La difusión de la Clasificación Anual de Mercados (Annual Market Classification, en inglés) de Morgan Stanley Capital International (Msci) despertó gran expectativa entre analistas e inversores, pero la Argentina seguirá siendo “mercado aislado” durante, al menos, 2026. Esta instancia era relevante para el mercado local ya que se evaluaba la posibilidad de iniciar una consulta pública para que el país obtuviera una mejor clasificación financiera, algo que finalmente no ocurrió.
El punto central radicaba en que la entidad decidiera o no habilitar un período de consulta, un requisito fundamental para avanzar hacia la categoría de “mercado de frontera” y, posteriormente, aspirar a la de “mercado emergente”.
La economía argentina se ubica actualmente en la categoría más baja del sistema de clasificación, denominada “Standalone Market” (mercado aislado). En este grupo también figuran países latinoamericanos como Panamá, Jamaica y Trinidad y Tobago, junto a naciones de otras regiones como Malta, Bosnia, Palestina, Nigeria, Zimbabue, Líbano y Ucrania, todos identificados por enfrentar crisis o por su limitada integración en los mercados financieros internacionales.
Este 23 de junio se definió si se iniciaba una consulta pública dirigida a los inversores, paso que hubiera habilitado un cambio en el estatus del país, aunque una resolución definitiva no se espera antes de 2027. Para cualquier modificación en la categoría, será necesario cumplir con ciertos requisitos técnicos y contar con el apoyo de la comunidad inversora internacional, condiciones que facilitarían la llegada de capitales y modificarían la percepción de riesgo sobre Argentina.
“El Marco de Clasificación de Mercados de Msci determina si un mercado es desarrollado, emergente o de frontera según la accesibilidad y la posibilidad de inversión que experimentan realmente los inversores institucionales internacionales”, afirmó Raman Aylur Subramanian, jefe de Clasificación de Mercados y Taxonomías de Msci.
Y agregó: “La inclusión en índices y la clasificación de mercados no son juicios estáticos. Deben evaluarse de manera continua frente a los cambios en el mercado y la experiencia de los inversores institucionales internacionales. Cuando el acceso al mercado o la experiencia empeoran, nuestro marco exige que respondamos de forma decidida. Y cuando la accesibilidad y la posibilidad de inversión mejoran de manera significativa y sostenida, los mercados pueden avanzar en la clasificación, como ocurrió con Bulgaria y Grecia”.
La semana pasada, la organización había publicado el Global Market Accessibility Review 2026, donde se constataron que no hubo cambios en los criterios de evaluación del país respecto a las dos ediciones anteriores.
El proceso de revisión llevado adelante por Msci está basado en criterios técnicos y de accesibilidad para los inversores. El objetivo de las autoridades argentinas es que el país recupere la categoría de “mercado emergente”, estatus que ya ostentan Brasil, Chile, Colombia, México y Perú en la región.
Para aspirar a ese objetivo, la Argentina debe mostrar avances en la apertura a inversores extranjeros, la claridad regulatoria, la liquidez y la capitalización de sus empresas. Persisten, sin embargo, restricciones cambiarias para las firmas locales y, antes de alcanzar el nivel de emergente, existe una instancia previa: la de “mercado de frontera”.
Un eventual cambio de clasificación generaría que numerosos fondos de inversión ajusten sus carteras para reflejar la presencia argentina en los índices internacionales. De acuerdo con estimaciones, la inclusión en la categoría de mercado de frontera otorgaría al país una participación cercana al 5% dentro de ese segmento.
“En la revisión de este año, Msci concluyó que no hubo mejoras suficientes en materia de acceso al mercado respecto de 2024 y, además, confirmó que el país no ingresará al proceso formal de revisión, un requisito indispensable antes de cualquier reclasificación”, determinó Eric Ritondale, economista jefe de Puente.
Bajo este escenario, Ritondale estimó que la ventana más probable para un ascenso recién aparece hacia 2028: “el supuesto base es que durante 2027 se consoliden nuevas medidas de apertura, Msci abra una consulta y Argentina sea incorporada a la lista de revisión”.
“La experiencia reciente muestra que los países suelen permanecer más de un año en esa instancia, ya que Msci busca comprobar que los cambios son permanentes y no susceptibles de revertirse. Una vez superado ese punto, Argentina cuenta con una ventaja relevante: ya cumple con los criterios de tamaño y liquidez exigidos para integrar categorías superiores”, añadió.
Hasta 2021, el país integró el segmento de emergente y dejó de pertenecer a ese grupo únicamente por la imposición de controles cambiarios, no por cuestiones vinculadas al tamaño de su mercado. Si Msci evalúa que la flexibilización cambiaria se mantiene de manera sostenible, podría contemplarse un regreso directo a la clasificación de Mercado Emergente, sin necesidad de pasar previamente por la etapa intermedia.
Un informe de la consultora LCG determinó que la entidad no introdujo cambios en su revisión anual de accesibilidad y mantuvo a la Argentina en la categoría categoría, “por las restricciones cambiarias, las trabas a la repatriación de utilidades y la falta de información corporativa en inglés”.
“El informe técnico reveló que, a pesar de los recientes avances regulatorios, persisten trabas severas asociadas al cepo cambiario, los controles de capitales y la falta de infraestructura operativa para inversores extranjeros”, sumó Ignacio Morales, analista financiero de Wise Capital.
En efecto, Msci había mantenido sin cambios los 18 puntos que integran la evaluación como mercado aislado, igualando los indicadores que figuraron en el reporte de 2025.
Las principales evaluaciones del Msci
El informe de Msci expone cada una de las condiciones vigentes para inversores internacionales en el mercado argentino:
Derechos iguales para inversores extranjeros: la información empresarial no siempre está disponible en inglés.
Restricción al flujo de capitales: la flexibilización de restricciones en abril de 2025 permitió repatriar nuevas ganancias, pero esto depende de la presentación de documentación y las utilidades previas siguen sujetas a restricciones.
Liberalización del mercado cambiario: ausencia de mercado de divisas en el exterior y restricciones locales, como la obligación de vincular operaciones cambiarias a transacciones de valores.
Registro de inversores y apertura de cuentas: toda la documentación debe ser presentada en español.
Regulaciones de mercado: no todas las normativas están disponibles en inglés.
Flujo de información: la información detallada del mercado bursátil no siempre se divulga en inglés.
Compensación y liquidación: no existe la figura de custodio nominal y las facilidades de sobregiro permanecen prohibidas.
Operaciones: la competencia entre agentes de bolsa es limitada, lo que puede traducirse en costos de negociación más altos.
Transferibilidad: se permiten operaciones fuera de mercado, aunque existen restricciones.
Disponibilidad de instrumentos de inversión: las limitaciones sobre el uso de datos bursátiles restringen la oferta de instrumentos.
Estabilidad institucional: el informe menciona intervenciones gubernamentales que han puesto en duda la estabilidad de la economía de “libre mercado”, incluso en lo que respecta a la actividad de inversores extranjeros.