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Reunión en Chile para abordar una reserva marina en Antártica

La Comisión para la Conservación de los Recursos Marinos Antárticos se reunirá desde este lunes hasta el viernes en Santiago. Será evaluada una zona marina protegida de la Antártica Oriental. Hasta ahora sólo Rusia y China bloquean el acuerdo.

En medio de los desafíos del cambio climático, la extracción de recursos y la contaminación, la sobrevivencia de las especies y ecosistemas depende del establecimiento de áreas marinas protegidas. Sin embargo, los planes para establecer áreas marinas protegidas en la Antártica Oriental están estancados.

Esta semana, la Comisión para la Conservación de los Recursos Marinos Antárticos (Ccamlr) de 27 miembros se reunirá en un encuentro especial en Santiago, para intentar romper el estancamiento. Hay mucho en juego, dada la oposición aparentemente implacable de China y Rusia. China parece estar más preocupada por la pesca de krill que la conservación, mientras las objeciones de Rusia son menos claras.

La necesidad de áreas marinas protegidas en la Antárctica se discutió primero en respuesta a la Cumbre de la ONU de Desarrollo Sustentable de 2002. El plan formal fue adoptado tres años después, en 2005. Aunque China no se había unido a la Convención en ese momento, era miembro cuando la Convención reafirmó este compromiso en 2011.

Estas áreas tenían como propósito proteger una parte significativa de los ambientes marinos antárticos, tales como un lecho marino único, cañones submarinos y un sistema alimenticio costero y océanico altamente productivo. El objetivo era evaluarlas, desarrollarlas y acordarlas en base a los actuales datos científicos disponibles.


Lento avance en parques marinos antárcticos

Hasta ahora, la Ccamlr ha acordado dos áreas marinas protegidas: South Orkney Islands Southern Shelf en 2009; y Ross Sea Region en 2016. Desde entonces, la Ccamlr ha sido incapaz de acordar más propuestas, incluida el área marina protegida de la Antártica Oriental. Esta fue propuesta primero por Australia en 2011. Es la más antigua de las áreas propuestas y aún no acordadas. La Ccamlr ha sido incapaz de establecer planeas de investigación y monitoreo de las áreas marinas protegidas existentes.

Este año, la ONU acordó un tratado para la conservación y uso sostenible de la diversidad biológica marina en áreas fuera de la jurisdicción nacional. Este tratado estará listo para su promulgación en una conferencia final a ser realizada este 19 y 20 de junio.

Este tratado fija una meta global de 30 por ciento en los océanos globales para ser áreas marinas protegidas hasta 2030. Esta probablemente será la referencia en virtud de la cual se evaluará el futuro desempeño de la Ccamlr. Hasta ahora, el alcance de las áreas marinas protegidas de la Ccamlr es apenas 4,7 por ciento del área en el Océano sur del cual es responsable.

De los 27 países miembro de la Ccamlr, 21 han apoyado formalmente un área protegida en la Antártica Oriental. Sólo China y Rusia se han opuesto repetidas veces a estas y otras propuestas. Ahora desafían el acuerdo en consenso de la Ccamlr para establecer la red del área marina protegida en la Antártica.


Área protegida en disminución

El área marina protegida propuesta de la región antártica oriental inicialmente consistió en siete áreas distintas para proteger la diversidad de ambientes en la región. Desde entonces, Australia y sus socios, que ahora son 17, han otorgado muchos compromisos en la búsqueda de consenso. El número de distintas áreas han sido reducidas a tres y la pesca se permite a menos que sea explícitamente excluida.

Para acomodarse específicamente a las preocupaciones de China sobre la futura pesca del krill, Australia sacrificó la única y especial región de Prydz Bay, a pesar de que las aspiraciones de pesca de krill de China podrían ser satisfechas de mejor manera por el resto de la región. Sin embargo, Rusia y China siguen evitando el consenso en esta propuesta.

De manera creciente, la retórica de oposición a las áreas marinas protegidas está centrada en torno al argumento sobre un “equilibrio” entre “conservación” (en este caso, la creación de áreas marinas protegidas), y “el uso racional” (en este caso el derecho a pescar). Tanto a nivel legal como práctico, el argumento de conservación versus razón se centra en el acuerdo internacional que cubre los océanos de la región, la Convención para la Conservación de los Recursos Marinos Antárticos.

La convención fue acordada en 1980 para proteger todas las especies antárticas de una potencial sobreexplotación. Su objetivo fue – y sigue estando – claramente centrado en la conservación en la región. La pesca se permite, en tanto las especies y ecosistemas de la región sean conservados. La convención señala que su objetivo “es la conservación de recursos marinos vivos de la Antártica”. Identifica dichos recursos como “las poblaciones de peces, moluscos, crustáceos y otras especies de organismos vivientes, incluidos peces” y señala que la “conservación” incluye el “uso racional”, si dicho uso racional puede realizarse con un impacto mínimo sobre el ecosistema.

En los últimos años, tanto Rusia como China han argumentado que hay demasiado énfasis en la conservación. Han señalado que es necesario restablecer un equilibrio entre pesca y conservación. En la construcción de este argumento realizan una reinterpretación voluntariosa de la convención, e ignoran el tiempo significativo dedicado por la comisión la gestión de las pesquerías.


Dependiendo del consenso

La comisión, como el resto del Sistema de Tratados Antárticos, toma sus decisiones en base al consenso. Esto significa que las decisiones pueden tomar tiempo, pero que la fortaleza del consenso es que todas las partes están comprometidas con el resultado final.

El consenso se basa en confianza y buena fe, pero será socavado si el acuerdo se impide de mala fe, o se usa para lograr otros objetivos. Las acciones de uno o unos pocos para impedir el consenso, o quien negocia de mala fe, puede, de no ser enfrentado, socavar toda toma de decisión en la comisión, incluidas las decisiones sobre pesqueras sustentables.


Ahora no es el momento de compromisos interminables

No debemos continuar un compromiso para una aparente “rápida victoria”. La zona marina protegida de la Antártica Oriental debe ser evaluada por el comité científico de la comisión, y la comisión ha llegado varias veces a un punto en que sólo Rusia y China bloquean el acuerdo. Este es el comportamiento el cual debe ser enfrentado explícitamente, no la propuesta de área marina protegida en sí misma.

Estos países deben explicar sus preocupaciones específicas, y en el espíritu del consenso, proponer alternativas factibles que cumplan con sus obligaciones en las convenciones y cumplir con las aspiraciones de todos los miembros.

Australia ha tenido por años muchas discusiones con China y Rusia para ayudar a solucionar sus preocupaciones. Con China, estas discusiones han sido exhaustivas y cordiales, y está claro que este país tiene una comprensión amplia y profunda la propuesta de área marina protegida. También ha habido varios encuentros bilaterales con Rusia; sin embargo, no está claro cuáles son sus objeciones específicas, sobre todo porque ya no pesca.

Actualmente no hay obstáculos para que China acuerde sobre la propuesta de área marina protegida. En el pasado han accedido a dos grandes áreas marinas antárticas protegidas. El área marina protegida en la Antártica oriental no representa un obstáculo sustantivo a las aspiraciones de China en la región, incluido su explícito deseo de pescar krill.

Hay mucho en juego en este encuentro especial, incluida la reputación de la Comisión para la Conservación de los Recursos Marinos Antárticos. La protección de la Antártica requiere un avance en las áreas marinas protegidas.

Fuente: El Mostrador (Chile)

Antartida política ambiental Reservas - Parques

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