Un modelo científico internacional reveló cómo los microplásticos y nanoplásticos se desplazan a escala planetaria a través de la tierra, los océanos y la atmósfera, formando un ciclo de dispersión permanente.
La investigación muestra que las partículas plásticas, fragmentadas por la radiación solar y el desgaste mecánico, pueden alcanzar tamaños suficientemente pequeños como para ser transportadas por corrientes de aire a grandes distancias y depositarse incluso en regiones remotas.
Entre las principales fuentes aparecen el desgaste de neumáticos, las fibras textiles y la fragmentación de residuos en zonas urbanas y agrícolas. Una vez liberadas, las partículas pueden pasar repetidamente de un ambiente a otro.
El transporte atmosférico cumple un papel central: las turbulencias y tormentas de polvo elevan microplásticos que luego son desplazados por los vientos a través de continentes y océanos.
Los mares también pueden devolver partículas a la atmósfera. El oleaje y las burbujas en la superficie favorecen la liberación de microplásticos al aire, mientras que en tierra los materiales depositados pueden volver a levantarse por acción del viento.
Los estudios también registraron microplásticos en regiones de alta montaña y zonas polares, incluidos glaciares de la Patagonia, el Himalaya, la Antártida y el Ártico.
Estas partículas pueden depositarse mediante lluvia o nieve y, según las investigaciones citadas, alterar el albedo de superficies heladas al reducir su capacidad para reflejar radiación solar, lo que podría favorecer el calentamiento y el derretimiento superficial.
La dispersión global también genera preocupación por sus efectos sobre los ecosistemas y la salud. Los microplásticos pueden ingresar en las cadenas alimentarias y llegar a los seres humanos mediante el agua, los alimentos y la inhalación.
Los científicos advierten que el reciclaje y las tareas de limpieza locales resultan insuficientes frente a un problema de escala global y plantean la necesidad de políticas internacionales que reduzcan la producción de plásticos vírgenes y mejoren el control sobre sus ciclos de uso y descarte.
Fuentes: Portal Tiempo.com, Academia Nacional de Ciencias de EE. UU. (Pnas) y Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma)