Cada 25 de agosto se reconoce a quienes hicieron del cuidado del cabello un oficio y una profesión. La celebración tiene un origen que se remonta a la Francia medieval, pero también cuenta con una particular historia en la Argentina, registró AIM.
Tijeras, peines, secadores, máquinas y una profesión que fue transformándose con el paso de los siglos. Cada 25 de agosto se celebra el Día del Peluquero, una fecha destinada a reconocer a quienes se dedican al corte, peinado y cuidado del cabello.
El origen de la conmemoración se remonta al siglo XIII y está vinculado con Luis IX, rey de Francia. Por entonces, los peluqueros pertenecían a los sectores populares y trabajaban principalmente al servicio de la nobleza, que utilizaba elaboradas pelucas.
La historia señala que Luis IX decidió otorgarle a su peluquero una categoría social superior, reconociéndolo como “hombre libre”, una decisión inusual para la época y que contribuyó a jerarquizar el oficio. El monarca murió el 25 de agosto de 1270 y esa fecha quedó posteriormente asociada al reconocimiento de la actividad.
Una historia propia en la Argentina
La celebración también tuvo un recorrido particular en nuestro país.
En 1877, el peluquero y director de teatro Domingo Guillén reunió en el Teatro Coliseo de Buenos Aires a cientos de trabajadores del rubro. El encuentro impulsó la creación de la Sociedad de Barberos y Peluqueros y fue uno de los primeros antecedentes de organización de la actividad.
Décadas después, en 1940, durante un Congreso Nacional de Peluqueros realizado en Pergamino, se estableció el 25 de agosto como jornada de celebración para el sector.
El reconocimiento quedó además incorporado a la legislación argentina. La Ley 23.947, sancionada en 1991, instituyó el 25 de agosto como Día del Trabajador Peluquero y de la asociación sindical de trabajadores de la actividad.
De oficio tradicional a una actividad en permanente cambio
La peluquería cambió considerablemente desde aquellos primeros barberos y peluqueros. Hoy la actividad reúne diferentes especialidades y técnicas relacionadas no sólo con el corte y el peinado, sino también con coloración, tratamientos capilares, barbería y asesoramiento sobre estilos y tendencias.
Las barberías también recuperaron protagonismo durante los últimos años, combinando técnicas tradicionales con nuevas propuestas destinadas al cuidado masculino.
Más allá de las modas, hay algo que permanece: la peluquería es uno de esos oficios que se transmitieron durante generaciones y que mantienen una relación muy cercana con sus clientes.
Por eso, cada 25 de agosto es una oportunidad para reconocer a quienes, tijera o máquina en mano, mantienen vigente una profesión con siglos de historia.