El dólar oficial recuperó toda la baja acumulada desde comienzos de año y alcanzó su valor más alto desde enero, en un contexto marcado por el fin de la cosecha gruesa, una menor oferta de divisas y crecientes interrogantes sobre la sostenibilidad del esquema económico impulsado por el Gobierno nacional.
La cotización mayorista cerró en 1.471,50 pesos para la venta y acumula una suba de 4,5 por ciento en junio. El movimiento también se trasladó a los dólares financieros y al mercado informal, donde las cotizaciones mostraron nuevos avances.
Si bien el Gobierno continúa destacando la acumulación de reservas y la desaceleración de la inflación, el comportamiento del mercado cambiario vuelve a encender señales de alerta sobre la estabilidad financiera de los próximos meses.
Fin del alivio cambiario
La recuperación del dólar oficial implica que el tipo de cambio ya borró toda la caída registrada durante los primeros meses del año y regresó a los niveles observados en enero.
El fenómeno coincide con una etapa estacionalmente más compleja para la economía argentina. Con el cierre de la cosecha gruesa disminuye el ingreso de dólares provenientes de las exportaciones agrícolas, una de las principales fuentes de divisas del país.
A ello se suma la creciente cautela de los inversores frente a las operaciones de carry trade, estrategia que consiste en aprovechar las altas tasas en pesos mientras el dólar permanece relativamente estable.
La suba del tipo de cambio reduce los márgenes de ganancia de esas operaciones y aumenta el riesgo de una salida de capitales hacia posiciones dolarizadas.
Suben los financieros y el blue
El movimiento alcista no quedó restringido al mercado oficial. El dólar MEP avanzó hasta los 1.506,68 pesos y el contado con liquidación alcanzó los 1.555,21 pesos. Por su parte, el dólar blue volvió a ubicarse por encima de los 1.500 pesos.
La evolución simultánea de todas las cotizaciones refleja una mayor demanda de cobertura cambiaria y una expectativa de corrección más acelerada del tipo de cambio hacia el segundo semestre.
Los contratos de dólar futuro también mostraron subas y el mercado proyecta que la cotización oficial podría acercarse a los 1.650 pesos hacia fin de año.
Una economía con señales contradictorias
El repunte del dólar se produce en momentos en que el Gobierno exhibe como principal logro la desaceleración de la inflación y la acumulación de reservas internacionales.
Sin embargo, diversos indicadores muestran un escenario más complejo. El consumo continúa sin recuperar los niveles previos a la crisis, la actividad económica presenta desempeños desiguales según el sector y el empleo formal sigue mostrando signos de debilidad.
A ello se suma el aumento de la informalidad laboral, que recientemente alcanzó uno de los niveles más altos de los últimos años, mientras que el desempleo se mantiene cerca de los máximos registrados desde 2021.
En ese contexto, el desafío para la administración de Javier Milei será sostener la estabilidad cambiaria sin afectar la actividad económica ni profundizar el deterioro del poder adquisitivo.
La prueba del segundo semestre
Los próximos meses aparecen como una etapa clave para evaluar la consistencia del programa económico.
La menor liquidación de exportaciones, el calendario electoral que comenzará a influir sobre las decisiones financieras y las necesidades de acumulación de reservas configuran un escenario más exigente que el transitado durante la primera mitad del año.
Si bien el Banco Central continúa comprando divisas y fortaleciendo sus activos internacionales, el reciente comportamiento del dólar muestra que el mercado mantiene dudas sobre la capacidad del esquema actual para sostenerse sin sobresaltos.
Por ahora, el movimiento es gradual y se mantiene dentro de los parámetros previstos por el Gobierno. Sin embargo, el regreso del dólar a los niveles de enero constituye una señal que los analistas siguen con atención, en un país donde la evolución del tipo de cambio continúa siendo uno de los principales termómetros de la economía.