La crisis política que atraviesa el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, comenzó a impactar de lleno en el funcionamiento del Congreso y amenaza con bloquear proyectos clave para el Gobierno de Javier Milei. Mientras la oposición avanza con iniciativas para interpelarlo e incluso promover una moción de censura, el oficialismo enfrenta dificultades para garantizar sesiones tanto en Diputados como en el Senado, constató AIM.
La situación llegó a tal punto que varias de las sesiones previstas para esta semana quedaron envueltas en la incertidumbre. En ambos recintos, las negociaciones giran alrededor de un mismo tema: el futuro político de Adorni y la posibilidad de que deba responder ante el Parlamento por cuestionamientos vinculados a su gestión y situación patrimonial.
Un conflicto que condiciona toda la agenda
Según pudo saber AIM, el oficialismo teme abrir el recinto sin tener asegurado el control del debate. La preocupación no es menor: una interpelación al jefe de Gabinete podría convertirse en el primer paso hacia una moción de censura, una herramienta prevista en la Constitución Nacional pero nunca aplicada desde la creación del cargo en la reforma constitucional de 1994.
La tensión ya provocó la postergación de una sesión del Senado que incluía acuerdos diplomáticos, pliegos judiciales y proyectos impulsados por el Gobierno, entre ellos la iniciativa sobre inviolabilidad de la propiedad privada promovida por el ministro Federico Sturzenegger.
Ahora, el oficialismo intenta ganar tiempo mientras negocia con sectores dialoguistas para establecer que cualquier interpelación requiera una mayoría agravada de dos tercios de los votos, una interpretación rechazada por el peronismo y otros bloques opositores.
Crecen las presiones sobre Adorni
El conflicto legislativo se desarrolla en paralelo a un creciente desgaste político del funcionario dentro del propio oficialismo. Aunque Javier Milei continúa respaldándolo públicamente, distintos sectores libertarios comenzaron a cuestionar su permanencia en el cargo.
Las críticas también llegaron desde la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien en los últimos días volvió a marcar distancia del entorno presidencial y apuntó directamente contra Adorni en declaraciones públicas.
La situación se agravó además tras la decisión del Gobierno de designar un nuevo vocero presidencial, una señal interpretada por diversos sectores políticos como un intento de descomprimir la presión que pesa sobre el jefe de Gabinete.
Diputados también en tensión
La Cámara baja tampoco escapa al conflicto. Para esta semana están previstas sesiones en las que la oposición buscará avanzar con pedidos de informes, interpelaciones y eventuales mecanismos de censura contra Adorni.
Aunque el oficialismo confía en que no habrá quórum para algunas de esas convocatorias, existe preocupación porque la oposición utilice otras sesiones previstas para impulsar el tratamiento del tema.
La situación complica además el avance de proyectos considerados prioritarios para el Ejecutivo, entre ellos acuerdos financieros internacionales y el denominado "Súper Rigi", iniciativas que el Gobierno esperaba aprobar antes de fin de mes.
Un Congreso virtualmente bloqueado
El resultado es una parálisis legislativa que comienza a preocupar incluso a sectores aliados de La Libertad Avanza. Mientras el oficialismo intenta evitar que el caso Adorni llegue al recinto, buena parte de la agenda parlamentaria permanece congelada.
Según expresaron fuentes legislativas a AIM, la incertidumbre sobre el futuro del jefe de Gabinete se transformó en el principal obstáculo para el funcionamiento normal del Congreso. En consecuencia, proyectos impulsados por el Gobierno y otras iniciativas que cuentan con amplio consenso continúan demorados a la espera de una definición política.
Por ahora, Milei mantiene su respaldo a Adorni. Pero mientras el Presidente se aferra a uno de sus funcionarios más cercanos, el costo político ya comenzó a sentirse en el Parlamento, donde la confrontación amenaza con bloquear durante semanas la actividad legislativa.