La Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada (Coninagro) presentó su informe mensual titulado “Del Sueldo al Plato: ¿Cuánto rinde el salario?”, que, aunque destaca la mejora en el poder adquisitivo de los trabajadores, también pone de relieve la difícil situación que enfrentan los productores agropecuarios. A pesar de que los salarios experimentaron un incremento interanual del 93 por ciento, superando la inflación del 56 por ciento, Coninagro advirtió a AIM que esta recuperación del poder adquisitivo “no se traduce en beneficios equitativos para todos los actores del mercado”.
Los datos del informe muestran que, si bien los trabajadores pueden acceder a una mayor cantidad de productos de la canasta básica, los productores de alimentos enfrentan crecientes desafíos. Por ejemplo, en el caso de la yerba mate, los costos de producción aumentaron más rápidamente que los precios de venta, lo que afectó la rentabilidad de los agricultores. Esto se replica en otras economías regionales, donde productos como la cebolla perdieron el 51,6 por ciento de su valor real y la naranja el 48,5 por ciento. “Esta situación lleva a una creciente preocupación entre los productores, quienes ven cómo sus márgenes de ganancia se reducen, a pesar de que los consumidores pueden acceder a más alimentos”, indicaron desde la organización.Mientras que del lado de los consumidores la combinación de la recuperación del salario real y el
rezago en el precio de los alimentos ha permitido mejorar el deteriorado poder de compra, para los
productores de algunos alimentos este atraso relativo en los precios representa una dificultad.[Informe Coninagro.]En ese marco se reclamó a las autoridades que “se implementen políticas que garanticen la sostenibilidad de los productores, quienes son esenciales para la economía agropecuaria”. Asimismo, subrayó “la necesidad de un equilibrio en el mercado que no solo beneficie a los consumidores, sino que también proteja a los agricultores y sus familias”.
Mejora en el consumo
El informe revela que el salario promedio, medido por el índice Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (Ripte), permitió a los trabajadores adquirir significativamente más alimentos básicos. En el caso del aceite de girasol, el poder adquisitivo aumentó un 49 por ciento, permitiendo la compra de 116 botellas de 1,5 litros adicionales, pasando de 237 a 353 botellas en un año. La yerba mate tuvo una mejora aún más notable, con un aumento del 72 por ciento, lo que se traduce en 128 kilogramos adicionales, pasando de 356 paquetes de medio kilo a 613.
La leche también mostró un incremento del 57 por ciento, permitiendo a los trabajadores adquirir 335 sachets de un litro más, aumentando de 583 a 917 sachets. Por su parte, el asado creció su poder de compra en un 16,4 por ciento, permitiendo la compra de 18 kilogramos adicionales, pasando de 111 a 130 kilos. En cuanto al huevo, el salario ha permitido adquirir un 33 por ciento más, lo que representa 90 medias docenas adicionales, pasando de 293 a 390 medias docenas. Finalmente, el pan ha mostrado una mejora del 28 por ciento, con 90 kilogramos más disponibles, pasando de 319 a 409 kilos.
Además de estos productos, el informe destaca mejoras en la compra de otros alimentos esenciales. Por ejemplo, el arroz y el azúcar, que también vio aumentos en su accesibilidad. Aunque no se especifican cifras exactas en el informe, se estima que el aumento en el poder adquisitivo podría haber permitido a los trabajadores adquirir un porcentaje significativamente mayor de estos productos.
Sin embargo, el informe sugiere que, si bien hubo una mejora en el poder adquisitivo, esto podría ser temporal si no se abordan las preocupaciones de los productores. En ese contexto, Coninagro hizo un llamado urgente a la acción, advirtiendo que la mejora en el poder de compra de los consumidores podría llevar a un aumento en la demanda y el consumo de alimentos, pero solo si se asegura la viabilidad económica de los productores en el proceso.
Dejá tu comentario sobre esta nota