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Cambio de temporada: qué tener en cuenta al guardar la ropa de verano para que no se arruine

Con la llegada de las bajas temperaturas, muchas personas comienzan a reorganizar placares, cajones y espacios de guardado para darle lugar a la ropa de invierno. Sin embargo, especialistas en cuidado textil advierten que guardar incorrectamente las prendas de verano puede generar humedad, manchas, malos olores y deterioro de las telas, constató AIM.

Trajes de baño, prendas claras, ropa liviana y telas delicadas suelen ser las más afectadas cuando pasan varios meses almacenadas sin ventilación ni protección adecuada.

El error más común: guardar la ropa sin lavar
Aunque muchas prendas parezcan limpias, especialistas recomiendan lavarlas antes de guardarlas por largos períodos.

La transpiración, restos de perfume, protector solar, arena o pequeñas manchas invisibles pueden deteriorar las fibras con el tiempo y dejar marcas difíciles de quitar meses después.

Además, guardar ropa usada favorece la aparición de olores y humedad.

Cómo elegir el mejor lugar para guardarla
Uno de los puntos más importantes es el espacio de almacenamiento. Lo ideal es elegir lugares:
Secos
Limpios
Frescos
Con algo de ventilación
Alejados de paredes húmedas

En muchos hogares, los placares pegados a paredes externas acumulan humedad durante el invierno, algo que puede afectar seriamente las prendas guardadas.

Por eso también aconsejan revisar periódicamente los espacios y evitar llenar demasiado los cajones o bolsas.

Bolsas, cajas y organizadores: cuál conviene usar
Los especialistas recomiendan priorizar recipientes que permitan cierta circulación de aire.

Las mejores opciones suelen ser:
Bolsas de tela
Cajas organizadoras ventiladas
Organizadores con cierre de tela
Fundas respirables para prendas delicadas

En cambio, las bolsas plásticas completamente cerradas pueden acumular humedad y generar olor a encierro.

También sugieren colocar bolsitas antihumedad o pequeños sobres aromáticos para ayudar a conservar mejor las prendas.

Atención con los trajes de baño y telas delicadas
La ropa de verano suele incluir materiales más sensibles, como lycra, lino o telas finas que requieren cuidados especiales.

En el caso de los trajes de baño, recomiendan asegurarse de que estén completamente secos antes de guardarlos, ya que la humedad retenida puede generar manchas o desgaste del elástico.

Las prendas claras también conviene almacenarlas separadas para evitar amarillamientos o transferencia de color.

Cómo evitar malos olores y humedad
Durante el invierno, los ambientes cerrados favorecen la acumulación de humedad, especialmente en placares poco ventilados.

Para evitarlo, aconsejan:
Abrir el placard algunos minutos cada día
Ventilar habitaciones aunque haga frío
No guardar ropa húmeda “por un rato”
Revisar periódicamente cajas y bolsas
Utilizar productos antihumedad si el ambiente lo necesita


Aprovechar el cambio de temporada para ordenar
El guardado de ropa también puede convertirse en una oportunidad para reorganizar espacios y revisar qué prendas realmente se usan.

Muchas personas aprovechan este momento para:
Separar ropa para donar
Detectar prendas dañadas
Clasificar por tipo o color
Liberar espacio en placares
Además, mantener el orden facilita el próximo cambio de temporada y ayuda a conservar mejor la ropa.

Un cuidado que ayuda a ahorrar
Especialistas remarcan que conservar correctamente las prendas permite prolongar su vida útil y evitar compras innecesarias.

Con pequeños cuidados, la ropa puede mantenerse en buen estado durante varias temporadas, algo especialmente importante en contextos donde reemplazar prendas representa un gasto importante para muchas familias.

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