“Este viernes realizamos el tradicional acto en Paraná conmemorativo al atentado perpetrado contra la sede de la Amia hace 32 años, conducido por Daia, la Asociación Israelita y la Federación de Comunidades Judías de Entre Ríos”, dijo a AIM el presidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (Daia) en Entre Ríos, Pablo Soskin.
“La base sigue siendo exactamente la misma que otros años, recordando y manteniendo la memoria viva tanto por el atentado al edificio de Amia y al de Daia, recordando a los muertos”.
“Luego, del encendido de velas recordatorias en homenaje a las víctimas del atentado a la Amia, en Plaza 1º de Mayo, a las 20:00, los esperamos en el Templo de Paraná para compartir el servicio de Kabalat Shabat, durante el cual realizaremos un acto recordatorio y homenaje a las 85 víctimas, reafirmando nuestro compromiso con la memoria, la vida y la esperanza”.
Hace 32 años, la mañana de aquel lunes, a las 9:53, una bomba destruyó la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (Amia), ubicada en Pasteur 633, en el barrio porteño de Once. Más de tres décadas después del ataque, considerado por la justicia argentina un delito de lesa humanidad y, por lo tanto, imprescriptible, la causa continúa sin condenas y el reclamo de memoria, verdad y justicia permanece vigente.
Fundada en 1894, los primeros esfuerzos de la Amia se concentraron en la creación de un cementerio para cumplir con los ritos funerarios comunitarios. Con las sucesivas olas migratorias, la institución creció; para 1920 se transformó en el espacio clave de articulación y participación de la población judía en el país. El reflejo de ese desarrollo se consolidó en 1945 con la apertura de su histórica sede de la calle Pasteur.
En 1994, mientras organizaba los festejos por su centenario, la institución fue blanco del terrorismo internacional. Exactamente cinco años después del atentado, el 26 de mayo de 1999, la Asociación reabrió oficialmente sus puertas en un nuevo edificio emplazado en el mismo predio.
El solar de la Amia, cuyo edificio fue destruido por el ataque, fue declarado Lugar Histórico Nacional en 2007 con el fin de preservar la memoria del mayor atentado terrorista de nuestra historia por la Comisión Nacional de Monumentos y Lugares Históricos.