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La falta de competitividad en la cadena de la soja, sumada a una política impositiva desfavorable y una infraestructura deficiente, pone en riesgo la economía argentina, con pérdidas de hasta u$s5.000 millones anuales si no se toman medidas urgentes.
La cadena de soja de Argentina enfrenta una situación crítica, ya que el país pierde competitividad frente a Brasil y Estados Unidos en la producción y exportación de la oleaginosa. A pesar del crecimiento global de la soja, impulsado por estos competidores, Argentina se encuentra estancada, con una exportación de harina de soja estancada, lo que amenaza su posición en el mercado internacional.
Según un análisis de Javier Preciado Patiño para Acsoja, el sector podría perder hasta u$s5.000 millones anuales si no se toman medidas para revertir la situación. La dependencia de la soja como fuente de divisas hace que este estancamiento sea aún más preocupante para la estabilidad económica del país.
El informe destaca la carga impositiva elevada sobre la soja, con derechos de exportación del 26%, en comparación con el 9,5% aplicado al maíz y trigo. Además, la política de biocombustibles de Estados Unidos, que incluye subsidios y créditos, ha permitido que este país aumente su capacidad de procesamiento de soja, mientras que Argentina enfrenta dificultades para acceder a mercados clave como el sudeste asiático.
Las soluciones propuestas incluyen la reducción de las retenciones a la soja, la equiparación impositiva con los cereales y la mejora en la infraestructura logística, como el dragado de la Hidrovía. También se sugiere aumentar el corte de biodiésel para mejorar la competitividad de la harina de soja argentina en el mercado internacional.
El informe advierte que si no se actúa con urgencia, podrían producirse desinversiones en la industria de molienda, lo que implicaría el cierre de plantas y la pérdida de hasta 40.000 empleos directos, afectando especialmente a las empresas nacionales. Entre 2012 y 2024, la producción mundial de soja creció un 59%, mientras que Argentina mantuvo un estancamiento en torno a los 50 millones de toneladas.
Con una caída de la participación de Argentina en la producción global de soja, es crucial que el gobierno y el sector agroindustrial tomen medidas urgentes para evitar la pérdida de competitividad y asegurar el futuro de la cadena de soja como motor económico del país.