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Política
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El miedo apesta

El historiador español Félix Rodrígo Mora debía dar hace un mes   una charla en Barcelona sobre el problema demográfico, para explicar su tesis  de que hay un plan deliberado para volver a la esclavitud a los pueblos africanos  y reemplazar con ellos, como trabajadores,   a los pueblos europeos.

Los que se dedican a meter miedo desenfrenado para lograr que las personas se atengan al encierro,  están deteriorando la capacidad de cada uno para defenderse de los agentes de la enfermedad.
Los que se dedican a meter miedo desenfrenado para lograr que las personas se atengan al encierro,  están deteriorando la capacidad de cada uno para defenderse de los agentes de la enfermedad.

En España, Italia, y otros países la inmigración forzada apenas puede sustituir la merma ya muy marcada de la población autóctona, que ha convertido en fantasmas a muchas pequeñas localidades, algunas milenarias. Algo parecido a lo que pasa entre nosotros por otra causa.

No se si esta tesis es correcta, pero Mora la emparentó por ejemplo con el exterminio de los mapuche y otros pueblos originarios de Abya Yala, donde para nosotros las intenciones están claras desde Rivadavia a Roca y los salesianos y después, y ve parecido destino para los pueblos   europeos. Al parecer,  mantiene contacto directo con mapuche de Chile, conoce su resistencia secular y trata  personalmente a varios de ellos.

Después de la guerra "higiénica" por el dólar como moneda mundial de reserva, emprendida por Estados Unidos y Francia contra Gadaffi, Libia se convirtió en  un cajón de sastre donde todo es posible,  y sobre todo la compraventa de migrantes subsaharianos que intentan llegar a Europa.

Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM),   agencia de Naciones Unidas para los movimientos migratorios,  migrantes subsaharianos que llegan a Libia con la intención de embarcarse a Europa son vendidos y comprados en plena calle en mercados de esclavos. Se están pagando entre 500 y 300 euros por persona. En pequeños pueblos de la ruta del desierto, como  Sabha, se mercadea con personas a plena luz del día en la calle.

Entrevistado en el recinto donde iba a tener lugar la charla suspendida por el coronavirus, Mora dio algunas respuestas a la prensa:

-En qué quedan las libertades individuales, los derechos de expresión y reunión cuando a través de la promoción del miedo se patean estas libertades básicas.

-En España las medidas contra el virus primero no se tomaron, luego se tomaron en avalancha intentanto copiar el modelo italiano. Esta situación es real pero parece un mal sueño, un delirio. Se da una versión catastrofista, entre el miedo y el pánico, sobre la base de aparatos de propaganda que no tienen en cuenta la pluralidad, ni la diversidad ni la libertad. El miedo no cura, enferma, ataca las capacidades para combatir la enfermedad y nos hace inmunodeprimidos. Es  necesaria una mirada de racionalidaid, optimismo y cierta broma sobre lo que pasa como garantia de salud,   sin dejar por eso de tomar las cosas muy en serio.

-Los que se dedican a  meter miedo desenfrenado para lograr que las personas se atengan al encierro,  están deteriorando la capacidad de cada uno para defenderse de los agentes de la enfermedad.

-Se trata de técnicas de control social que no conocen el respeto por la libertad personal y grupal. No somos cosas. Se ha impuesto un  estado policial,  la militarización de la sociedad como se ve en Italia.

-Hay que movilizar los elementos positivos de la persona, no anularla. Favorecer la serenidad y la racionalidad para que las fuerzas internas que  nos mantienen vivos desde hace 500 millones de años sigan operando.

-El miedo mata   y el pánico supermata. Hay gente de la calle con ataques de miedo que se han convertido en inquisidores y miran al otro con sospecha.

-Se debe ayudar al otro con afecto, con cariño,  con humanidad, simpatía tanto por los sanos como los enfermos. No podemos tender la mano porque posiblemente la rechacen,  pero al menos  una mirada de amor que puede ser curativa.

-La crispación no ayuda. Lo que tenga que pasar lo pasaremos juntos, cordialmente, humanamente. La línea que tomó el Estado español es atropellada  y estúpida además de tardía. No quiso actuar cuando era tiempo y ahora se nos lanzó al cuello de manera intolerable.

-Los niños no pueden estar confinados en sus casas, sino deben moverse, pasear, correr. Se está trabajando en contra de la salud de la gente mucho más que a favor.

- Los que se han dejado dominar por el pánico se avergonzarán luego de lo que están haciendo ahora. No deben esperar y dejar de presionar a los que queremos actuar con simpatía  y serenidad, vaya como vaya la procesión por dentro.

-No se debe aplastar, ni adoctrinar ni manipular al individuo. La sociedad europea con centro en Bruselas está aplicada a un adoctrinamiento frenético, enloquecido, y provoca angustia. El adoctrinamiento, en que nadie cree del todo, crea angustia porque cada uno sabe en el fondo que esas ideas no son suyas.

-Los seres  humanos no son cosas a las que hay que  perseguir para obligarlas a curarse. No debemos permitir una dictadura médica.

De la Redacción de AIM.

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