La papa, un tubérculo vital y alimento básico en la mayoría de los hogares, es también protagonista de exquisitos platos durante todo el año, explicó a AIM el chef Martin Ponce. “Es un súper alimento y mucho más que un acompañante en la cocina del mundo”.
Aunque tradicionalmente se la asocia con los carbohidratos, la papa aporta mucho más: es rica en fibra, almidón resistente y compuestos antioxidantes como flavonoides, polifenoles y antocianinas.
Estos elementos no solo ayudan a proteger las células del cuerpo frente al daño oxidativo, sino que también desempeñan un papel preventivo frente a enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, ciertos tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares.
Ponce, chef mendocino radicado en Colón desde hace tiempo, contó a esta Agencia que la papa “ha estado presente siempre en los platos de todas las familias del mundo, primero en América del Sur, de donde es originaria, y después en Europa, donde la llevaron los españoles”.
Difícil es imaginar la alimentación en tiempos de crisis sin platos que contengan papa. Pero también, está presente en todas las categorías sociales.
“Se pueden preparar en soufflés, purés, al horno o en ensaladas que se comen durante todo el año”, detalló Ponce, quien agregó que “en todo el mundo se comen papas fritas en todas sus variedades”.
El chef afirmó que “el triunfo de la papa es que en todas partes existen recetas populares: Son recetas poderosas pensadas para saciar el hambre, aunque en casi todos los casos, son magníficas”.
Algo sobre la papa
Clave para nutrición culturas originarias de américa del sur desde hace cerca de 10 mil años, con siglos de cambios y globalización, la papa es un alimento imprescindible para las personas que se enfrentan al hambre crónica en todo el mundo.
Originaria de los Andes, la papa ha recorrido un extraordinario camino. Fue adoptada de forma masiva en lugares donde ofrecía una fuente confiable de alimento para regiones con climas difíciles y suelos pobres. En Europa, alivió considerablemente la escasez de alimentos durante los siglos XVIII y XIX y contribuyó al crecimiento demográfico y económico.
“Oda a la papa”, Pablo Neruda
“Papa te llamas, papa
y no patata,
no naciste castellana:
eres oscura
como nuestra piel,
somos americanos,
papa, somos indios”
Receta de ensalada de papas con aderezo de cilantro
La preparación de esta ensalada parte de cocinar papas hasta que estén tiernas, pero firmes. El toque especial está en la salsa: una mezcla elaborada con cilantro fresco, mayonesa, limón, ajo y un poco de mostaza que realza el sabor sin opacarlo. Se puede personalizar con ingredientes como huevo cocido, cebolla morada o incluso trocitos de apio.
La clave está en dejar enfriar bien las papas antes de incorporar el aderezo, lo que evita que se deshagan y ayuda a que absorban mejor el sabor.
Ensalada de papa, huevo y vegetales
Colorida, cremosa y llena de frescura, esta ensalada de papa con huevo es ideal para acompañar platos principales o disfrutar como almuerzo ligero.
Se trata de una ensalada fresca y a la vez reconfortante. Sus ingredientes son: papas, cebollas morada, huevo, lechuga criolla y pepino agridulce. El aderezo es a gusto del paladar. El toque crujiente del pepino, la acidez de la cebolla morada y la suavidad del huevo la convierten en una opción colorida, balanceada y muy fácil de preparar.
Puré de papas (con variaciones)
Lograr el mejor puré de papa es cuestión de técnica, elección de ingredientes y un par de secretos bien guardados. Ponce recomendó utilizar la variedad spunta, que se adapta muy bien al puré. “La papa para el puré se cocina partiendo de agua fría, para que se desarme”.
El puré se puede hacer agregando aceite de oliva, pero cremoso quedará si una vez pisado se le agregan trocitos de manteca fría para que se derritan con el calor. Sal, pimienta, pimentón si quisieras, y…¡glup!
Papas al horno con tomillo, orégano o romero
Sencillas en la elaboración, pueden combinarse con hierbas, especias o diferentes tipos de aceite. Son una opción ideal tanto para acompañar platos principales como para disfrutar solas.
Se pueden cortar de diversas formas, redondas, cuadradas o en cuñas, pero siempre deben tener el mismo tamaño para que la cocción sea pareja. Para que queden crujientes afuera y tiernas adentro, el truco de Ponce es sumergirlas durante 30 minutos en una olla con agua, una cucharada de bicarbonato de sodio y una taza de vinagre. Transcurrido ese lapso de tiempo, las lava y las cocina en agua hirviendo durante siete minutos, las escurre y recién ahí las pone a hornear, con el horno a 200 grados. El tiempo de cocción variará según el tamaño en que se hayan cortado. Cuando estén doradas. Al retirar se espolvorean con hierbas de preferencia, tomillo, orégano o romero. Sal y pimienta y a disfrutar.
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