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La OMS impulsa una estrategia para garantizar el acceso al agua potable y al saneamiento

Miles de millones de personas todavía no cuentan con agua potable y saneamiento, por lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) planteó una nueva estrategia que incluye abordar directamente las consecuencias del cambio climático para facilitar el acceso a esos servicios.

Según sus estudios, la falta de agua segura, saneamiento e higiene provoca al menos 1,4 millones de muertes evitables por año. Además, 106 millones de personas todavía beben directamente de ríos, lagos u otras fuentes superficiales sin tratar, mientras que 354 millones continúan practicando la defecación al aire libre.

“Esas condiciones facilitan la propagación de enfermedades y afectan especialmente a las comunidades rurales, las poblaciones desplazadas y a quienes viven en zonas donde los servicios públicos son más débiles”, indicó un reporte de la organización difundido este lunes 20.

Los riesgos aumentan debido al cambio climático, que eleva las temperaturas promedio en numerosas regiones y altera los ciclos de lluvias y sequías, además de los brotes de enfermedades, la migración y el envejecimiento de las infraestructuras.

Las sequías disminuyen la disponibilidad de agua, mientras que las inundaciones pueden contaminar las fuentes y dañar las redes de distribución.

La OMS también advierte que muchas instalaciones sanitarias no cuentan con servicios básicos. En 2023, alrededor de 1.100 millones de personas fueron atendidas en centros sin agua suficiente, 1.700 millones en establecimientos sin servicios básicos de higiene y 2.800 millones en centros sin una gestión adecuada de los residuos.

De esta manera, el acceso al agua potable, el saneamiento y la higiene continúa siendo uno de los mayores desafíos para la salud pública mundial.

Aunque se registraron avances desde 2015, unos 2.100 millones de personas todavía no disponen de agua potable gestionada de forma segura y 3.400 millones carecen de servicios de saneamiento adecuados.

La propuesta de la OMS consiste en desarrollar una nueva estrategia para la próxima década, destinada a fortalecer el apoyo a los países, movilizar inversiones y mejorar la coordinación entre los sectores de la salud, el agua y el medio ambiente, especialmente frente a riesgos crecientes como sequías, inundaciones y brotes de enfermedades.

Uno de los objetivos es que la gestión segura del agua, el saneamiento, la higiene y los residuos en hogares, escuelas, centros de salud y otros espacios deje de considerarse una cuestión aislada de infraestructura y pase a entenderse como una parte esencial de la protección de la salud.

La OMS, con sede en esta ciudad suiza, aclara que no construye tuberías ni sistemas de alcantarillado. Su función es establecer estándares de salud, ofrecer asesoramiento técnico y ayudar a los países a crear servicios seguros, regulados y sostenibles, especialmente en comunidades rurales, zonas frágiles y lugares afectados por emergencias.

A pesar de la magnitud del problema, la organización destaca que las políticas adecuadas producen resultados.

Desde 1990, las muertes por enfermedades diarreicas disminuyeron cerca del 80 por ciento, más de 2.000 millones de personas obtuvieron acceso a agua potable gestionada de manera segura y casi 3.000 millones accedieron a mejores servicios de saneamiento.

Estas mejoras demuestran que invertir en agua, higiene y saneamiento permite prevenir enfermedades y reducir la presión sobre los hospitales y los sistemas de salud.

El informe señala que una mejor gestión del agua y los residuos también puede contribuir a prevenir infecciones en los hospitales, controlar brotes como el cólera y reducir las enfermedades transmitidas por mosquitos.

Asimismo, resalta el potencial de analizar las aguas residuales para detectar de manera temprana la circulación de virus y otros agentes infecciosos, una herramienta que puede complementar la vigilancia clínica y permitir respuestas más rápidas ante futuras emergencias.

La nueva estrategia pone especial énfasis en lograr que los sistemas de agua y saneamiento sean capaces de resistir sequías, inundaciones, olas de calor y otros fenómenos cada vez más frecuentes.

La organización también busca fortalecer la recopilación de datos, apoyar a los gobiernos en la elaboración de normas y mejorar la cooperación entre ministerios, reguladores, proveedores de servicios y organismos internacionales.

Fuente: Agencia IPS

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