Un nuevo año siempre trae una sensación de reinicio, “de allí también el deseo de que sea mejor que el anterior, con nuevas metas y el impulso de comenzar a trabajar y lograr los objetivos”, afirmó a AIM la Lic. en Psicología Mariela Garabello.
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No obstante, “también es común ir perdiendo rápidamente el entusiasmo, al atravesar las vacaciones, el verano con sus elevadas temperaturas y luego la rutina de volver al trabajo y, a su vez, los quehaceres diarios, por los cuales se terminan relegando los propios objetivos, sobre todo los que atañen al cuidado personal”.
Y así, también se diluyen la determinación y la motivación para el trabajo del autocuidado, de las metas que se venían diagramando y no alcanzaron a cumplirse, así como las nuevas que se habían pensado comenzar a trabajar.
La psicóloga afirmó que “ya sea porque la persona siente nuevamente una desorganización o un problema para readaptarse, suele ser más fácil caer en excusas y justificaciones como 'Con este calor no dan ganas de nada o no se puede' o 'me voy de vacaciones y se complica'. Sin embargo, es importante no esperar a que todo esté alineado para empezar, sino reconocer que las contingencias son parte de la vida cotidiana y que, incluso con ellas, generando estrategias, pensando alternativas, organizándose de otra forma, se pueda igualmente avanzar con eficacia”.
En primer lugar, aconsejó, “lo esencial para comenzar sin perderse en el camino, es tener bien claros los objetivos y, sobre todo, una buena concientización de sus beneficios o las consecuencias de no alcanzarlos, así como la firme decisión para ese cambio, que se consigue y refuerza en estrecha relación con lo anterior. Estos puntos son clave para iniciar la marcha en cualquier momento o para volver a encaminarse y recuperar la motivación y determinación sin la cual es difícil accionar asertivamente”.
Cabe destacar que conectar emocionalmente a partir de la concientización de por qué son importantes para sí mismo el cumplimiento de las metas propuestas son la mejor brújula y herramienta para no perderse.
Asimismo, valoró que “es importante tener en cuenta que ningún cambio se consigue mágicamente. Los obstáculos en el proceso son moneda corriente, pero cada superación de esas trabas, fortalecen la autoestima, la percepción de autoeficacia, la resiliencia, junto a los buenos hábitos que van de la mano. Cuando la persona tiene amor propio y se cuida, el sistema inmune, la salud, la motivación, la energía y el buen ánimo tienden a prevalecer y fortalecer el mejor desenvolviendo cotidiano, más encaminado, apuntando a mantener los logros e ir por más”.
Algunas herramientas que, a su vez, erradican las resistencias inconscientes limitantes ante el comienzo de algo nuevo y ayuda a accionar podrían ser la propia mente que crea la realidad y el autodiálogo, siempre de modo positivo pero realista, teniendo en cuenta cada paso que se da y no solo las fallas o lo lejos que se está de la meta.
“Otro aspecto que podría colaborar es dividir una gran meta en pequeñas actividades o pasos de modo que se perciba como menos difícil y a su vez cada vez motive el logro anterior a ir por más. Ir proponiéndose pequeños objetivos (por día, por semana, por mes) puede colaborar a lograr la meta final”, indicó la psicóloga.
De ese modo, la búsqueda de los objetivos debe transitarse con consciencia y de a poco, para generar hábitos que son un proceso e implican aprendizaje. Lo importante es salirse del automatismo en todos los aspectos, para registrar cada pequeño logro, fomentando la percepción de capacidad, la autoestima, la motivación y erradicando creencias distorsionadas de las costumbres y los hábitos modificables que vienen con cada persona. El cambio real es progresivo, nunca basado en el todo o nada, no es cuestión de la noche a la mañana.
Luego, para no quedarse en la imaginación, hay que accionar y, para ello, es fundamental la planificación y la organización de la rutina diaria, así como también fijar límites saludables, ya que es realmente importante el aprender a decir “no” ante ciertas demandas que no son urgentes o incluso no corresponden y que terminan sobrecargando o hiperestresando a la persona.
Sin embargo, si no se es capaz de decir que “no”, de expresar lo que se siente, de pedir ayuda cuando se necesita porque algo preocupa, angustia, o porque simplemente porque solo no puede, será más fácil caer en malas canalizaciones, como con la comida, la bebida, el desánimo y el sedentarismo en cuanto a actividades fuera de las obligaciones y el trabajo, que dificultaran o impedirán lograr ir avanzando eficazmente.
“Es importante preparar la mente, ya que la anticipación disminuye los impulsos y favorece la predisposición para realizar lo que se ha propuesto, buscando estrategias y alternativas ante dificultades, debilidades propias o nuevas situaciones y, a su vez, favorece una mejor gestión de los tiempos, de modo que se logre un equilibrio entre las responsabilidades y las actividades saludables que se deben mantener a diario para mantenerse equilibrado y con mejores recursos psicofísicos”, aseguró.
En esta línea, es esencial desintoxicase de las excusas, que son fáciles de aparecer ante lo nuevo o ante aquello que requiere un esfuerzo, ya que no se está habituado. Para ello, una técnica muy buena es realizar una lista de las excusas más comunes que se suelen poner o se han puesto a la hora de trabajar por algo que los saca de la rutina. Por ejemplo, si siempre se dice: “no tengo tiempo”, es importante identificar estrategias o nuevas formas para reorganizar los días de modo que puedan priorizarse.
Por último, pero no menos importante, “es la recompensa: se ha determinado que lo que favorece el cambio, la repetición de las conductas deseadas, más que el castigo o la prohibición es definitivamente la premiación por cada logro que vaya logrando, por pequeño que sea, a saber, un paseo con amigos, un autoregalo o simplemente un tiempo para leer aquella novela para la cual nunca se tiene tiempo, pero que relaja y despeja. Debe tenerse presente que el reforzador debe ser coherente con ese logro alcanzado y no algo que lo contrarreste, es decir algo que incentive el bienestar, pero manteniendo la salud”.
Si está costando arrancar el año con determinación en pos de sus metas, o si se ha desviado un poco del camino, si se siente estancado o frustrado por lo aún no conseguido, “la solución no es justificarse, tampoco machacarse, criticando o culpabilizándose por lo que se hizo y no debía, o por peor aún creer que por ello es mejor ya “tirar la toalla”, porque ya se intentó y no se pudo. Dichas creencias generalmente constituyen la raíz del problema. El inconsciente acepta cualquier cosa que se decide creer y la convierte en realidad”.
Como se mencionó anteriormente, imposible no toparse con obstáculos y adversidades en la vida cotidiana y lo largo de ella, pero ellos son los mejores maestros, se debe aprender de esas situaciones para corregir lo que haga falta y continuar avanzando, pero siempre teniendo en claro los objetivos y, sobre todo, tener en cuenta que es la propia actitud y la postura que se tome ante ellos lo que va a permitir superar las adversidades exitosamente. Resulta necesario comprender que se puede mejorar a partir de lo vivido y/o aprendido y a partir de ver posibles soluciones, estrategias y alternativas.
“Si contrariamente la persona se queda en la queja, en las justificaciones, en la postura pasiva, será muy difícil tener la adecuada motivación, el buen ánimo y el accionar para generar resultados mejores, en pos del éxito en las metas propuestas”, cerró.
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