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Caleidoscopio
Caleidoscopio

Duelo de malevos en Ucrania

El jefe de la iglesia católica, el Papa Francisco, Jorge Bergoglio, reiteró hace pocos días una apreciación suya anterior en el sentido de que se ha iniciado la tercera guerra mundial, y agregó que la guerra en Ucrania "quizás, de alguna manera, fue provocada o no impedida", expresión que tiene mucho jugo.

Francisco, monarca absoluto en su pequeño reino de este mundo, reveló que un jefe de Estado europeo, antes de febrero pasado, le expresó su preocupación por cómo se estaba moviendo la Otán: "Están ladrando a las puertas de Rusia y no entienden que los rusos son imperiales y no permiten que ninguna potencia extranjera se les acerque". El gobernante anticipó que la situación podría conducir a la guerra. Para el Papa, ese hombre estaba leyendo bien lo que pasaba.


La palabra "imperiales" es significativa en este contexto, porque se trata de una más de las disputas milenarias entre imperios, es decir, entre Estados hipertróficos inestables, próximos a estallar; esta vez en el territorio del antiguo "Rus de Kiev". En ese territorio, entre el Báltico y el Mar Negro, los varegos, una tribu vikinga conocida con el nombre "rus", dieron origen en el siglo IX, mediante el mestizaje con eslavos y finlandeses, a lo que luego serían Rusia, Ucrania y Bielorrusia. Cuando los mongoles de Gengis Kan arrasaron Kiev en el siglo XIII, los varegos no la reconstruyeron sino se trasladaron a Moscú, que era entonces una aldea.

Distinciones morales reductivas
Francisco negó estar a favor en este conflicto del presidente de Rusia, Vladimir Putin, un heredero del despotismo zarista: "Estoy simplemente en contra de reducir la complejidad a la distinción entre el bien y el mal, sin pensar en las raíces y los intereses, que son muy complejos". "Lo que tenemos ante nuestros ojos es una situación de guerra mundial, de intereses globales, de venta de armas y de apropiación geopolítica, que está martirizando a un pueblo heroico”.

El Papa parece tener en mente la definición de relaciones internacionales como relaciones entre Estados en base al poder puro y duro, no a la ética ni a los derechos humanos, ni siquiera a Juan y los sinópticos. O la definición de Maquiavelo: la política es retórica para seducir al vulgo. La distancia entre las relaciones internacionales y la ética quedó evidenciada en la respuesta de un conferenciante a una mujer que lo interrumpió para clamar por apoyo a Ucrania en nombre de los derechos humanos; el conferenciante le respondió: "le informo, señora, que los reyes magos son los padres".

En rigor, si Occidente azuzó esta guerra, "combatirá en Ucrania hasta el último ucraniano", lo que está en línea con la venta de armas -por 40.000 millones de dólares por ahora- y la apropiación geopolítica más allá del bien y del mal que sospecha Francisco. Ucrania ha tenido mucha publicidad y ha conmovido e indignado mucho; la mención anterior del Papa al comienzo de la tercera guerra mundial fue por los enfrentamientos en Ruanda, Africa, y Myanmar en Asia -la antigua Birmania- que tuvieron prensa limitada y conmovieron poco.

Cuando cayó la URSS la Otan debía disolverse como el Pacto de Varsovia porque se quedaba sin asunto; pero nada más apartado de los planes del imperio anglosajón. La necesidad de dominar Eurasia, que desde principio del siglo XX era para la geopolítica británica el centro del mundo, hizo de Ucrania un ariete alternativo para hostilizar a Rusia.

Un mundo con corazón
En 1904, el geógrafo inglés Halford Mackinder trazó su teoría geopolítica del Heartland, o región "corazón del mundo", que identificó con Eurasia. Se opuso a la concepción prevaleciente entonces de Inglaterra rectora de los mares ("Britannia rule the waves"). Ya entonces Mackinder consideró esencial para el Imperio Británico mantener enfrentadas a Rusia y Alemania, para evitar que juntas dominen el "corazón del mundo". Las dos grandes guerras del siglo XX y las maniobras actuales del imperio anglosajón en Europa hacen pensar que la doctrina Mackinder ha vuelto.

La estrategia actual de Occidente es meter a la Otán hasta la cocina de Rusia si ésta se mantiene pasiva, y desangrarla si se defiende. Ya se había usado el método del "desangrado" en la segunda guerra mundial, cuando los aliados demoraron el desembarco en Normandía esperando la destrucción mutua de rusos y alemanes. Hubo 20 millones de muertos, pero no alcanzó.

Ahora, termine como termine la guerra, Ucrania sufrirá heridas tremendas, de las que no se recuperará en décadas. Pero el imperio anglosajón no está llenando sus expectativas, últimamente poco le sale bien, incluso el rey de Arabia Saudita no le contesta el teléfono a Biden. Gracias a la lluvia de sanciones, Rusia se arrojó en los brazos de China, que es el rival de Occidente a largo plazo porque está determinada a vengar "la gran humillación" de la guerra del opio y lo que siguió, y en consecuencia el dominio de Eurasia quedó más lejos que nunca.

Intereses complejos
Durante la guerra fría, el imperio anglosajón diseñó un plan de acción para lograr sus fines en Eurasia, que incluía balcanizar Rusia. El autor principal fue el polaco Zbigniew Brzezinski, rusófobo intransigente, consejero de seguridad de Jimmy Carter. El plan marchó bien tras la caída de la URSS, cuando varios estados anexados al imperio soviético se separaron y cambiaron de obediencia. Pero la intención estadounidense era apoderarse de Siberia según un plan que hizo conocer el lingüista y analista político Noam Chomsky cuando los documentos reservados fueron desclasificados.

Otro secretario de Estado norteamericano, el casi centenario Heinz Alfred Kissinger (nació en Fürth, Alemania) había dejado caer, antes de la guerra, algunas críticas a la estrategia de su país adoptivo: "Toda tentativa de una parte de Ucrania por dominar a la otra conducirá antes o después a la guerra civil o a que el país implosione. Tratar a Ucrania en el marco de una confrontación entre Oriente y Occidente hará fracasar por décadas toda tentativa de integrar a Rusia en un sistema internacional de cooperación". Kissinger no es profeta, pero conoce su tema; sin duda sus servicios al imperio fueron muy valiosos: es el ideólogo del golpe de estado que puso en el poder a Pinochet y al neoliberalismo en Chile.

El reparto de Siberia
El imperio anglosajón tiene centro en los Estados Unidos, se desplazó desde Inglaterra después de la Segunda Guerra Mundial, cuando Churchill recomendó volver a la "splendid isolation". El fraccionamiento de Siberia en 10 ó 15 estados "independientes" no fue posible en parte porque Rusia reaccionó a tiempo cuando todavía recibía dinero de Occidente para pagar sueldos después de la disolución soviética, y en parte como consecuencia imprevista del sigiloso plan de "las cuatro modernizaciones" de Deng Xiaoping, que buscaba hacer de China una potencia mundial a inicios del siglo XXI. El plan dio frutos y al miserable coolie chino siguió una potencia comercial y militar avasallante. Occidente ya no pudo concentrar su fuerza en un solo punto como manda la táctica; se multiplicaron sus adversarios y además debe atender a su propia declinación, a la aparición de poderes contestatarios y a las amenazas de fracturas internas.

Una guerra provocada
El imperio anglosajón rodeó a Rusia con 800 bases militares, y se acercó a sus fronteras derribando uno tras otro los gobiernos del Medio Oriente con el pretexto de la democratización; esperaba destruir a Irán y llegar a la frontera rusa en menos de una década. Lo que consiguió sin querer fue diferente: fortaleció a Irán, que no cesa de crecer desde el derrocamiento del Sah Reza Pahlevi. Tras los éxitos en Iraq y Libia encontró una resistencia inesperada en Siria, que obligó al plan alternativo de hostilizar a Rusia en el Báltico y en el Mar Negro; pero sin descuidar a Taiwan, tratando de mantener un poder suficiente para actuar en dos frentes ante potencias emergentes.

Hubo en el Este de Europa maniobras militares permanentes, con choques de barcos, disparos de advertencia, incidentes cotidianos, amenazas abiertas y veladas, etc, hasta que se produjo la invasión de Ucrania, prevista por la estrategia rusa desde décadas antes e inevitable desde el golpe de 2014. Ucrania se iba a convertir en miembro de la Otán, de modo que algo similar se puede esperar para Finlandia y Suecia, si persisten en sus intenciones.

De Iván al Terrible Vladimir
Los rusos iniciaron la conquista del kanato de Siberia en 1580, en tiempos de Iván el Terrible, con apenas un millar de cosacos y algunos esclavos germanos, y llegaron al océano Pacífico medio siglo después. En un lapso corto, se hicieron con un territorio enorme que incluía Alaska, vendida a los Estados Unidos en el siglo XIX por dificultades económicas de los zares.

El debilitamiento de Rusia y la división de Siberia como hecho político subsiguiente a la destrucción del imperio soviético fue un efecto buscado deliberadamente, proyectado y puesto en práctica, por lo menos en sus inicios, aunque el desarrollo subsiguiente tenga siempre un elemento de incerteza incontrolable.

Un discurso anunciador
Antes de la invasión rusa de Ucrania el 24 de febrero de este año, Putin pronunció un discurso de una hora el 21 de febrero: De entrada, reconoció la independencia de Donetsk y Lugansk, repúblicas rusoparlantes industrializadas, situadas junto a la frontera rusa.

Donetsk y Lugansk se proclamaron independientes de Ucrania en 2014, lo que dio origen a la guerra de Donbás que provocó unas 14.000 muertes.

Putin advirtió que si Ucrania se uniera a la Otán, sería una amenaza directa a la seguridad de Rusia. "El peligro de un golpe repentino contra nuestro país se multiplicará muchas veces… los documentos de planificación estratégica de Estados Unidos contienen la posibilidad de un llamado ataque preventivo contra los sistemas de misiles enemigos. ¿Y quién es el principal enemigo de Estados Unidos y la Otán? Eso también lo sabemos, es Rusia”.

Hace años Putin viene advirtiendo que no permitirá que Ucrania, el segundo país más grande de Europa después de Rusia, se integre a la Otán porque dejaría expuesta su frontera contra los países de occidente.

Putin inició en su discurso el análisis histórico de Ucrania en 1922, y atribuyó el nacimiento de la nacionalidad ucraniana a una decisión de Lenin, dentro de su idea de autodeterminación. Para él, errores similares cometieron Stalin y luego Krushev, que cedió Crimea a Ucrania cuando era parte de la URSS. Evitó mencionar el origen común de ambos países hace más de un milenio y la bifurcación de sus caminos después de la devastación producida en el siglo XIII por la "Horda de Oro" mongola.

La frontera inmóvil es sagrada
La palabra Ucrania, que designa al país escenario de un enfrentamiento "caliente" entre imperios, significa "en la frontera", o según otras versiones "nuestro país" en ucraniano antiguo. Su nombre anterior fue Rutenia o Rus. La geopolítica considera que la "capa cortical" de un Estado es su frontera. Si tiene frontera fija y segura hasta donde es posible, es un verdadero Estado, pero si la frontera es un colador, si se desplaza continuamente, no es un Estado. Bulgaria, por ejemplo, no tiene ni un metro cuadrado de su territorio actual donde lo tenía en el siglo VII; cuando la "gran Bulgaria" rodeaba el mar de Azov. Y Ucrania tiene fronteras vacilantes. Los propios Estados Unidos tienen claro que deben fijar la frontera con México, que arrasaron a mediados del siglo XIX para quedarse con la mitad del país vecino, y están construyendo un muro para evitar la permeabilidad, incluso ante migrantes miserables y desarmados.

Hace poco, una joven turista europea que salió a caminar cerca de la casa de parientes que visitaba en el Canadá pasó por una experiencia traumática: fue interceptada y detenida durante dos días. Supo finalmente que en su breve paseo a pie para conocer los alrededores, había traspasado la frontera de los Estados Unidos sin advertirlo y los guardias tomaron en consecuencia las medidas prescriptas para esos casos.

Retroceso y caída
La caída de Roma se produjo cuando la frontera del imperio, el "limes", dejó de expandirse y empezó a retroceder; en poco tiempo ya no fueron suficientes las concesiones a los bárbaros, que penetraban desde afuera, ni a los cristianos, que roían desde adentro: sencillamente no hubo frontera, ni emperador, ni Estado, ni administración, ni educación: todo se derrumbó.

Actualmente, la exigencia de expandir fronteras para incorporar mercados y neutralizar adversarios ha tomado la forma de globalización totalizadora, de gobernanza única mundial, la idea de Estado llevada justamente a la hipertrofia, al límite, y presentada seductoramente como la solución final de todos los problemas. Hubo un intento reciente, por ahora frustrado, de que todos los países del mundo cedieran su soberanía sanitaria a esa gobernanza; pero no solo no hubo acuerdo, sino que los opositores dejaron sentir su furia y sus sospechas.

Una respuesta por la Amazonia
Así como Siberia es una presa muy deseada por su valor estratégico y sus enormes reservas de gas, petróleo, diamantes, oro, uranio y muchos otros minerales, el poder mundial ha puesto también sus ojos en la Amazonia, el pulmón del planeta amado por el fuego. Hace ya 15 años, durante un seminario en una universidad estadounidense, un joven estudiante pidió a Cristóbal Buarque, entonces ministro de Educación del Brasil, una respuesta a si la Amazonia debía ser "internacionalizada". Pidió al ministro una respuesta "como humanista, no como brasileño".

La respuesta de Buarque apareció entonces en la prensa estadounidense, pero no en la de Brasil ni del resto de Nuestra América.

“Realmente, como brasileño, sólo hablaría en contra de la internacionalización de la Amazonia. Por más que nuestros gobiernos no cuiden debidamente ese patrimonio, él es nuestro. Como humanista, sintiendo riesgo de la degradación ambiental que sufre la Amazonia, puedo imaginar su internacionalización, como también de todo lo demás, que es de suma importancia para la humanidad.

Si la Amazonia, desde una ética humanista, debe ser internacionalizada, internacionalicemos también las reservas de petróleo del mundo entero.

El petróleo es tan importante para el bien de la humanidad como la Amazonia para nuestro futuro. Pese a eso, los dueños de las Reservas creen tener el derecho de aumentar o disminuir la extracción de petróleo, subir su precio. De igual forma, el capital financiero de los países ricos debería ser internacionalizado. Si Amazonia es una reserva para todos los seres humanos, no se debería quemar solamente por la voluntad de un dueño o un país. Quemar la Amazonia es tan grave como el enorme desempleo provocado por las decisiones arbitrarias de los especuladores globales. Por lo tanto No podemos permitir que las reservas financieras sirvan para quemar países enteros, con la voluptuosidad de la especulación. También, y antes que la Amazonia, me gustaría ver la internacionalización de los grandes museos del mundo. El Louvre no debe pertenecer solo a Francia. Cada museo del mundo es el guardián de las piezas más bellas producidas del genio humano. No se puede dejar que ese patrimonio cultural, tanto como es el patrimonio natural amazónico… sea manipulado y destruido por el sólo placer de un propietario o de un país.

Hace poco tiempo, un millonario japonés decidió enterrar, junto con él, un cuadro de un gran maestro. Muy por el contrario, ese cuadro tendría que haber sido internacionalizado.

Durante este encuentro, las Naciones Unidas están realizando el Foro del Milenio, pero… algunos presidentes de países tuvieron dificultades para participar, debido a situaciones desagradables surgidas en la frontera de los EE.UU. Por eso, creo que Nueva York, como sede de las Naciones Unidas, debe ser internacionalizada. Por lo menos Manhatan debería pertenecer a toda la humanidad.

De la misma forma que París, Venecia, Roma, Londres, Río de Janeiro, Brasilia… cada ciudad, con su belleza especial e historia del mundo debe pertenecer al mundo entero. Si EEUU quiere internacionalizar la Amazonia, para no correr el riesgo de dejarla en manos de los brasileños, internacionalicemos todos los arsenales nucleares norteamericanos. Bastará pensar que ellos ya demostraron que ‘son capaces’ de usar esas armas, pues ya lo hicieron , con destrucción miles de veces mayor que las lamentables quemas realizadas en los bosques de Brasil.

En sus discursos, los actuales candidatos a la presidencia de los Estados Unidos han defendido la idea de internacionalizar las reservas forestales del mundo,… a cambio de la deuda.

Comencemos usando esa deuda, para garantizar que cada niño del mundo tenga la posibilidad de comer, y de ir a la escuela. Internacionalicemos a los niños, tratándolos a todos ellos, sin importar el país donde nacieron, como patrimonio que merecen los cuidados del mundo entero.

Con tanto más cuidado del que se merece la Amazonia.

Cuando los dirigentes traten a los niños pobres del mundo como “Patrimonio de la Humanidad”, no permitirán que trabajen, cuando deberían estudiar; tampoco permitirán que mueran, cuando deberían vivir.

Por eso, como humanista, acepto defender la internacionalización del mundo; pero,… mientras el mundo me trate como brasileño, lucharé para que la Amazonia sea nuestra. ¡Solamente nuestra! ”
De la Redacción de AIM.

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