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Caleidoscopio
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80 años de Hiroshima

El 6 de agosto de 1945, hace hoy 80 años, un bombardero B 29 de la fuerza aérea de los Estados Unidos dejó caer una bomba atómica sobre Hiroshima, una ciudad del Japón por donde casi no había pasado la guerra.

Para esa fecha, la guerra que había comenzado en 1939 estaba terminada. Alemania había capitulado en mayo, Europa estaba en ruinas, el Japón estaba vencido y la Unión Soviética había sufrido enormes daños infligidos por el ejército alemán, el mayor: la muerte de unos 25 millones de habitantes.

¿Por qué el presidente Harry Truman, que había reemplazado al fallecido Franklin Delano Roosevelt, ordenó usar la bomba?

La explicación oficial es para evitar más muertes estadounidenses; pero muerte por muerte -la bomba provocó 140.000 víctimas instantáneas- la explicación es menos humanitaria y más política.

Los Estados Unidos salían de la guerra como única potencia mundial, con capacidad para imponer su voluntad al mundo entero. Tenían el cuatro por ciento de la población mundial y la mitad de la riqueza del planeta. Pero había un posible rival: La Unión Soviética, que había pagado muy cara su victoria sobre los alemanes, pero era un país grande, poblado y con enormes recursos naturales.

La bomba no fue dirigida a terminar de vencer al Japón, sino a advertir a la Unión Soviética sobre lo que pasaría si de aliada se convertía, como lo hizo, en adversario.

Hubo un intento de Churchill, una vez vencida Alemania, de invadir a los rusos y una propuesta de un general estadounidense de arrojar otra bomba como la de Hiroshima en Rusia, pero esas iniciativas no prosperaron.

La bomba de Hiroshima, y la de Nagasaki tres días después, tomaron por sorpresa al Japón, ya que era un arma totalmente desconocida en esos días, y obligó a una rendición que de todos modos era inminente.

La bomba explotó a las 8:15 del 6 de agosto a unos 600 metros de altura. A los 140.000 muertos iniciales se agregaron otros tantos que perecieron como resultado de la radiación.

Einstein tuvo alguna participación en la construcción de la bomba. Mientras estaba de vacaciones fue visitado por dos físicos que le informaron que los alemanes se habían apoderado de un yacimiento de uranio en Checoslovaquia y aseguraron tener datos de que los nazis estaban preparando la bomba, lo que no era cierto. Los nazis habían confiado en una guerra relámpago que no se concretó, y por eso habían desechado la bomba atómica.

Einstein, preocupado por la posibilidad de que un arma de ese calibre estuviera en poder de los nazis, envió una carta a Roosevelt exponiendo el caso y reclamando que los Estados Unidos fabricara la bomba antes que nadie.

Cuando la bomba estuvo lista, Einstein lanzó la idea de lanzarla en un sitio despoblado o poco poblado, como el parque de Tokyo, para advertir a los militares japoneses. Pero así como su idea de construir la bomba fue aceptado, esta otra no

En estos días 80 años después de Hiroshima, el mundo vuelve a estar en peligro de una guerra nuclear, pero esta vez enormemente más peligrosa, al punto que no habrá vencedores y es posible que la civilización humana desaparezca y al mundo lo hereden las cucarachas.

Cuando la guerra del Peloponeso, cuatro siglos antes de nuestra era, el historiador Tucídides, que había peleado en el bando de los atenienses derrotados, formuló la "trampa" que lleva su nombre: nunca un imperio en decadencia cedió sin guerra la hegemonía a un imperio en ascenso. Es la situación actual, con la diferencia que el poder de las armas actuales puede dejar sin asunto al que no quiere perder la hegemonía tanto como al que quiere ganarla.
De la Redacción de AIM.

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