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Salud y Bienestar
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Dolce far niente: el arte de disfrutar

Hay tiempo tanto para ser productivos como para invertirlo en ser ociosamente improductivos. Ambos son igualmente importantes. Además, el ocio improductivo es extraordinariamente saludable. ¿Cómo podemos practicar el «dolce far niente»?

Probablemente, inviertas un momento de cada día a hacer uso del arte del «dolce far niente», y no lo sepas. Para aproximarnos a este concepto podemos considerarlo como complementario a la procastinación. Porque, a pesar de que el dolce far niente y la procastinación significan ‘no hacer cosas’, el primero es totalmente voluntario y beneficioso, a diferencia de la procastinación. Hoy, queremos hablar de su importancia.

Esta filosofía proviene de la cultura italiana. Los italianos saben muy bien que, con frecuencia, los días se sobrecargan de tareas. Por ello, dedicar un espacio de nuestros días a aspectos tan improductivos como tomar algo con los amigos, ver una serie o simplemente tirarse en el sofá, pueden ser muy beneficioso.

Esta receta para promover el bienestar puede ayudarnos a percibir nuestros días como «algo más que meramente cotidianos». Así, cuando nos damos un momento para reflexionar, para relajarnos o para socializar, estamos cuidando de nuestra salud. Fruto de este autocuidado se produce, con frecuencia, la percepción de felicidad.

La felicidad de practicar el «dolce far niente»
Este secreto renacentista basado en el ocio saludable nos invita a tomar un descanso. Nos empuja al ocio y a la búsqueda del placer. En este sentido cabe preguntarse, ¿qué es el ocio? Para algunos autores, puede definirse de dos formas distintas (Etxebarría, 2000):

Son los momentos en los que nos sentimos libres. Al considerarlo así, nosotros decidimos cuándo y dónde vamos a disfrutarlos. Esta elección es consciente y voluntaria.

Son las actividades que realizamos por placer. El bienestar que nos reporta practicar tareas gratificantes tiene el potencial de recargar nuestra energía al hacer que nos sintamos mejor.

in embargo, el concepto de dolce far niente va más allá del tiempo libre y de las actividades que realizamos. Implica fluir con lo que hacemos y sabernos absorbidos por las tareas ociosas. Alude a la percepción subjetiva de bienestar, a la experiencia que nace de saberse implicado en actividades que nos relajan.

Practicar el «arte de disfrutar la vida» hace que sintamos que el peso de lo cotidiano disminuye. Es un estado de disfrute, agradable, confortable y casi narcótico. ¿Cómo podemos practicarlo?

Algunos secretos para poner en marcha esta práctica
El ocio buscado, consciente y voluntario está muy vinculado con la salud mental. Sea entendido como el tiempo que nos dedicamos a nosotros mismos, como las actividades o como la experiencia subjetiva de gozo, el dolce far niente es una de las claves para caminar por la vida con mejor salud, de una manera más positiva y con mayor motivación. Entre otras cosas, porque nos permite liberarnos del estrés como agente lacerante de nuestro bienestar.

Rodéate de personas que te hagan vibrar
Bucea en tus recuerdos. ¿Qué te hace sentir bien de manera habitual? Entre las actividades que proporcionan bienestar está, por ejemplo, dedicar tiempo de calidad a las personas a las que amamos (Díez, 2022).

Estar con nuestros amigos o con nuestra pareja pueden ser actividades que nos reporten experiencias realmente atractivas y relajantes. Además, nos permite reforzar nuestros vínculos con ellos y alimentar los lazos de apego que nos unen. En consecuencia, nos podemos rodear de experiencias íntimas y profundas.

Bucea entre las páginas de historias sorprendentes
La lectura es una actividad que promueve el bienestar. De hecho, cuando leemos, el cerebro se activa más. Por ejemplo, el área visual primaria, una estructura que bordea a la cisura calcarina del lóbulo occipital, se activa de manera intensa al sumergirnos en las historias de nuestros personajes favoritos. Esto hace que, cuando leemos, podamos ser y sentirnos, casi de manera literal, los protagonistas de nuestras novelas favoritas, porque estamos «viendo las historias que leemos». Entre los beneficios de la lectura está la relajación.

¡Viaja!
El hecho de viajar es uno de los secretos que nos trae este concepto italiano. Al viajar nos sumergimos en culturas potencialmente diferentes a la nuestra. Entre sus beneficios está el de conocerse mejor a uno mismo, pero también el de crecer personalmente.

El arte de los pequeños placeres
Si estás interesado en fluir con la vida y dedicar algún tiempo a «no hacer nada», también puedes probar a disfrutar de los pequeños momentos del día a día. Esos que son «deliciosamente improductivos». En este sentido, te proponemos un ejercicio.

Prepárate un café o una infusión, ¡lo que más te guste! Eso sí, ten cuidado de que no queme mucho. Cuando la tengas, coge la taza con las manos. Ahora, observa cómo el calor resulta gratificante en contacto con la piel. Después, mira su contenido: ¿de qué color es? Vislumbra los matices.

Ahora, acércatela a los labios y toma un sorbo. ¿Dulce? ¿Amargo? ¿Agradable? ¿Desagradable? Vuelve a tomar un sorbo. Saboréalo y disfruta de este momento. Es tuyo. Es un tiempo que estás dedicando a ti, a «no hacer nada productivo». Estás practicando un ejercicio de mindfulness y también estás practicando el arte del dolce far niente. ¿Cómo se siente?

Como hemos podido comprobar, esta práctica consiste en dedicar un momento de nuestro día a ser improductivos de manera voluntaria. Siendo conscientes de ello. Este arte es tan antiguo como el ser humano, lo que ocurre es que a veces lo pasamos por alto. Si relegamos el ocio improductivo a un segundo plano, corremos el riesgo de acumular estrés.
La Mente es Maravillosa

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