Un análisis internacional destacó a la Argentina por su capacidad de resistencia y adaptación frente a catástrofes climáticas, crisis socioeconómicas y otras emergencias de gran escala.
Entre los principales factores señalados aparecen la extensión territorial, la diversidad biogeográfica, la disponibilidad de recursos naturales, la capacidad de producir alimentos y la fortaleza de las redes comunitarias.
La variedad de ambientes, que incluye regiones subtropicales, templadas y subantárticas, permite distribuir riesgos y reducir la exposición simultánea de todo el territorio ante determinados fenómenos extremos.
También se destaca la capacidad agroalimentaria del país, junto con el acceso a grandes reservas de agua dulce vinculadas a la cuenca del Plata y acuíferos subterráneos.
El análisis resalta además el valor del capital humano y de instituciones científicas y técnicas con experiencia en salud, agronomía y gestión de riesgos.
Otro elemento señalado es la disponibilidad de fuentes energéticas renovables y fósiles, que puede reducir la vulnerabilidad frente a crisis internacionales de abastecimiento.
Sin embargo, los especialistas advierten que esta capacidad de resiliencia no implica ausencia de riesgos.
La falta de inversiones sostenidas en infraestructura preventiva, como drenajes urbanos, defensas fluviales y mantenimiento vial, aumenta la vulnerabilidad frente a olas de calor, sequías e inundaciones.
El desafío, según el análisis, consiste en transformar la capacidad de respuesta social y comunitaria en políticas públicas estables de prevención y gestión integral del riesgo.
En un escenario internacional marcado por el cambio climático y la inestabilidad geopolítica, la disponibilidad de alimentos, agua y recursos naturales posiciona a la Argentina como un territorio con ventajas estratégicas, siempre que estos activos sean gestionados de manera sostenible.
Fuentes: Diario Perfil, Red Internacional de Corresponsales y Centro de Investigación en Gestión de Riesgos y Desastres