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La vuelta al carbón de Alemania

Alemania está intensificando sus esfuerzos para responder a los cortes en el suministro de gas ruso reactivando las plantas de carbón y proporcionando financiación para asegurar el gas para el invierno, un esfuerzo que costaría unos 15.000 millones de euros a los precios actuales.

El Ejecutivo alemán anunció este domingo una serie de medidas para hacer frente a una situación que se ha complicado aún más tras anunciar Moscú la semana pasada que recortaba el suministro por el gasoducto Nord Stream 1, decisión que también ha afectado a Italia, Francia y Austria. Desde Viena también se ha decidido redoblar la apuesta por el carbón.

La reactivación de las centrales que queman este combustible fósil altamente contaminante es la última señal de que la lucha contra el cambio climático en Europa está pasando a un segundo plano, ya que los gobiernos tratan de protegerse contra la escasez de energía provocada por la invasión de Ucrania por el presidente ruso, Vladímir Putin.

"Es una especie de pulso en el que Putin tiene el brazo más largo por ahora", dijo el ministro de Economía, Robert Habeck, miembro de los Verdes ecologistas, en la televisión ZDF a última hora de este domingo. "Pero eso no significa que no podamos conseguir un brazo más fuerte con esfuerzo".

La idea de los mandatarios alemanes es reducir el volumen de gas que se emplea para generar electricidad y usar en su lugar carbón, cifrándose en un 15 por ciento el porcentaje de la electricidad producida con gas en 2021 en Alemania.

Para ello, se reacondicionará la red de centrales carboneras que forman parte de la reserva eléctrica para que puedan activarse "a corto plazo", algo que según Habeck ocurrirá tan pronto como la correspondiente ley supere el trámite parlamentario.

"Tenemos que ser sinceros, esto implica, durante un periodo de transición, más centrales carboneras. Es amargo, pero en esta situación es necesario para reducir el consumo de gas," señaló el ministro, que también tiene el rango de vicecanciller.

Al iniciar la presente legislatura, el Gobierno de coalición de socialdemócratas, verdes y liberales se propuso acelerar el calendario para el adiós al carbón, previsto para 2038, pero ya anticipó en mayo que podría ser necesario prolongar el periodo de actividad ante la crisis energética.

La administración del canciller Olaf Scholz también planea ofrecer incentivos a la industria para reducir el consumo de gas y hacer que los suministros innecesarios estén disponibles para su almacenamiento. Las líneas de crédito para rellenar las reservas serán facilitadas por el prestamista estatal KfW, según informó el domingo el Ministerio de Economía.

Aunque el Gobierno no facilitó inmediatamente detalles sobre la magnitud del programa, el almacenamiento de gas alemán se encuentra a un 57 por ciento de su capacidad. La compra de los casi 120 teravatios-hora necesarios para recargar las instalaciones costaría unos 15.000 millones de euros a los precios actuales de 123 euros por megavatio-hora.

Las alarmas se han disparado después de que el Kremlin cortara los suministros la semana pasada en aparente represalia por el apoyo de Europa a Kiev. Los flujos a través del gasoducto Nord Stream 1 se redujeron en cerca de un 60 por ciento mientras el canciller Olaf Scholz y sus homólogos de Francia, Italia y Rumanía viajaban a Ucrania para apoyar la candidatura del país a la Unión Europea.

El lunes, el suministro de gas para la italiana Eni SpA sólo ha sido "parcialmente confirmado". La alemana Uniper SE -el mayor comprador de gas ruso en Europa- también ha dicho que estaba recibiendo menos de lo acordado.

El movimiento de Rusia hizo que los precios se dispararan más del 40 por ciento la semana pasada, creando la preocupación de que la inflación pudiera empeorar. Desde el inicio de la guerra en Ucrania, Alemania se ha preparado para un recorte y ha recurrido a recursos, incluida la obtención de terminales flotantes para importar gas natural licuado, para cubrir un posible déficit de suministro. La mayor economía de Europa sigue dependiendo de Rusia para el 35 por ciento de sus necesidades de gas.

"La seguridad del suministro está actualmente garantizada, pero la situación es grave", dijo Habeck, añadiendo que el suministro será "realmente ajustado" en el invierno sin reservas completas. "Evidentemente, es una estrategia de Putin para desestabilizarnos, hacer subir los precios y dividirnos. No lo permitiremos".

La escasez de suministros provocó una breve reducción del almacenamiento la semana pasada, pero el regulador de la red alemana, conocido como BNetzA, dijo que las instalaciones se están llenando de nuevo. El Gobierno proporcionará al gestor del mercado del gas, Trading Hub Europe, la liquidez necesaria para comprar los suministros que permitan alcanzar su objetivo de llenado del 80 por ciento para el 1 de octubre y del 90 por ciento para el 1 de noviembre.

La financiación del KfW estará asegurada por una garantía del Gobierno. Alemania ya había solicitado a Trading Hub Europe la compra de gas licuado para su almacenamiento en marzo. La empresa -formada por operadores de redes de gas, como Open Grid Europe y Gasunie- se financia con las tarifas de red que pagan los consumidores de gas en Alemania.

El plan de crisis en tres fases del país se encuentra actualmente en el primer nivel. En la etapa más alta, el Estado tomaría el control de la distribución de gas en Alemania. "Se ha discutido muy poco sobre el nivel de emergencia, aunque es mucho más probable que entre en vigor pronto", dijo Christoph Merkel, director general de la consultora Merkel Energy.

Un proyecto de ley que proporciona la base legal para quemar más carbón para la generación de energía se está abriendo paso en el parlamento y debería entrar en vigor pronto, después de que los debates en la cámara alta tengan lugar el 8 de julio.

En Austria, Verbund AG, controlada por el Estado, recibió a última hora del domingo la orden de preparar su central de carbón de Mellach, que se encuentra paralizada, para que pueda funcionar. La central, situada a 200 kilómetros al sur de Viena, se cerró hace dos años, lo que convirtió a Austria en el segundo país europeo en eliminar por completo el carbón de su red eléctrica.

Reactivar el carbón es "amargo, pero simplemente es necesario en esta situación para reducir el consumo de gas", dijo Habeck. "Debemos hacer y haremos todo lo posible para almacenar todo el gas posible en verano y otoño".

Fuente: El Economista (España)

Alemania Austria cambio climático conflictos armados energías no renovables

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