El triunfo de Rodrigo Paz Pereira, del Partido Demócrata Cristiano (PDC), en las elecciones presidenciales de Bolivia marcó un punto de inflexión en la política del país, al imponerse con nueve puntos de diferencia sobre el liberal Jorge “Tuto” Quiroga, considerado el postulante más cercano al ideario económico del presidente argentino Javier Milei.
Según el periodista Juan Carlos Arana Jiménez, el resultado refleja un rechazo al discurso de libre mercado que impulsó Quiroga, percibido por amplios sectores populares como un posible retroceso frente a las “conquistas sociales” alcanzadas en los últimos años. En diálogo con medios locales, Arana sostuvo que el electorado boliviano “prefirió una opción moderada, capaz de dialogar con sectores exmasistas”, lo que permitió al PDC captar votos en regiones estratégicas.
Un voto dividido entre Santa Cruz y La Paz
La votación volvió a evidenciar la fractura geográfica y social del país. Mientras Santa Cruz de la Sierra respaldó masivamente a Quiroga, con dos tercios de los votos, las zonas de La Paz y El Alto se inclinaron por Paz Pereira, donde el peso del empleo público y las redes sociales estatales jugaron un rol decisivo.
Arana explicó que el Movimiento al Socialismo (MAS) dejó como herencia una grieta entre el oriente y el occidente del país, pero señaló que una visión productiva podría revertirla: “El Alto es hoy un centro industrial emergente, y Santa Cruz un polo exportador. Si el nuevo gobierno logra articular ambos ejes productivos, podría consolidar una integración económica real”.
Del ciclo del MAS al “capitalismo popular”
La victoria de Rodrigo Paz —hijo del expresidente Jaime Paz Zamora— fue interpretada como el cierre del ciclo socialista iniciado por Evo Morales en 2006 y continuado por Luis Arce. Su propuesta, basada en un “capitalismo popular” con foco en la producción interna y la modernización estatal, logró captar el voto de los sectores medios urbanos y de parte del electorado desencantado del MAS.
Medios y libertad de prensa
Arana también advirtió sobre los desafíos del periodismo en esta nueva etapa política. Recordó que los gobiernos del llamado “socialismo del siglo XXI” mantuvieron políticas restrictivas hacia la prensa independiente, con presiones fiscales, judiciales y publicitarias.
Tras más de dos décadas de hostigamiento a los medios críticos, el periodista expresó su esperanza de que el nuevo escenario político marque un retorno al pluralismo y la libertad de expresión, asegurando que “los periodistas bolivianos recibieron el cambio de gobierno como una bocanada de aire fresco”.
El triunfo de Paz Pereira, con un discurso conciliador y moderado, abre un nuevo capítulo en la política boliviana, que deberá enfrentar el desafío de reconciliar regiones, estabilizar la economía y recuperar la confianza en las instituciones democráticas.