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Salud y Bienestar
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Cómo vivir más y mejor, saludablemente

Los estilos de vida saludables como una correcta alimentación, actividad física regular y el manejo del exceso de estrés, son algunos de los factores que determinan la salud y la longevidad de los individuos. Si bien esto es bien conocido, pocos son los que logran buenos hábitos de vida. “La clave está en cómo abordarlos”, aseguró a AIM el médico especialista en Endocrinología y Metabolismo Sergio E. Schlimovich.

Es posible llegar a longevos saludablemente, siguiendo una serie de pautas.
Es posible llegar a longevos saludablemente, siguiendo una serie de pautas.

Un viejo y sabio dicho: más vale prevenir que curar

Sobre por qué es importante la promoción y prevención en salud, Schlimovich, experto en Promoción de la Salud y Prevención de Enfermedades, detalló que “existe un largo camino entre la salud y la enfermedad, que puede llevar muchos años. Hay áreas de acción en salud donde se actúa muy poco, y es allí donde la mayoría de las afecciones y enfermedades son prevenibles. Habitualmente solo vemos ‘la punta del icberg’ de todo lo que se puede hacer en salud. Forma parte de esa punta el sistema asistencial que es donde acudimos cuando nos enfermamos para curarnos; pero debajo hay un volumen inmenso de hielo que representa el área de promoción y prevención, donde se actúa muy poco, y donde existen tremendas oportunidades para actuar, que no es solo prevenir enfermedades sino reforzar la salud para mantenerse lo más sano posible”.

Causas y consecuencias

En diálogo con esta Agencia, Schlimovich manifestó que “gran parte de estos problemas obedecen a la falta de concientización y educación frente a una serie de factores que llamamos determinantes de la salud. En primera instancia, no es posible cambiar aquello que no se conoce bien”.

Esto sucede, por un lado, debido a que nuestra educación escolar y universitaria no incluye normalmente contenidos educativos que nos preparen para una vida saludable, y en caso de que exista lo hace de manera aislada o discontinua.

Por otro lado, la industria alimentaria tradicional invade con publicidad nuestros hogares llevándonos a consumir alimentos procesados y productos transgénicos con pesticidas donde, en muchos casos, los micronutrientes necesarios para la vida brillan por su ausencia.

Pero esto no es casual: “hay una respuesta del mercado agroindustrial para desarrollar alimentos envasados fáciles de cocinar. Si bien hay una tendencia a desarrollar productos fortificados o enriquecidos, nada es mejor que un alimento fresco como pueden ser las frutas y verduras de huerta orgánica conteniendo los micronutrientes naturales”, agregó.

“Por si esto fuera poco, nuestro ritmo de vida actual deja poco tiempo para la actividad física regular que es necesaria e imprescindible para mantener la buena salud”, a lo que hay que sumar “el exceso de tensiones que propone la vida moderna hace que nos veamos sometidos cada vez más a mayor estrés”.

El especialista señaló que distintos estudios “han demostrado que el extremo estrés es una de las mayores causales en la predisposición de padecer todo tipo de enfermedades. Como corolario, nuestro sistema de atención sanitaria es deficitario en promoción de la salud y prevención de enfermedades, y “los sistemas de salud aún mantienen su tendencia hacia una medicina donde se atiende más la enfermedad que la salud; es decir, se trata de diagnosticar y paliar las consecuencias más que ver las causas que llevan a desencadenar las distintas afecciones”.

¿Cuándo debemos acudir al médico?

El especialista aseguró que “la mayoría de nosotros acudimos al médico cuando nos pasa algo, en busca de un remedio que solucione rápidamente el problema, sin prestar mayor atención a qué fue lo que lo provocó. Un medicamento puede ayudar a resolver el síntoma, pero las causas permanecerán presentes. Esta falta de atención a la fuente del problema, puede no ser importante en caso de alguna afección aguda, pero sí lo es para ciertas enfermedades crónicas que crecen silenciosamente durante años hasta que, muchas de ellas, se manifiestan en forma grave e irreversible. Son éstas las llamadas enfermedades crónicas no transmisibles (Ecnt), que representan actualmente el mayor problema sanitario en todo el mundo”, remarcó.

El 80 por ciento de los  fallecimientos atribuidos a estas Ecnt, entre las que se encuentran el cáncer, la diabetes, las afecciones cardiovasculares y respiratorias, hipertensión arterial, osteoporosis, entre otras, ocurren en países con ingresos bajos y medios como el nuestro, y se  prevé que crezcan sustancialmente en el futuro. Existe suficiente evidencia científica que gran parte de estas enfermedades crónicas y la muerte prematura pueden ser evitadas o postergadas con tan solo aplicar un conjunto de medidas simples de manera sistemática y ordenada, que solo se pueden implementar si acudimos al médico en forma preventiva. Algunas de estas medidas, como la actividad física regular, una dieta adecuada y el manejo del exceso de estrés (distrés), probaron ser muy eficaces en la prevención primaria y secundaria en la mayoría de las afecciones mencionadas.

El ejemplo de los centenarios saludables del mundo

El hallazgo de personas centenarias saludables en algunas poblaciones aisladas del mundo (Okinawa en Japón, Guangxi en China, Vilcabamba en Ecuador, Icaria en Grecia, entre otras) condujo a los científicos a estudiar las posibles causas que pudieran explicar su excepcional salud y longevidad. Las observaciones permitieron determinar que muchos de estos individuos mayores se mantenían vitales y con escasos signos de enfermedades propias de la edad.

Los estudios permitieron determinar que muchos de estos individuos mayores se mantenían vitales y con escasos signos de enfermedades propias de la edad. Algunas conclusiones preliminares indicaron que el buen estado de salud y la elevada expectativa de vida podrían deberse al estilo de vida, que incluye la buena alimentación, la calidad del agua para beber, la actividad física permanente, el aire puro que respiran, y una vida espiritual y social activa.

¿Cómo iniciar y mantener un estilo de vida saludable?

“No existe una fórmula única para todos”, afirmó Schlimovich, pero aseveró que “es posible aplicar esquemas generales básicos que recomienda la OMS, que han probado ser eficaces, y luego personalizar la atención para lograr el cambio de conductas que deterioran la salud y reemplazarlas por otras que la refuerzan.

La clave está en crear un programa de promoción y prevención con un conjunto articulado de estrategias que busca el compromiso del paciente para la concientización y educación para la salud. Una vez que se conoce el problema, introducir cambios en la vida cotidiana es mucho más sencillo y existen varias formas de hacerlo, pero siempre debe ser de manera consensuada entre el médico y el paciente. Los cambios se deben dar paso a paso, y todo depende de las características de cada uno, ya que cada persona tiene sus propias creencias, hábitos arraigados y un entorno que condicionarán el resultado de las intervenciones”.

De la Redacción de AIM.

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