Las medidas económicas que día a día anuncia el Gobierno nacional y que cada vez son más tremendas, fueron analizadas para AIM por el promotor de la Cátedra Abierta por un Mundo Nuevo, Luis Lafferriere.
“Si no partimos de hacer un diagnóstico real y crudo es difícil que actuemos en consecuencia para tratar de modificar el camino que llevamos”, enfatizó Lafferriere, evidenciando una enorme preocupación por la crisis que vive la sociedad argentina.
El Plan Masacre, “está impulsado por sectores mucho más poderosos del mundo, y Milei es nada más que un ejecutor que cuenta con todo el apoyo de la partidocracia, que lo ha avalado con su voto en el Congreso y sus fallos en la Justicia”.
“Quien define este proyecto es un sector muy poderoso del mundo por lo que el contexto global que estamos teniendo de crisis civilizatoria incluye una tremenda concentración de la riqueza y el pode, desde lo que se llamó la contrarrevolución neoliberal en los ´80 y ´90, primero con Reagan y Tatcher, que impusieron la estrategia de las grandes corporaciones generando políticas de financiarización y una concentración fenomenal de riqueza y poder en un sector minoritario de la población mundial, que generó grandes desigualdades sociales, pobreza y hambre”, explicó el economista.
“Además, ha habido una vuelta de tuerca en lo que es el proceso de producción / destrucción, porque todo lo que implica una mayor producción significa sacar más recursos de la naturaleza, quemar más energía y tirar más desechos, procesos que implican depredación, destrucción y contaminación ambiental, generando problemas gravísimos porque por un lado estamos, según importantes científicos, atravesando la sexta extinción masiva de especies por la velocidad y magnitud de la desaparición de éstas que se está dando”.
Lafferriere detalló: “La estrategia del poder es que como recursos que son esenciales para la vida y las nuevas tecnologías empiezan a ser cada vez más escasos, buscan apoderarse de ellos estén donde estén y, a la vez, eliminar población. En su análisis, si sigue ese ritmo desenfrenado de hiperconsumo y destrucción, según intelectuales de ese núcleo de poder, eso solamente sostiene entre 800 y 1.000 millones de personas cuando somos más de 8.200 millones en el planeta”.
“Definen que hay zonas del planeta que son de sacrificio, donde tiene que desaparecer población y quedar solamente para el saqueo de recursos, entre ellos América Latina”.
Frente a ese proyecto de economía para el saqueo y la muerte, “impulsamos la economía para la vida, un mundo nuevo. En Argentina hay un proyecto dominante que es impulsar el neocolonialismo, estamos en una situación de dependencia muy fuerte de ese poder mundial concentrado, que ha impulsado el modelo de extractivismo depredador y financiero, que se fue delineando en los años `90 y desplegando a lo largo de este siglo”.
“Este proyecto no lo impulsa Milei sino las grandes corporaciones que han definido que van a saquear los recursos minerales, energéticos, petróleo, gas y agua estén donde estén; además, hay una gran simbiosis con el capital financiero especulativo internacional”.
El Plan Masacre, “lo ejecutan a través de lo que la democracia formal ha ido generando: una partidocracia al servicio de ese poder a través de las cúpulas de grandes organizaciones e instituciones que siguen actuando en función de este modelo, dejar que la Argentina sea parte de ese saqueo”.
Lafferriere remarcó que: “Ese modelo ha ido significando la destrucción de otros sectores productivos de la Argentina que generan mejores condiciones de vida (como la industria, el comercio interno, la construcción) y ha impulsado fundamentalmente a los sectores extractivistas”.
“Las medidas que están tomando son inconstitucionales, perversas y apuntan al saqueo de recursos y a afectar seriamente a la población. Llevar a fondo el saqueo y la depredación implica una caída muy fuerte del consumo interno, que fue una de las características que tuvo nuestro país durante medio siglo y generó mejores condiciones de vida, con un amplio desarrollo de la clase media y que actualmente es el blanco de las políticas a través de una caída muy fuerte de los ingresos de la población en general, un aumento importante del desempleo y del empleo precario, sectores que se ven afectados y pierden capacidad de consumo”.
Lafferriere remarcó: “El proyecto es terminar también con la clase media y en eso están siendo muy exitosos, y una estructura económica que está perdiendo vigencia, la que permitió esas mejoras sociales durante mucho tiempo”.
“En esta estrategia se plantean terminar con el Estado como motor de ese desarrollo que tuvimos, distribuidor del ingreso, pero fortaleciendo por otro lado a otras área del Estado que son clave para garantizar los subsidios a los grupos económicos y el saqueo de los recursos financieros, además de una feroz represión contra los sectores populares víctimas de esa política. Con las políticas que llevan a cabo están promoviendo la depredación de los recursos con la potenciación de los agronegocios, los transgénicos y el uso masivo de agrotóxicos que va destruyendo el suelo fértil y envenenando no solo el ambiente sino también a las personas”.
Además, “la megaminería es uno de los sectores que a nivel mundial genera más contaminación, y la sobreexplotación de los hidrocarburos a través del fracking están siendo promovidas a través de las políticas públicas”.
“Están garantizando la continuidad del saqueo financiero mediante el pago de mayores intereses de una deuda fraudulenta que estamos pagando los argentinos. Por otro lado, también están garantizando la fuga de capitales”.
Profundización del Plan Masacre
El Gobierno nacional profundizó el Plan Masacre “generando una altísima inflación en los primeros meses de gestión cuando se decretó una fuerte devaluación del peso. Los procesos inflacionarios significan un cambio en el bolsillo de la gente, una redistribución del ingreso: todo lo que pierde gran parte de la sociedad lo gana un sector minoritario”.
“La inflación es una forma de robarle al bolsillo de la gente. Siguió habiendo inflación más baja, por lo que el robo continuó y el salario nunca se recuperó”.
Otra forma de garantizar el acaparamiento de riquezas “fue la bicicleta financiera. El dolor se mantuvo artificialmente bajo para garantizar que vengan los especuladores de afuera, traigan la plata, la transformen en pesos, la depositen o inviertan en títulos públicos, por lo que el Estado se fortaleció en esas áreas dando alto intereses a los especuladores y manteniéndoles el dólar barato para que ganen en pesos y después se los lleven afuera”.
Para mantener el dólar barato, “El Estado trae dólares endeudándose, incrementa la deuda pública no en beneficio del pueblo, sino solo para garantizar que los especuladores se lleven la plata afuera en dólares”.
Al incrementarse tanto el endeudamiento del Estado, “Llega un momento que los acreedores para cobrarse piden la entrega de empresas estatales, por lo que se ha comenzado con la privatización, vendiendo por monedas hidroeléctricas, empresas de ciencia y técnica”.
Por otro lado, los acreedores piden el “ajuste del gasto a través de la caída de los salarios estatales que ronda un 25 por ciento desde que comenzó este gobierno, los haberes de los jubilados y los ingresos que reciben las provincias”.
“Se genera una fuerte pérdida de las condiciones sociales y de soberanía, impulsándose también una fuerte política tributaria que fortalece el estado Hood Robin, el Estado que le saca a los pobres para darle a los ricos. Son cada vez más caros los impuestos que paga el común de la gente”, manifestó Lafferriere.
“Es gravísimo el avance del Plan Masacre. Si la Argentina no toma conciencia, si la sociedad no se moviliza, actúa y resiste, este Plan significa no sólo perder el presente, sino también renunciar al futuro”, destacó el economista.