Brian Jones, Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, Kurt Cobain y Amy Winehouse murieron cuando tenían apenas 27 años y quedaron ligados a una de las leyendas más persistentes de la música. Sin embargo, las investigaciones científicas no encontraron que esa edad sea especialmente peligrosa para los artistas: el denominado “Club de los 27” sería, en realidad, una poderosa construcción cultural.
No tiene una sede, tampoco reglas de ingreso ni una lista oficial de integrantes. Sin embargo, el denominado Club de los 27 ocupa desde hace décadas un lugar destacado dentro de la cultura popular.
La expresión se utiliza para reunir a músicos y otros artistas que murieron a los 27 años, muchos de ellos en pleno ascenso profesional y en circunstancias trágicas. Drogas, alcohol, accidentes, enfermedades, suicidios y crímenes aparecen detrás de historias muy diferentes que terminaron conectadas por una sola coincidencia: la edad.
El mito comenzó a construirse a partir de cuatro muertes ocurridas en un período sorprendentemente breve. Entre julio de 1969 y julio de 1971 fallecieron Brian Jones, Jimi Hendrix, Janis Joplin y Jim Morrison. Los cuatro tenían 27 años, estaban relacionados con la contracultura y habían alcanzado una enorme influencia dentro del rock.
La idea del “club” ganó todavía más fuerza después de la muerte de Kurt Cobain, en 1994, y volvió a ocupar las portadas de todo el mundo cuando Amy Winehouse falleció en 2011. Desde entonces, esos seis artistas son considerados el núcleo central de la leyenda.
Brian Jones, el primero de la serie
Brian Jones fue fundador y uno de los primeros líderes de The Rolling Stones. Multiinstrumentista y pieza fundamental en la identidad inicial de la banda británica, fue alejándose del grupo en medio de problemas personales y consumos problemáticos.
El músico fue encontrado sin vida en la piscina de su casa de Sussex, Inglaterra, durante la madrugada del 3 de julio de 1969. La investigación determinó que había muerto por ahogamiento y calificó el hecho como una muerte accidental. Las versiones sobre un posible asesinato continuaron circulando durante décadas, pero nunca modificaron la conclusión oficial.
Jimi Hendrix, una guitarra que cambió el rock
Poco más de un año después, el 18 de septiembre de 1970, murió Jimi Hendrix. Su carrera internacional había durado apenas cuatro años, pero fueron suficientes para transformar la manera de tocar la guitarra eléctrica e influir sobre generaciones enteras de músicos.
Hendrix fue encontrado inconsciente en Londres. La causa oficial fue asfixia por aspiración de vómito, en un cuadro de intoxicación con barbitúricos. La investigación judicial dejó un veredicto abierto debido a que no pudo establecer con precisión por qué había ingerido esa cantidad de somníferos.
Janis Joplin, una voz irrepetible
Solo 16 días después de la muerte de Hendrix, el mundo del rock volvió a recibir otro golpe. Janis Joplin fue encontrada sin vida el 4 de octubre de 1970 en la habitación de un hotel de Los Ángeles.
Con una voz áspera, potente y profundamente expresiva, Joplin había redefinido el lugar de las mujeres dentro del rock de finales de los años 60. La investigación estableció que murió como consecuencia de una sobredosis accidental de heroína.
Su disco más reconocido, Pearl, fue publicado tres meses después de su muerte y se convirtió en uno de los grandes trabajos de la historia del rock.
Jim Morrison y un final rodeado de interrogantes
El 3 de julio de 1971, exactamente dos años después de la muerte de Brian Jones, Jim Morrison fue encontrado muerto en la bañera del departamento donde vivía en París.
El cantante y compositor de The Doors se había convertido en una de las figuras más magnéticas y provocadoras de su generación. Su poesía, su presencia escénica y su actitud desafiante lo transformaron en un símbolo de la contracultura.
La causa de su muerte fue registrada como insuficiencia cardíaca. Como la legislación francesa de aquel momento no exigía una autopsia cuando no había signos evidentes de violencia, el procedimiento no se realizó. Esa ausencia de certezas alimentó numerosas teorías, aunque ninguna pudo demostrarse de manera concluyente.
Kurt Cobain, la tragedia que reactivó la leyenda
Pasaron más de dos décadas hasta que el número 27 volvió a instalarse con fuerza en los medios. En abril de 1994, Kurt Cobain, cantante, guitarrista y principal compositor de Nirvana, fue hallado muerto en su casa de Seattle.
Cobain había encabezado la explosión mundial del grunge y se había transformado, casi contra su voluntad, en una de las voces de su generación. Su muerte fue determinada oficialmente como un suicidio.
Aunque distintas teorías alternativas circularon desde entonces, una revisión policial realizada en 2014 no encontró elementos que justificaran modificar la conclusión de la investigación original.
Amy Winehouse, la última gran integrante
El 23 de julio de 2011, la noticia de la muerte de Amy Winehouse volvió a colocar al Club de los 27 en el centro de la escena.
La artista británica había renovado el soul contemporáneo con su voz, sus letras confesionales y una estética inconfundible. Su corta trayectoria quedó marcada por discos como Frank y Back to Black, además de una exposición pública que muchas veces se concentró más en sus problemas personales que en su talento.
Una segunda investigación judicial confirmó que murió por toxicidad alcohólica después de haber consumido una gran cantidad de alcohol tras un período de abstinencia. Por lo tanto, su causa de muerte no permanece indeterminada ni fue atribuida oficialmente a una sobredosis de drogas.
Los otros nombres asociados al club
Más allá de los seis integrantes emblemáticos, existen decenas de artistas que suelen ser incorporados a listas más amplias.
Uno de los antecedentes más importantes es Robert Johnson, guitarrista y compositor de blues que murió en 1938. La causa exacta nunca pudo establecerse y alrededor de su figura también surgieron leyendas, entre ellas la historia de que habría vendido su alma al diablo a cambio de tocar la guitarra.
También aparecen Alan Wilson, cantante y guitarrista de Canned Heat; Ron “Pigpen” McKernan, integrante fundador de Grateful Dead; D. Boon, líder de Minutemen; Kristen Pfaff, bajista de Hole; y Mia Zapata, cantante de The Gits, asesinada en Seattle en 1993. El crimen de Zapata permaneció sin resolver durante casi diez años, hasta que una prueba de ADN permitió identificar y condenar al responsable.
Algunas versiones amplían el concepto más allá de la música e incluyen al pintor estadounidense Jean-Michel Basquiat, quien murió por una sobredosis de heroína en 1988, cuando su obra ya había revolucionado el arte contemporáneo.
Rodrigo Bueno, el integrante argentino
En Argentina, el nombre inevitable es el de Rodrigo Bueno. El cantante cordobés murió el 24 de junio de 2000, cuando la camioneta que conducía volcó en la autopista Buenos Aires-La Plata. Tenía 27 años.
El Potro atravesaba el momento de mayor popularidad de su carrera y había conseguido que el cuarteto llegara a públicos y escenarios a los que el género no había accedido anteriormente.
Aunque su historia estuvo alejada del rock anglosajón que dio origen a la expresión, su edad, su enorme influencia popular y el carácter repentino de su muerte hicieron que fuera incorporado en numerosas versiones latinoamericanas del Club de los 27.
¿Existe realmente una edad maldita?
La acumulación de nombres célebres hizo que durante años se repitiera la idea de que los músicos tenían mayores probabilidades de morir a los 27. Sin embargo, los estudios estadísticos no encontraron pruebas que sostengan esa supuesta maldición.
Una investigación publicada en la revista médica The British Medical Journal analizó a 1.046 músicos que habían alcanzado el éxito en las listas británicas. Entre los 522 artistas que llegaron a los 27 años se registraron tres muertes a esa edad.
La tasa fue prácticamente igual a la observada entre músicos de 25 y 32 años. Es decir, no existía un pico particular de mortalidad a los 27.
El estudio sí encontró otro dato preocupante: los músicos famosos presentaban durante sus 20 y 30 años un riesgo de muerte entre dos y tres veces superior al de la población general británica de la misma edad. El problema, por lo tanto, no sería el número 27, sino las condiciones personales, laborales y sociales que rodean a determinados artistas jóvenes.
Un mito que terminó modificando la realidad
Una investigación sociológica más reciente sostuvo que, aunque el Club de los 27 no existe como fenómeno estadístico, sí se convirtió en una realidad cultural.
La repetición de la historia en libros, películas, documentales, medios y redes sociales hizo que los artistas muertos a esa edad recibieran más atención y permanecieran con mayor fuerza en la memoria colectiva.
De esta manera, una coincidencia improbable terminó creando una categoría propia. Cada vez que una figura pública muere a los 27 años, su nombre es vinculado inmediatamente con los integrantes anteriores y el mito vuelve a ponerse en marcha.
Más que una edad maldita, el Club de los 27 representa la fascinación de la cultura popular por el talento interrumpido, la juventud eterna y las preguntas que dejan las vidas que terminaron demasiado pronto.
También permite mirar detrás de la imagen romántica del artista atormentado. Las adicciones, los problemas de salud mental, la presión de la fama y la falta de redes de contención no forman parte de una leyenda: son situaciones reales que no deberían ser convertidas en un requisito para la creatividad ni en el precio inevitable del éxito.
Redacción AIM
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