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Salud y Bienestar
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Esa mala costumbre de opinar sobre el cuerpo ajeno

Pese a que hoy tenemos más conciencia sobre que una persona no debe ser sujeto de burlas, crítica y/o juicio sobre su cuerpo, es una costumbre que aún hoy se encuentra arraigada con fuerza en nuestra sociedad, que habla más de quien proviene que a quién está dirigida. Es de muy mala educación opinar sobre cuerpos ajenos, por tratarse en el fondo de una total falta de respeto por el otro.

En una sociedad que ensalza la belleza y la juventud no es extraño que aumente la preocupación por la apariencia física, la estética y longevidad. Por lo mismo, crecemos escuchando opiniones como: “Estás más delgada”, “Me gustaba más tu pelo largo” o “Parece que estás más gordo/a”. Es así, como este tipo de frases ejemplifican sobre cómo la conducta de juzgar la apariencia de los demás es una costumbre instalada a nivel familiar y social. Pero, ¿qué efectos pueden llegar a generar los juicios corporales en la autoestima del otro/a?

El famoso concepto Body Shaming traducido al español sería “vergüenza de nuestro cuerpo” y es un término moderno que se refiere al avergonzamiento de nuestro físico producto de opiniones o cuestionamientos característicos del cuerpo por no ser acordes a los cánones de bellezas actuales. Es decir, nos referimos a un cuerpo que no sólo se somete a la mirada propia o subjetiva, sino que también a la externa. Durante este último tiempo hemos visto como este concepto se ha tomado la agenda pública cuando celebridades tanto globales como locales han levantado la voz para decir basta a las molestas críticas físicas que se han masificado en redes sociales o en eventos públicos.

Todo este tema no se debe tomar a la ligera. La imagen corporal es una materia relevante en el desarrollo de la identidad -sobre todo en la adolescencia- , donde los factores sociales son decisivos en la determinación de las expectativas individuales. Hay varias definiciones de este concepto pero la más clásica se la debemos a Schilder (Williamson, Davis, Duchman, Mckenzie y Watkins, 1990) que la describe como la representación mental del cuerpo que cada individuo construye en su mente. Por otro lado, la autoestima es un término complejo y multidimensional, siendo considerada como la valoración que se tiene de sí mismo, involucra emociones, pensamientos, sentimientos, experiencias y actitudes que la persona recoge en su vida (Mejía, Pastrana, & Mejía, 2011). La relevancia del concepto de imagen corporal radica en su gran relevancia en la autoestima y su implicación en la génesis de condiciones problemáticas que tienen que ver con la relación con el propio cuerpo y con la alimentación.

A veces, la vida familiar puede influir en nuestra imagen corporal. Es posible que algunos padres, madres o cuidadores estén demasiado enfocados en que sus hijos se vean de una determinada manera, pudiendo llegar a generar comentarios y juicios sobre la apariencia de ellos y ellas. Todo esto puede influir en la autoestima de una persona, especialmente si es sensible a los comentarios de los demás.

Sin embargo, la humillación corporal se puede dar en varios contextos y parece que es un tema que podría ser un factor favorecedor para desencadenar un Trastorno de Conducta Alimentaria (TCA). Varias investigaciones han ido en búsqueda de comprobar esta hipótesis y verificar que es un proceso complejo que afectaría más a las mujeres. Por ejemplo, un estudio realizado en el estado de Uttar Pradesh en India sobre el body shaming en edad escolar concluyó que las niñas que asisten a escuelas femeninas sufren más este tipo de acoso (50 por ciento), en comparación con los niños (42.9 por ciento) que asisten a escuelas de un solo género (Rahul Gam, Manish Kumar Manar, Sujita Kumar Kar & Shivendra Kumar Singh, 2020). Por otra parte, una investigación desarrollada en Croacia sobre la relación entre la vergüenza corporal y la conducta alimentaria reveló que este tipo de comportamientos son significativamente más altos en las adolescentes en comparación con los hombres, lo que respalda que las mujeres son más propensas a los trastornos alimenticios y, por ende, a las críticas (Elena Mustapic, Petra Vargek & Darko Marcinko, 2017).

¿Cómo podemos vencer el body shaming? Primero es relevante partir por nuestras propias conductas personales y trabajar por no permitir este tipo de comportamientos en nuestro entorno, familia y red cercana. Cuidemos cada palabra que usamos, nunca sabremos realmente la batalla que pueda llevar dentro el otro ser con el que nos vinculamos. “Es importante avanzar hacia una sociedad con mayor respeto porque la costumbre de aludir al cuerpo, de manera normalizada, puede ser dañina sin que nadie se dé cuenta”, indica el Director Académico de la Sociedad Chilena para el Desarrollo Emocional. Dr. Jaime Silva.

Es de extrema relevancia que las familias y la educación en general adopten medidas preventivas para combatir el juicio corporal y la promoción de aceptación del propio cuerpo. En esta línea, hace varios años nació fuerza el concepto de Body Positive, movimiento que surge en internet y que busca que las personas adopten actitudes más positivas hacia sus cuerpos, mejorando la autoestima de su propia imagen, sea de la forma o tamaño que sea, y valorando su identidad única. “Las sociedades a medida que se van desarrollando van generando un trato cívico y respetuoso mayor. En Latinoamérica aún estamos creando ese paradigma, porque no somos sociedades totalmente conscientes del otro. Es importante generar estas culturas para que las personas que tengan vulnerabilidades no se vean afectadas por este tipo de comentarios”, concluye Dr. Jaime Silva.

Fuente: sdemocional.org (Sociedad Chilena de Desarrollo Emocional)

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