Cientos de incendios forestales registrados en Canadá y Estados Unidos cubrieron con un humo denso amplias zonas de América del Norte durante la última semana.
Los incendios forestales en Canadá extendieron el humo a través de una franja del país y de Estados Unidos, contaminaron el aire que respiran millones de personas, obligaron a cientos de habitantes a evacuar en algunas zonas y cubrieron los cielos con una bruma de color rojo ladrillo.
Los bomberos canadienses intentaron controlar los incendios forestales, pero los días de cielos oscuros y aire poco saludable aumentaron las tensiones con Estados Unidos. Un grupo de legisladores republicanos cuestionó el manejo de los incendios por parte de Canadá y, posteriormente, el presidente Trump amenazó con imponer aranceles al país para cubrir los daños provocados por el humo.
El primer ministro Mark Carney no respondió directamente a las críticas de los legisladores republicanos, pero sugirió que Estados Unidos debería hacer más para combatir el cambio climático, que, según los científicos, constituye un factor significativo en la aparición de incendios forestales más grandes, prolongados y feroces.
Cuál es el estado de los incendios
Hasta el sábado, casi 200 incendios forestales permanecían activos en Ontario, entre ellos más de 70 fuera de control. Aproximadamente 1,7 millones de acres se quemaron en esa provincia, según el Centro de Incendios Forestales Interinstitucionales de Canadá.
Diez comunidades fueron evacuadas y 300 personas fueron rescatadas de campamentos, informó el primer ministro de Ontario, Doug Ford, durante un breve discurso pronunciado el sábado.
Los incendios oscurecieron los cielos desde Toronto hasta Detroit y la costa este de Estados Unidos, y dejaron a Nueva York, Toronto y Washington con la peor calidad del aire del mundo durante la mañana del sábado.
Qué medidas toma Canadá
Ford informó que 155 equipos de bomberos se encontraban trabajando, con 80 aviones bombarderos de agua y helicópteros en vuelo, además de otros 40 aviones preparados para ser desplegados.
También pidió a la población que no regresara a los campamentos ni a sus viviendas, especialmente porque los aviones bombarderos de agua deben evitar lanzar las cargas para extinguir el fuego cuando detectan personas entre la vegetación desde el aire.
El sábado había pocas señales de que los incendios fueran a disminuir en el corto plazo.
Thunder Bay, en Ontario, se llena rápidamente de personas que huyen de sus hogares. Algunos evacuados fueron trasladados a Toronto y a otros lugares. Las comunidades indígenas se encuentran entre las más afectadas por los incendios.
Funcionarios, entre ellos Eleanor Olszewski, ministra de Gestión de Emergencias de Canadá, defendieron las prácticas forestales del país.
“El clima más cálido y seco se está volviendo más común, aumentando el riesgo de incendios forestales en Canadá y en todo el mundo”, expresó Olszewski en un comunicado difundido el viernes por la noche.
“El norte de Ontario y Quebec, por ejemplo, recibieron menos del 40 por ciento de las precipitaciones normales durante este junio, con temperaturas superiores a los promedios históricos”, añadió.
Por qué resulta tan difícil controlar los incendios en Canadá
La mayoría de los incendios forestales de Canadá se extienden por áreas tan amplias y remotas que no pueden ser combatidos de manera efectiva y, con frecuencia, se los deja arder, según explicaron especialistas.
La mitad de los incendios forestales del país, como los registrados en el norte de Ontario, se producen en zonas escasamente pobladas, señaló Michael Flannigan, experto en manejo de incendios de la Universidad Thompson Rivers, en Columbia Británica. En la mayoría de los casos, solo se puede acceder a esos lugares por vía aérea.
Además de resultar imposible desplegar rápidamente a los bomberos en zonas tan alejadas, pocas veces existe tiempo suficiente para reaccionar.
Los incendios forestales, provocados principalmente por rayos, suelen extenderse por un bosque boreal altamente combustible antes de que los bomberos puedan responder durante los primeros 30 minutos, considerados críticos.
A largo plazo, los incendios forestales son considerados beneficiosos porque eliminan los materiales más inflamables de los bosques y favorecen su regeneración. La extinción de cada incendio aumenta el riesgo, como aprendieron los funcionarios canadienses durante la gestión de los parques nacionales.
Qué ocurre con el humo
La columna de humo situada muy por encima de la superficie terrestre permanecía el sábado, aunque se esperaba que el lugar y el momento en que la contaminación descendiera hasta el suelo cambiaran considerablemente de una hora a otra.
Ante la dificultad para precisar el pronóstico, las advertencias y alertas por la calidad del aire continuaban vigentes en muchos de los estados y provincias afectados.
Los fenómenos climáticos del verano, como las tormentas eléctricas, pueden contribuir a eliminar el humo. Sin embargo, el propio humo dificulta el pronóstico porque puede bloquear la luz solar, mantener las temperaturas más bajas en la superficie e impedir que las tormentas se formen y se intensifiquen.
Los científicos estiman que el humo generado por los incendios forestales está relacionado con decenas de miles de muertes cada año y que el cambio climático causado por la actividad humana es responsable de una proporción cada vez mayor de esos fallecimientos.
Fuente: The New York Times