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Salud y Bienestar
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Luz artificial durante la noche y nivel de salud mental en la adolescencia

Los ritmos circadianos que, entre otras cosas, regulan nuestro ciclo de sueño y vigilia, ejercen una influencia considerable sobre nuestra salud física y mental. La presencia de luz artificial por la noche puede perturbar estos ritmos, alterando el ciclo luz-oscuridad que influye en procesos hormonales, celulares y de otros ámbitos biológicos.

En algunas zonas urbanas, el nivel de luz artificial que reina en el exterior durante la noche es muy elevado. (Foto: CDC / Edwin P. Ewing, Jr.)
En algunas zonas urbanas, el nivel de luz artificial que reina en el exterior durante la noche es muy elevado. (Foto: CDC / Edwin P. Ewing, Jr.)

Se han dedicado bastantes investigaciones a rastrear las asociaciones entre la luz artificial de interiores, los ritmos circadianos y la salud mental, pero el efecto de la luz artificial de exteriores ha recibido relativamente poca atención, especialmente en lo que se refiere a su influencia sobre la salud de los adolescentes.

La situación puede que comience a cambiar gracias al nuevo estudio realizado por el equipo de Diana Paksarian y Kathleen Merikangas, del Instituto Nacional de la Salud Mental (Nimh), uno de los Institutos Nacionales estadounidenses de Salud (NIH).

En el estudio se examinaron datos de una muestra nacional representativa de adolescentes de los Estados Unidos, recopilados de 2001 a 2004 como parte del NCS-A (National Comorbidity Survey Adolescent Supplement). El conjunto de datos incluía información sobre características a nivel individual y a nivel de vecindario, patrones de sueño y evaluaciones de salud mental, de un total de 10.123 adolescentes de entre 13 y 18 años de edad.

Como parte de las entrevistas personales para el NCS-A, los adolescentes se sometieron a una evaluación validada para determinar si cumplían con los criterios de diagnóstico de varios trastornos mentales. Los adolescentes también respondieron a preguntas sobre sus hábitos de sueño, incluyendo a qué hora solían acostarse y cuántas horas de sueño solían tener durante la semana y los fines de semana.

Para medir la exposición de los adolescentes a la luz artificial exterior durante la noche, los investigadores usaron datos de imágenes satelitales para calcular los niveles promedio de luz artificial para cada grupo de manzanas o cuadras guiándose por el censo de habitantes. Como se esperaba, los niveles de luz artificial exterior durante la noche variaban de acuerdo con ciertos factores a nivel de vecindario, como el grado de urbanización, los niveles socioeconómicos y la densidad de población.

Es importante destacar que los adolescentes que vivían en zonas con altos niveles de luz artificial por la noche tendían a informar que se acostaban más tarde y que dormían menos. Esta asociación se mantuvo incluso después de que los investigadores tomaran en cuenta varios factores de ámbito individual (como la edad, el sexo, la etnia, el número de hermanos, la educación) y factores a nivel de vecindario (como el grado de urbanización y la densidad de población). Los análisis mostraron que, en promedio, los adolescentes de las zonas con los niveles más altos de luz artificial exterior se acostaban unos 29 minutos más tarde y dormían 11 minutos menos que los adolescentes de las zonas con los niveles más bajos.

Los datos indicaron que los mayores niveles de luz artificial durante la noche también se asociaban con una mayor probabilidad de padecer un trastorno del estado de ánimo o un trastorno de ansiedad. Específicamente, los adolescentes que vivían en vecindarios con los mayores niveles de luz artificial nocturna tenían más probabilidades de cumplir con los criterios de diagnóstico del trastorno bipolar o de alguna fobia específica.

Según Paksarian y sus colegas, esta asociación es significativa porque las alteraciones del sueño y de los ritmos circadianos son una característica bien documentada de ciertos trastornos mentales, incluido el trastorno bipolar. Los resultados del estudio apuntan a la alteración del sueño como un posible vínculo entre la exposición a la luz artificial nocturna y el deterioro de la salud mental, un vínculo que debería validarse en futuras investigaciones.

Fuente: Ncyt de Amazings.-

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