Los planificadores de las acciones contra Venezuela en el Pentágono celebraron la incautación de un petrolero ruso en el Caribe como "máxima presión" sobre Maduro, una medida de manual para provocar su caída.
Sin embargo, Venezuela tiene apoyo de otras potencias, interesadas en debilitar el imperio estadounidense. Por eso, si Venezuela mantiene la vinculación económica y militar con China y Rusia será difícil que caiga el régimen y los Estados Unidos pueden perder el control de su patio trasero; sería el fin de dos siglos de doctrina Monroe, de "América para los americanos".
Las sanciones pueden asfixiar gobiernos y empobrecer poblaciones, pero si el que sanciona pierde fuerza, antes de la rebelión popular que busca siguiendo la doctrina puede arrojar al sancionado a los brazos de potencias rivales, como ahora Venezuela y antes Cuba.
Los intentos por arruinar esos paises dieron resultado positivo, constatable con estadísticas económicas, pero no consiguieron cambiar el régimen por otro "amigable" El trabajo militar fracasó en Irán, en Afganistán, en Yemen, en Vietnam, en Iraq; pero tuvo éxito en Libia, en Haití, en Panamá, en Guatemala con Arbenz.
Las grandes potencias buscan asegurar el control de las regiones bajo su influencia. La presión de la OTAN sobre Ucrania, zona eslava desde hace más de 1000 años, provocó la crisis europea actual.
La dificultad estadounidense para sostener la doctrina Monroe provocó que haya potencias no americanas instalando radades y misiles y paseando buques en las barbas de Estados Unidos.
Rusia y China aseguran a Venezuela rutas de escape contra el ahogo petrolero; el respaldo alternativo hace muy difícil la invasión militar; el comercio con China mantiene los ingresos de Venezuela; los países que constituían hasta ahora el "patio trasero" ven cómo cambian las tornas y se vuelven respondones; finalmente la escalada de la presión fortalece la alianza entre Venezuela, China y Rusia.
El aislamiento entonces se convierte en adhesión cada vez más firme con las potencias que cuestionan ahora la exclusividad del poder norteamericano en todo el continente.
Según el estadounidense John Mearsheimer, profesor de ciencia política en la universidad de Chicago, no se puede aislar a un país cuando otras potencias están dispuestas a sostenerlo, es una lógica geopolítica básica.
Por ahora, Moscú está logrando en América una presencia que los Estados Unidos hubieran debido impedir y China tiene acceso a reservas petroleras no controladas por los Estados Unidos.
Cuando la crisis de los misiles en Cuba, en 1962, el presidente John F. Kennedy consultó al ex presidente Dwight Eisenhower sobre los pasos a seguir. Eisenhower, héroe de la segunda guerra y ex presidente, aconsejó aplicar la doctrina Monroe y responder con ataques nucleares si era necesario porque la intromisión en una área exclusiva era intolerable.
Al fin no fue necesario, Rusia retiró los cohetes de Cuba y Estados Unidos de Turquía. La situación actual no es igual, el imperio norteamericano está en declive, el poder de China en ascenso y la oportunidad que ven los opositores a los yankis parece inmejorable. No obstante, la respuesta nuclear sigue siendo tan posible como segura la destrucción total.
De la Redacción de AIM
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