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Salud y Bienestar
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Crisis climática global: La importancia de sostener hábitos alimentarios saludables 

La degradación del ambiente, los desastres naturales, las condiciones meteorológicas extremas, la inseguridad alimentaria e hídrica son ejemplos de las consecuencias que genera el aumento de la temperatura del planeta. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sostiene que estos cambios meteorológicos extremos “tendrán un impacto negativo en la disponibilidad de alimentos, el acceso a los mismos, su estabilidad y su utilización”, afirmó a AIM la Licenciada en Nutrición Delfina Pintos.


El cambio climático es la principal crisis de la actualidad, con causas y consecuencias globales. Se considera a su vez, una crisis humanitaria por los efectos negativos que desencadena en la salud del hombre.


Como si fuera poco, en esta altura del año, las personas experimentan el cambio de estación.

"En otoño, el cuerpo se enfrenta a una serie de cambios bruscos que pueden afectar la salud: las horas de sol se acortan, aumenta la intensidad de trabajo y demás factores que pueden generar cansancio, fatiga y elevar el nivel de estrés lo que influye en el aumento de problemas como depresión; baja la temperatura lo cual hace que el cuerpo tenga un mayor consumo de energía para la regulación térmica y a su vez ese mayor gasto es uno de los factores que influyen en el descenso de la capacidad de defensa frente a enfermedades. Por ello, una serie de hábitos de vida saludable pueden ayudar a minimizar el impacto, tanto de la crisis climática como de la llegada del otoño, explicó Pintos a esta Agencia.

¿Cómo hacer frente a esta situación?
Además, explicó que en principio, "es importante sostener hábitos alimentarios saludables, priorizando el consumo de alimentos frescos, reales y limitando el consumo de ultraprocesados. Es importante priorizar las comidas caseras y el consumo de vegetales y frutas de estación".

En la naturaleza, se encuentra lo necesario para mantener una buena salud. Lo ideal, para consumir alimentos de mejor calidad, es elegir las frutas y verduras de estación. "En otoño e invierno conviene privilegiar bananas, mandarinas, manzanas, naranjas, pomelos, paltas, así como acelga, apio, berro, brócoli, remolacha, zanahoria, zapallos y calabazas. Son una buena opción las legumbres, arroz y pastas integrales. Como colación, se puede optar por barras de cereal caseras o mix de frutas secas o desecadas. También los panqueques y budines de fruta son una manera de incluir ingredientes de buena calidad. Si se combina bien el origen y la cantidad de alimentos que se consumen a lo largo del día, la oferta es muy amplia", dijo.

Una alimentación estacional ofrece al organismo todos los nutrientes necesarios para enfrentar los cambios propios de cada estación. "Alimentos picantes como el ajo, el jengibre, la cebolla, los rabanitos y la mostaza son beneficiosos para aliviar problemas respiratorios y para mantener el calor corporal. Los aliáceos como la cebolla, ajo y puerro; tienen propiedades mucolíticas y antisépticas. El aliento característico que brindan tiene un efecto antipasmodico y antibiótico que previene afecciones de las vías respiratorias. Las coles como el brócoli, repollo y coliflor; los vegetales verdes como la acelga, espinaca, nabo y el brócoli y los cítricos son ricos en vitamina C y antioxidantes que aumentan nuestras defensas".

Asimismo, remarcó Pintos, "es preciso aumentar la ingesta de lácteos para compensar el descenso de la síntesis de la vitamina D necesaria para la absorción del calcio en nuestro organismo por la disminución de la luz solar. Otra vitamina importante en la época de frio es la vitamina A, imprescindible para mantener el buen estado de la piel y mucosas como la de los bronquios; reduciendo el riesgo a infecciones respiratorias".

Por otro lado, tan importante como mantener una alimentación variada y saludable, lo es mantenerse activo y bien hidratado todo el año. No hay que descuidar en esta época el consumo de agua, ya que es fundamental para eliminar toxinas y mantener la hidratación. "Para llegar a los dos o tres litros recomendados, las infusiones calientes son una excelente y reconfortante alternativa. Además, el sostener bebidas calientes con las manos, brinda sensación de calidez, y con esto relajación y bienestar".

El ejercicio permite sacar de foco la comida y contribuye a descargar la ansiedad acumulada por las responsabilidades diarias. La actividad física es un ansiolítico natural. Si hace mucho frío para salir, la actividad desde casa es una buena opción. Se pueden buscar tutoriales y realizar ejercicios aeróbicos como también de resistencia con elementos caseros como latas y botellas.

Otros consejos
El cambio climático es consecuencia de las acciones del hombre y, por ende, frenar la velocidad a la cual avanza este fenómeno también es responsabilidad de los seres humanos.

Para ello, cada uno, desde su casa puede implementar ciertas prácticas que contribuyen a un modelo más sustentable para el medio ambiente, como, por ejemplo:

• Separar la basura: por un lado, los residuos orgánicos y biodegradables que sirven de abono a la tierra y por otro lado los residuos inorgánicos como plásticos, botellas, bolsas, vidrio, cartón, papel; que pueden reciclarse.
• Reducir el consumo de plástico: utilizando bolsas de tela, botellas de vidrio, termos, bols de cerámica, entre otros.
• Elegir alimentos de origen local: optando por productos creados en el país, ciudad o comunidad. De esta manera se evita que viajen largas distancias y se disminuye la producción de CO2.
• Reducir el consumo de productos empaquetados: optar por compras a granel, llevando envases de casa (frascos, botellas). Además de ser un método más amigable con el medio ambiente también son más económicos.
• Cuidar el agua y enseñar a los niños a cuidarla: No tomar duchas largas, cerrar la canilla mientras se cepillan los dientes o se lavan los platos.
• Utilizar menos el auto y moverse más a pie o bicicleta siempre que sea posible.
• Crear una huerta en casa para consumo propio: no es necesario tener un gran espacio verde. Pueden crearse huerteros verticales o de pie, macetas grandes que permitan plantar hojas, aromáticas o vegetales pequeños como morrón, tomate cherry, zanahoria.
• Optar por consumir mayor cantidad de alimentos de origen vegetal y menos de origen animal ya que la industria ganadera es una de las más contaminantes del mundo.

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