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Política
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El huevo de la serpiente en medio de los discursos de odio

Se viene un tsunami nacionalista “¡la vida es el primer derecho humano!”, escribe un seguidor de Alejandro Biondini en las redes sociales luego de las últimas apariciones públicas y virtuales de las distintas facciones de la derecha más rancia de nuestro país. Mientras en su discurso, frente a una pequeña muchedumbre, el líder siempre con lacónico tono castrense advierte que el águila está llegando a la Argentina, que un nuevo país está en marcha. La frase no es menor (ni inocente) y es necesario recordar que desde los tiempos del Sacro Imperio Romano, el águila representa el poder imperial y fue, por apropiación e imaginario, el emblema adoptado por el Tercer Reich de Adolf Hitler en 1935 hasta la caída del régimen, con el final de la II Guerra Mundial. Por Valentín Ibarra, para AIM.

En el presente artículo quizá abusemos de las citas a expensas de poner a la luz el tenor de las palabras, en el documento titulado “Doctrina y Organización” del 16 de noviembre de 2019, el Frente Patriota se autodenomina como el fruto de “la alianza estratégica y programática de Bandera Vecinal con otros partidos y agrupaciones del Nacionalismo Argentino, que decidieron sellar una unidad permanente para enfrentar el desafío de luchar por la liberación de nuestro país”, y la firme determinación de combatir contra los enemigos internos y externos, una redacción escandalosamente similar ala que usaron en el Proceso de Reorganización Nacional durante la última dictadura cívico-militar, infames que usurparon el gobierno y el poder entre 1976 y 1983, una llama que parece no haberse extinguida y que tememos que estaría cobrando mayor visibilidad de la deseada.

A río revuelto…
Queda demostrado el temperamento de la posición extrema en el documento que tomamos por referencia donde, a modo de carta fundacional exaltan que: “Los Nacionalistas somos aquellos ciudadanos, aquellos nacionales, que llevamos nuestro amor por la patria al grado de mística, doctrina, compromiso, lucha y militancia. Los nacionalistas somos la fuerza motriz y en determinados casos incluso la última línea de defensa, el último batallón de la comunidad de los nacionales, en otras palabras, de la Nación misma”.A río revuelto, ganancia de pescadores dice el refrán popular. Y, mientras en el horizonte discursivo abundan las falacias y las licencias conceptuales, desde la extrema derecha afirman que son la auténtica doctrina libertaria y enuncian con vehemencia que: “Ser nacionalista es creer en Dios, es honrar a la patria. Ser nacionalista es amar y ser miembro del pueblo. Ser nacionalista es promover el trabajo y repudiar la explotación y la usura. Ser nacionalista es defender los pilares de la familia y del orden natural. Ser nacionalista es luchar por la vida, contra el aborto, garantizando a cada argentino sus derechos humanos desde el mismo momento de su concepción hasta su deceso. Ser nacionalista es cuidar y respetar la ancianidad, valorando el esfuerzo y la sabiduría de nuestros mayores. Ser nacionalista es alentar el estudio, el deporte y las costumbres sanas en nuestra juventud, combatiendo la ignorancia, las drogas o cualquier forma de degradación y sometimiento hacia las nuevas generaciones. Ser nacionalista es practicar las virtudes de la humildad, del servicio, del sacrificio y del amor al prójimo. Ser nacionalista es, fundamentalmente, cumplir todos los días con la obligación de dar el ejemplo”, definición que rematan planteando que ellos son la cuarta posición y la disidencia para completar el refrito de usos libres de conceptos teóricos y anclajes ideológicos. “La Cuarta Posición [afirman]rechaza por igual a las distintas falacias sinárquicas con que el sistema de opresión intenta confundir a los pueblos. Nos referimos especialmente al marxismo, al liberalismo, a la masonería, al sionismo, a las sectas, así como a cualquier otro ideologismo colonial” e intentan demostrar una línea de continuidad tan forzada como disparatada en la que resumen sus coordenadas históricas e ideológicas de la siguiente manera: “El Frente Patriota reivindica una clara línea nacional a lo largo de la historia argentina, cuyos máximos exponentes son el General Don José de San Martín, el Brigadier General Juan Manuel de Rosas y el Teniente General Juan Domingo Perón. En tal sentido, considera que San Martín es la etapa del Primer Estado (El Estado Fundador); Rosas es la etapa del Segundo Estado (El Estado Restaurador); Perón es la etapa del Tercer Estado (El Estado de la Justicia Social); y el Frente Patriota aspira a conformar y conquistar la etapa del Cuarto Estado (El Estado de la Liberación Definitiva). En resumen, la Cuarta Posición levanta Cuatro Banderas fundamentales y es la doctrina que sustenta la lucha del Frente Patriota con el fin de liberar a nuestro país mediante la instauración del Cuarto Estado Nacionalista Social Argentino”, construyen además una plataforma a partir de lo que llaman los siete principios: fé, disciplina, lealtad, solidaridad, discreción, paciencia, alegría desde donde preparan el nuevo amanecer, ¡Atención compañero despierta, que es la hora de renacer!, corean en su marcha de corte militar como aquella infame arenga por Malvinas que rezaba: “Argentinos a vencer” y tantos similares.

Otra llamativa coincidencia con los discursos odio que escuchamos y leemos diariamente en los medios hegemónicos es la propuesta de su plataforma titulada: Argentina para los Argentinos, donde propugnan (según sus propias palabras) “una reforma legal que permita la inmediata expulsión de los inmigrantes que residan ilegalmente en el país, así como de aquellos que cometan delitos contra nuestra comunidad, tales como narcotráfico, robos, usurpación de terrenos o viviendas, competencia comercial desleal contra los capitales argentinos o instalación de talleres clandestinos. También proponemos la revocación de la residencia de los inmigrantes que no acrediten tener ingresos genuinos ni paguen impuestos. Asimismo, propugnamos la Ley de Prioridad Nacional, que exija que mientras existan argentinos desocupados, es deber de toda empresa pública o privada contratar prioritariamente a ciudadanos argentinos y no a residentes extranjeros. En tal sentido, también impulsamos la instauración de un cupo laboral que disponga que esas empresas deberán tener en su planta permanente como mínimo un 85 por ciento de personal argentino. Finalmente, exigimos que cualquier ciudadano extranjero deba contar al menos con 20 años de residencia en el país para poder acceder al cobro de subsidios o pensiones estatales. La defensa de nuestros Derechos como Nacionales es genuina e inclaudicable”. En este documento también proponen la expulsión del cuerpo diplomático de Gran Bretaña y la ruptura de toda relación bilateral.

Queda claro que un odio inaudito está asomando en el universo de la polis y solo estando alertas, tejiendo redes de contención y activismo con propuestas claras y superadoras, podremos detener el avance y ascenso a estas posiciones extremas.

derecha nacionalismo Fascismo nazismo biondini valentín ibarra

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