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Política
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 “América para los estadounidenses”

James Monroe, presidente estadounidense (1816-1824) planteó en 1823 su rechazo a la intervención europea en los asuntos americanos. Este planteo se sintetizó en la fórmula “América para los americanos”, interpretada por los latinoamericanos como “América para los estadounidenses”, ya que fue la justificación de su política imperialista. Por Prof. César Baudino.

“Los ciudadanos de los Estados Unidos alimentan los sentimientos más amistosos en favor de la libertad y felicidad de sus prójimos del otro lado del Atlántico. En las guerras de las potencias europeas y en asuntos que les conciernen no hemos tomado nunca parte alguna, ni es nuestra política tomarla. Sólo cuando nuestros derechos sean invadidos o estén seriamente amenazados, nos sentiremos lesionados o haremos preparativos para defendernos. En los sucesos de este hemisferio nos hallamos, por necesidad, interesados más directamente y ello por motivos obvios para todo observador ilustrado e imparcial (…). No nos hemos mezclado ni nos mezclaremos en los asuntos de las actuales colonias o dependencia de ninguna potencia europea. Pero en cuanto a los gobiernos que han declarado y sostenido su independencia y que hemos reconocido después de madura consideración y por justos motivos, no podríamos considerar sino como manifestación de sentimientos hostiles contra los Estados Unidos cualquier conato de una potencia europea con el objeto de oprimirlos o ejercer de cualquier modo una influencia dominante en sus destinos”.

Este planteo ideológico imperialista de “América para los americanos” primero debió esperar a consolidar el avance de la frontera interna que impidió a los estadounidenses se ocuparan de asuntos externos hasta la segunda mitad del siglo XIX. A partir de la guerra contra España, en 1898 (que había sido declarada por los cubanos con el propósito de lograr la independencia de su país), Estados Unidos inauguran una política de fuerte intervención imperialista en América Latina.

La ocupación militar de Cuba les permite consolidar el dominio de las compañías azucareras, reconociendo finalmente la independencia de la isla pero bajo la tutela norteamericana. Se atribuyen el derecho de intervención y su defensa ocupando tierras necesarias para una base naval (la de Guantánamo, vigente aún). Las guerras reportan beneficios a los grandes magnates como Rockefeller, que extiende sus negocios a todo el Caribe, instalando sucursales del National City Bank. Esto quiere decir que las intervenciones van paralelas con las inversiones norteamericanas en el Caribe y Centroamérica. Mientras la United Fruit Co., la Standard Oil y la American Suggar Co. expanden sus intereses , se desarrolla la nueva política exterior conocida como la “política del garrote”. En este marco ocupan Santo Domingo, Haití y generan la secesión de la provincia de Colombia, Panamá para interconectar los océanos.

En 1904 se dará una nueva interpretación de la Doctrina Monroe de 1823: el presidente Roosevelt, en su mensaje anual, adjudica a los Estados Unidos como depositarios de la “civilización” el derecho a “ejercer un poder de policía internacional”. Si las naciones lindantes no se mantienen reglamentadas y prósperas, el gobierno de los Estados Unidos podría interferir en algún estado que parezca incapaz de mantener el orden en su propio pueblo, o con el objetivo de proteger los intereses norteamericanos.

La política norteamericana de los últimos 200 años se erige con derecho a intervenir en cualquier parte del mundo. En nombre de la civilización occidental y capitalista ha promovido desembarco de marines en infinidad de países, acudir a dictaduras militares para proteger intereses, ser punta de lanza del neocolonialismo con el endeudamiento de terceros países, generar conflictos y vender armas – la industria más lucrativa-, controlar gobiernos para quedarse con sus riquezas especialmente energéticas y mineras -podría ser el caso actual de Argentina-, arrogarse el poder de destituir presidentes como el caso de Venezuela, bloquear o embargar las economías de otros países como puede ser Cuba, y un largo etc.

Asistimos a un mundo sin ley internacional donde las naciones del mundo no tienen derecho a la libre determinación de los pueblos.

imperialismo Baudino Sur amèrica

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