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Las mentiras en los adolescentes: ¿Qué hacer?

Los adolescentes pueden mentir por muchas razones. Si has pillado a uno de tus hijos haciéndolo, descubre qué puedes hacer para abordar esta situación.

Las mentiras en los adolescentes son un fenómeno cotidiano, al igual que para el resto de los seres humanos en otras etapas de la vida. De hecho, consideramos al acto de mentir un hito en las etapas tempranas de la vida infantil, porque representa un avance en el desarrollo cognitivo y la teoría de la mente del niño. El hecho de que pueda hacerlo significa que es capaz de trabajar a nivel mental con una realidad imaginaria, una habilidad que requiere de una capacidad cognitiva avanzada.

En la adolescencia, la mentira puede convertirse en un problema cuando pasa a ser una estrategia de afrontamiento frecuente o preferida. Este patrón no es menos frecuente en los adolescentes que en los niños o adultos, es más se ha encontrado todo lo contrario, los adolescentes son más proclives a mentir, en especial a sus padres.

En una investigación realizada por Arnett et al. (2004), se encontró que los adolescentes mienten frecuentemente a sus padres y que usan la mentira como una forma de afirmar el derecho a la autonomía. También hallaron que los adolescentes informaban de más mentiras en comparación con una muestra de adultos emergentes.

En otro estudio llevado a cabo por Levine et al. (2013), se halló que los adolescentes mienten con más frecuencia que estudiantes universitarios o adultos. En promedio, se encontró que estos informaban haber dicho 4.10 mentiras en las últimas 24 horas. Un 75 por ciento más que los universitarios y 150 por ciento más que los adultos -según informa cada grupo-.

Formas de mentir de los adolescentes
Las personas podemos mentir, al menos, de dos maneras:

Por omisión: consiste en no compartir información de manera intencional.
Por comisión: consiste en dar testimonio de algo distinto a lo que en realidad ha sucedido. Este tipo de mentiras no solo se refieren a hechos. Por ejemplo, podemos simular que pensamos que una opción es la correcta, cuando en realidad creemos que es otra.
En muchas ocasiones, a la omisión, las personas unimos otra estrategia: la evitación. Intentamos no encontrarnos con algunas personas para no tener que mentirles.

¿Qué motiva las mentiras en los adolescentes?
Uno de los motivos por los que los adolescentes les mienten a sus padres es porque intentan reafirmar el dominio y la autonomía en la toma de decisiones. Hay que recordar que la adolescencia es una etapa del desarrollo en la que la autonomía es importante. Esta es definida por Erikson (como se citó en Papalia, 2017) como una ‘concepción coherente del yo, compuesta por metas, valores y creencias con las que la persona establece un compromiso sólido’ (p.357).

Con frecuencia, las mentiras en los adolescentes se deben a un excesivo control que los padres ejercen sobre ellos. Arnett et al. (2004) encontró en su investigación que cuanto más control ejercían los padres, más probable era que los adolescentes mintieran. Esto puede llevar a perpetuar el ciclo de mentira-control, porque los padres, al darse cuenta de que sus hijos les mienten, tienden a ser todavía más controladores.

También mienten por miedo o vergüenza, para obtener algo, para proteger a alguien, para no afrontar las consecuencias de la verdad (Martins y Carvalho, 2019). Podrían hacerlo para encubrir emociones o sentimientos que no quiere compartir con sus padres. Cuando hay muchos problemas en el hogar, los adolescentes evitan decir la verdad para no aumentar el número.

La psicóloga Kate Aubrey propone algunas razones de las mentiras en los adolescentes:
1. Para evitar problemas.
2. Para no decepcionar a los padres.
3. Por presión social, por ejemplo, para no perderse una fiesta o actividad con los amigos.
4. Mala comunicación. Si el adolescente siente que no será comprendido, escuchado o respetado, evitará comunicarse.
5. Por el control, que es importante para desarrollar su autonomía.

¿Qué hacer antes las mentiras en los adolescentes?

Chris Hudson, especialista en jóvenes y entrenador de padres, propone ocho formas para enfrentar y reducir las mentiras de los adolescentes:

1. Relaciones conectadas
Una relación conectada requiere de una buena comunicación. ¿Cómo de receptivos somos a escuchar ciertas verdades?

En ocasiones, los adolescentes mienten porque saben que sus padres no quieren escuchar esa verdad. Para ciertas confidencias es necesario que exista un clima de confianza.

2. Modelo de honestidad
Una de las principales formas en que aprenden las personas es por observación y los adolescentes no son la excepción. Enséñale con tu ejemplo a ser honesto, que vea que eres un modelo de honestidad y no simplemente una persona que “predica”.

¿Con qué autoridad le dirás a tu hijo adolescente que no diga mentiras si tú las empleas de manera constante?

3. Negociar
Aprenda a negociar los límites con el adolescente, para que nos los sienta como una imposición. Cuando a una persona se le prohíbe o se le restringe su libertad, la reacción más normal es que intente restaurarla actuando de manera opuesta. Negociando, el adolescente reduce la percepción de ser controlado e incrementa su sensación de autonomía al ser partícipe en la toma de decisiones.

4. Evitar interrogatorios, estimular conversaciones
Si su hijo le ha mentido trate de tener una conversación con él de manera pacífica. Aunque esté sintiendo mucha rabia, procure calmarse antes de tener un diálogo. Enojado tendrá menos apertura a escuchar a su hijo y a comprender las razones por las que mintió. Recuerde comunicarse asertivamente y tener claro qué le quiere enseñar a su hijo y cómo lo hará.

5. No hacer trampas
Como las mentiras en los adolescentes son muy comunes, si descubres la verdad, evita esperar la oportunidad de atrapar al adolescente con “las manos en la masa”. Recuerda que ocultar la verdad en una forma de mentir, por lo que estarías incurriendo en aquello que pretendes que tu hijo no haga.

6. Emplear los castigos de manera proporcionada e inteligente
La manera en la que respondas al comportamiento de tu hijo adolescente va a condicionar, y mucho, su comportamiento futuro. Si impones un castigo desproporcionado a la falta, lo que puedes sembrar en el adolescente es el miedo.

Cuando discipline, procure tener en mente lo que quiere enseñar y busque las maneras adecuadas de hacerlo. Explique las razones por las que no se debe hacer lo que se está castigando. Comuníquese asertivamente y escuche lo que tenga que decir su hijo.

7. No etiquete
No defina a su hijo adolescente como un mentiroso porque puede hacer que siga comportándose como tal, con el fin de reafirmar dicha “identidad”.

La manera en la que nombramos y etiquetamos a las personas configura la manera en la que nos comportamos ante ellas. Si etiquetas a tu hijo como mentiroso es más probable que termine comportándose como tal.

8. Presta atención
Esté atento a las mentiras de su hijo y converse con él sobre sus motivaciones. Esto le ayudará a comprender un poco la forma en la que se relaciona su hijo y las intenciones que lo llevan a mentir. Una vez identifique el porqué, invite a su hijo a reflexionar sobre nuevas formas de afrontar las situaciones y sobre la importancia de la sinceridad. No se centre tanto en la mentira, sino en las razones que hay detrás.

Las mentiras en los adolescentes son muy comunes y multicausales. Para lidiar con ellas y con las dificultades que provocan a nivel familiar, una de las principales estrategias es hacer un cambio en la relación con el joven y generar espacios de diálogos asertivos que permitan comprender las dinámicas y las razones por las que recurre a la mentira.

La Mente es Maravillosa.-

mentiras adolescentes

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