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Ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más pobres

Los ricos del mundo son cada vez más ricos, mientras los pobres son cada vez más pobres.

En un nuevo informe, Oxfam afirma que la riqueza de los cinco hombres más ricos del mundo se ha duplicado desde 2020, mientras 5000 millones de personas se empobrecieron en una «década de división».

El estudio, publicado coincidiendo con el Foro Económico Mundial de Davos, una reunión anual de las élites empresariales más ricas del mundo enumera a los cinco multimillonarios más ricos: Elon Musk, con 245 500 millones de dólares; Bernard Arnault y su familia, con 191 300 millones; Jeff Bezos, con 167 400 millones; Larry Ellison, con 145 500 millones; y Warren Buffett, con 119 200 millones.

La fortuna de los cinco hombres más ricos se ha disparado 114 por ciento desde 2020, mientras que la de los más pobres no se erradicará hasta dentro de 229 años, según Oxfam, una organización mundial que lucha contra la desigualdad para acabar con la pobreza y la injusticia.

Oxfam predice que el mundo podría tener su primer billonario en sólo una década, mientras que se necesitarían más de dos siglos para acabar con la pobreza.

Sobre la situación de las mujeres en un mundo de crecientes desigualdades económicas, Rebecca Riddell, responsable de políticas de justicia económica y racial de Oxfam América, dijo a IPS: «Las mujeres pagan el precio más alto por una economía global quebrada».

A nivel mundial, señaló, los hombres poseen 105 billones(millones de millones) de dólares más que las mujeres, lo que equivale a más de cuatro veces el tamaño de la economía de Estados Unidos, y las mujeres ganan solo 51 centavos por cada dólar que ganan los hombres.

«Las mujeres también se ven especialmente perjudicadas por las políticas que alimentan nuestra crisis de desigualdad, como las exenciones fiscales a los ricos y los recortes en los servicios públicos», afirmó Riddell, una de las autoras del informe de Oxfam sobre desigualdad y poder empresarial mundial.

Ellas realizan la gran mayoría del trabajo de cuidados no remunerado, que es vital para mantener a flote nuestras comunidades y economías, y su labor se infravalora constantemente en el lugar de trabajo, señaló.

«Hemos descubierto que las mujeres que trabajan en el sector sanitario y social tardarían 1200 años en ganar lo que gana un director ejecutivo medio de las 100 mayores empresas de Fortune en un solo año», declaró Riddell.

Oxfam insta a una nueva era de acción pública, que incluya servicios públicos, regulación de las empresas, ruptura de los monopolios y promulgación de impuestos permanentes sobre la riqueza y los beneficios excesivos.

El estudio revela que siete de cada 10 de las mayores empresas del mundo tienen un multimillonario como director general, presidente o accionista principal. Estas empresas tienen un valor de 10,2 billones de dólares, lo que equivale a más del producto interno bruto (PIB) combinado de todos los países de África y América Latina.

«Estamos asistiendo al comienzo de una década de división, en la que miles de millones de personas sufrirán las consecuencias económicas de pandemias, inflación y guerras, mientras las fortunas de los multimillonarios se disparan. Esta desigualdad no es accidental; la clase multimillonaria se está asegurando de que las empresas les proporcionen más riqueza a expensas de todos los demás», afirmó el director ejecutivo interino de Oxfam Internacional, Amitabh Behar.

Añadió que «el poder desbocado de las empresas y los monopolios es una máquina de generar desigualdad: exprimiendo a los trabajadores, eludiendo impuestos, privatizando el Estado y fomentando la degradación del clima, las empresas canalizan una riqueza infinita hacia sus propietarios ultrarricos».

«Pero también están canalizando poder, socavando nuestras democracias y nuestros derechos. Ninguna empresa o individuo debería tener tanto poder sobre nuestras economías y nuestras vidas; para ser claros, nadie debería tener mil millones de dólares», destacó.

El estudio también remarca otros dos elementos determinantes:

-A pesar de representar solo el 21 por ciento de la población mundial, los países ricos del norte global poseen 69 por ciento de la riqueza mundial y concentran 74 por ciento de los multimillonarios del mundo.

– La propiedad de acciones beneficia abrumadoramente a los más ricos. De hecho, el uno por ciento más rico posee 43 por ciento de todos los activos financieros mundiales. Poseen 48 por ciento de la riqueza financiera en Medio Oriente, 50 por ciento en Asia y 47 por ciento en Europa.

Como reflejo de la fortuna de los superricos, las grandes empresas han batido sus récords de beneficios anuales en 2023. De las mayores compañías del mundo, 148 obtuvieron en conjunto 1,8 billones de dólares en beneficios netos totales en el periodo julio 2022-junio 2023, un aumento de 52 por ciento en comparación con los beneficios netos medios en periodo de 2018-2021.

Sus beneficios extraordinarios ascendieron a casi 700 000 millones de dólares. Según el informe, por cada 100 dólares de beneficios obtenidos por 96 grandes empresas entre julio de 2022 y junio de 2023, 82 dólares se pagaron a los accionistas ricos.

El francés Bernard Arnault, el segundo hombre más rico del mundo que preside el imperio del lujo LVMH, ha sido multado por el organismo antimonopolio francés. También es propietario del mayor medio de comunicación francés, Les Echos, así como de Le Parisien.

El nigeriano Aliko Dangote, la persona más rica de África, posee casi el monopolio del cemento en Nigeria. La expansión de su imperio hacia el petróleo ha suscitado inquietud por la posibilidad de un nuevo monopolio privado.

La fortuna del estadounidense Jeff Bezos, de 167 400 millones de dólares, ha aumentado en 32 700 millones desde principios de la década. El gobierno de Estados Unidos ha demandado a Amazon, fuente de la fortuna de Bezos, por ejercer su «poder de monopolio» para subir los precios, degradar el servicio a los compradores y reprimir la competencia.

«Los monopolios perjudican la innovación y aplastan a los trabajadores y a las pequeñas empresas. El mundo no ha olvidado cómo los monopolios farmacéuticos privaron a millones de personas de las vacunas para la covid-19, creando un apartheid racista de vacunas, al tiempo que acuñaban un nuevo club de multimillonarios», afirmó Behar.

En todo el mundo, la gente trabaja más y durante más horas, a menudo por salarios de miseria en empleos precarios e inseguros. Los salarios de casi 800 millones de trabajadores no han podido seguir el ritmo de la inflación y han perdido 1,5 billones de dólares en los últimos dos años, lo que equivale a casi un mes (25 días) de salarios perdidos por cada trabajador, según indica Oxfam.

El informe también muestra cómo una «guerra fiscal» por parte de las empresas ha provocado que el tipo efectivo del impuesto de sociedades se haya reducido aproximadamente un tercio en las últimas décadas, mientras que las empresas han privatizado implacablemente el sector público y segregado servicios como la educación y el agua.

«Tenemos las pruebas. Conocemos la historia. El poder público puede frenar el poder desbocado de las empresas y la desigualdad, configurando un mercado más justo y libre del control de los multimillonarios», afirmó Behar.

Ante esa realidad, añadió, «los gobiernos deben intervenir para acabar con los monopolios, empoderar a los trabajadores, gravar estos enormes beneficios empresariales y, sobre todo, invertir en una nueva era de bienes y servicios públicos».

A su juicio, «todas las empresas tienen la responsabilidad de actuar, pero muy pocas lo hacen. Los gobiernos deben actuar».

«Hay medidas de las que los legisladores pueden aprender, desde la demanda de Amazon por parte de las autoridades antimonopolio de Estados Unidos en un caso sin precedentes, hasta la petición de la Comisión Europea a Google para que disuelva su negocio de publicidad en línea, pasando por la histórica lucha de África para reformar las normas fiscales internacionales», afirmó.

En su informe, Oxfam hace un llamamiento a los gobiernos para que reduzcan rápida y radicalmente la brecha entre los superricos y el resto de la sociedad:

– Revitalizar el Estado. Un Estado dinámico y eficaz es el mejor baluarte contra el poder corporativo extremo. Los gobiernos deben garantizar la prestación universal de asistencia sanitaria y educación, y explorar bienes de suministro público y opciones públicas en sectores que van desde la energía al transporte.

– Frenar el poder corporativo, por ejemplo, acabando con los monopolios y democratizando las normas sobre patentes. Esto también significa legislar en favor de salarios dignos, limitar la remuneración de los directores ejecutivos y aplicar nuevos impuestos a los superricos y a las empresas, incluidos impuestos permanentes sobre el patrimonio y los beneficios extraordinarios. Oxfam calcula que un impuesto sobre el patrimonio de los millonarios y multimillonarios del mundo podría generar 1,8 billones de dólares al año.

– Reinventar la empresa. Las empresas competitivas y rentables no tienen por qué estar encadenadas por la codicia de los accionistas. Las empresas de propiedad democrática igualan mejor los beneficios de las empresas. Si solo 10 por ciento de las compañías de Estados Unidos fueran propiedad de sus empleados, se podría duplicar la riqueza de la mitad más pobre de la población estadounidense, incluida la duplicación de la riqueza media de los hogares con personas negras.

Fuente: Agencia IPS

consumo y desarrollo sustentable industrias - empresas - economía

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