impuestos, a hacer levas para los ejércitos y otros por el estilo.

Desde el siglo XI surgieron en Navarra estructuras estatales que acuñaron moneda, pero no pudieron   liquidar al comunal hasta el siglo XX.

Desde la invención del maquinismo  y ahora de los robots, proliferan los psicofármacos  y la evasión porque ya no hay actividades constructivas a través del trabajo, que se ha vuelto insoportable.

Para Mora ni el socialismo de estado del siglo XX, que terminó promoviendo el hipercapitalismo, ni el anticapitalismo de grandes almacenes, pueden eliminar el capitalismo, pero sí podría el comunal, restablecido en las  condiciones nuevas.

Ahora el capitalismo muestra tendencias claras a la reintroducción de mercados de esclavos, como hay en Libia y Mauritania después de la intervención bélica estadounidense.

La descomposición del mundo occidental puede dar lugar a estudiar una revolución que en su momento se opuso a las tendencias que predominan hoy  y triunfó sobre ellas.

De la Redacción de AIM.

 

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