Las camperas inflables son una de las prendas más elegidas durante el invierno por su capacidad para mantener el calor sin sumar demasiado peso. Sin embargo, un lavado incorrecto puede hacer que pierdan volumen, se deformen o reduzcan su capacidad aislante. Con algunos cuidados es posible mantenerlas como nuevas durante varias temporadas.
Las camperas con relleno sintético o de plumas requieren un tratamiento diferente al de otras prendas. Aunque muchas personas evitan lavarlas por miedo a estropearlas, hacerlo de manera adecuada permite eliminar suciedad, transpiración y olores sin afectar sus propiedades.
Antes de ponerla en el lavarropas
Lo primero es revisar la etiqueta de la prenda. Allí el fabricante indica si puede lavarse en lavarropas o si requiere limpieza especializada.
Antes del lavado también conviene:
Vaciar todos los bolsillos.
Cerrar cierres, broches y velcros.
Dar vuelta la campera para proteger la tela exterior.
Retirar, si los tiene, accesorios desmontables como capuchas o pieles sintéticas.
Cómo lavarla correctamente
Si la etiqueta lo permite, se recomienda utilizar un programa para ropa delicada, con agua fría o tibia (no superior a 30 °C) y un detergente líquido suave.
Es importante evitar:
Lavandina o blanqueadores.
Suavizantes, ya que pueden afectar el relleno.
Centrifugados muy intensos.
Lo ideal es lavar la campera sola o junto a prendas livianas para evitar deformaciones.
El secado, un paso clave
Una de las etapas más importantes es el secado. Lo recomendable es dejar que escurra sin retorcerla y luego secarla extendida sobre una superficie plana, dándole vuelta cada tanto para favorecer un secado uniforme.
Si la etiqueta autoriza el uso de secadora, hacerlo a baja temperatura puede ayudar a recuperar el volumen del relleno. Un truco muy utilizado consiste en colocar dos o tres pelotas de tenis limpias dentro de la secadora para que golpeen suavemente la prenda y distribuyan nuevamente el relleno.
Cómo guardarla
Al finalizar la temporada, lo mejor es guardar la campera limpia y completamente seca. Conviene evitar comprimirla durante meses dentro de bolsas al vacío, ya que el relleno puede perder capacidad de expansión.
Colgarla en una percha amplia o guardarla en una bolsa de tela permite conservar mejor su forma.
Con un lavado adecuado y algunos cuidados simples, una campera inflable puede mantenerse en excelentes condiciones durante muchos inviernos, conservando tanto su aspecto como su capacidad para proteger del frío.