
El mundo se prepara para una jornada que podría marcar un punto de inflexión en la economía internacional. Activos en la mira para pasar la tormenta.
El mundo se prepara para una jornada que podría marcar un antes y un después en la economía internacional. Este 2 de abril, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, podría anunciar una nueva ola de aranceles a las importaciones, en una escalada que amenaza con desatar una guerra comercial de mayor magnitud.
Trump denominó al 2 de abril como el "Día de la Liberación", en referencia a su estrategia de aplicar aranceles recíprocos para equilibrar las tarifas impuestas a los productos estadounidenses en el extranjero. La Casa Blanca adelantó que las medidas afectarán a casi todos los socios comerciales de Estados Unidos incluyendo la Unión Europea, Brasil, Corea del Sur y la India.
Sin embargo, los detalles aún son inciertos, lo que terminó generado lo que vimos, una ola de volatilidad en los mercados.
Según Peter Navarro, asesor comercial de la Casa Blanca, la iniciativa podría recaudar unos 600.000 millones de dólares anuales, lo que implicaría un arancel promedio del 20 por ciento. Esta cifra, de concretarse, podría impactar directamente en la inflación internacional, encareciendo los bienes importados y afectando a las cadenas de suministro.
El "día de la Liberación" y la incertidumbre global: ¿se aproxima un "miércoles negro"?
La incertidumbre y el nerviosismo reina en los mercados ante la posibilidad de una escalada arancelaria.
Wall Street ya ha mostrado signos de inestabilidad en las últimas jornadas, con caídas en los principales índices y una creciente aversión al riesgo (risk off) por parte de los inversores.
Para ponerlo en números, desde que comenzó el año el S&P 500 acumula una caída del 4,94 por ciento, para el Nasdaq la cifra se eleva hasta el 8,72 por ciento y para el Dow Jones el retroceso desde que comenzó el año es del 1,54 por ciento.
Varios analistas advierten que, si Trump confirma los aranceles de manera generalizada, podrían producirse represalias por parte de otras potencias económicas, lo que derivaría en un endurecimiento de las condiciones comerciales internacionales.
Europa, por ejemplo, anunció que está lista para responder con contramedidas por un monto de 26.000 millones de euros, afectando productos como carne, autos y bebidas alcohólicas estadounidenses.
Argentina, con una economía que depende cada vez más del comercio exterior y con fragilidades estructurales, podría verse impactada por varias vías:
Volatilidad en el dólar y los mercados locales: Si los mercados internacionales se ven sacudidos, la presión sobre el dólar podría aumentar todavía más, impactando sobre el tipo de cambio y generando tensión en el Banco Central. Recordemos, tal como señala el operador de cambio en PR, Gustavo Quintana, ayer (31/3) la autoridad monetaria cerró marzo habiendo vendido u$s 1.156 millones por acciones de regulación cambiaria. Mientras que, por el lado del Merval en dólares, desde que comenzó el año acumula una caída del 17 por ciento.
¿Dificultades para el financiamiento? Si el conflicto escala, las negociaciones con el FMI podrían verse afectadas, sobre todo en cuanto al desembolso inicial y la cantidad de dólares de libre disponibilidad que prestará a la Argentina. Recientemente, Kristalina Georgieva dijo que esperaba que las negociaciones con Argentina se completarán antes de las próximas reuniones de primavera (del 21 al 26 de abril) del Fondo y el Banco Mundial en Washington, pero no quedan dudas de que si la guerra comercial escala, el acuerdo volverá a estar bajo revisión.
Atención inversores argentinos: ¿cómo protegerse?
Para los inversores argentinos, la clave será diversificar y optar por activos defensivos.
En un contexto marcado por la guerra comercial, los mercados muestran una clara tendencia hacia activos más conservadores en busca de estabilidad. Por eso, es común ver cómo las carteras migran hacia activos seguros, priorizando estabilidad sobre rentabilidad.
Entre los inversores argentinos, esta preferencia se traduce en un mayor interés por el oro, tradicionalmente considerado una reserva de valor. Desde diciembre, cuando se habilitó el Cedear del ETF SPDR Gold Shares (GLD) —que permite seguir el rendimiento del oro sin necesidad de invertir en el metal físico—, esta inversión creció un 42 por ciento, consolidándose como una de las más elegidas por los usuarios de la plataforma en busca de cobertura frente a la incertidumbre global.