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Caleidoscopio
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El haren de la reina

El monje capuchino italiano Giovanni Cavazzi inspiró al marqués de Sade en tiempos de la revolución francesa para contar la historia picante de Nzinga, la reina africana de Angola que tenía un harén de 1000 hombres.

Sade no se detuvo en los méritos políticos, militares ni diplomáticos de Nzinga, sino en sus extrañas costumbres sexuales basado en el relato de Cavazzi: la reina tenía un harén de hombres, los obligaba a luchar hasta morir, se acostaba con el vencedor y lo hacía matar al día siguiente.

En sus 40 años de reinado y lucha permanente con los esclavistas portugueses, Nzinga dejó en claro que ningún hombre jugaría con ella; pero ella, valida del poder, jugó cruelmente con los hombres.

Quedó en la historia como una gobernante y guerrera hábil y valiente contra la esclavitud, defensora de su pueblo y sin duda no hay falsedad en eso. Pero menos conocido es otro aspecto más inusual: Nzinga tenía a su disposición un harén hiperbólico de varones. De tanto en tanto, apartaba a algunos de ellos y los hacía pelear a muerte. El que quedaba vivo pasaba la noche con la reina y satisfacía todas las voluptuosidades de ella; pero al día siguiente era ejecutado por orden real.
Cuando tenía 74 años la reina de Angola, Nzinga Mbandi, se vio forzada a negociar con los invasores portugueses.

Nzinga había defendido a Angola con las armas en la mano, vestida de varón, contra los ejércitos de Portugal, que llegaron al país en busca de oro. Como no lo encontraron en la cantidad que esperaban, se aplicaron al negocio de la esclavitud para proporcionar mano de obra a la colonia americana del Brasil.

La singular reina guerrera había reemplazado a su hermano, que sucedió al padre cuando murió. El reinado de mujeres era cosa corriente en aquellos países africanos, a diferencia de lo que se acostumbraba en Europa por la ley sálica desde los merovingios del siglo V.

Los portugueses no la reconocían como reina argumentando que había matado a su hermano para reemplazarlo en el trono; pero como sea ella era mucho más capaz políticamente y pronto puso de manifiesto una gran energía temperamental.

Cuando reinaba su hermano, que estuvo dos años en el trono, Nzinga viajó a Luanda para negociar un acuerdo de paz con los portugueses. El gobernador estaba sentado en su trono y había dispuesto para ella una alfombra roja, es decir, debía sentarse en el suelo. Nzinga rápidamente mandó a un miembro de su séquito reclinarse en el piso y se sentó en su espalda, quedando a la misma altura que el gobernador. El portugués vislumbró que no la tendría fácil con esa africana de fuerte temperamento y finalmente se avino a retirar sus tropas de Angola.

Nzinga Mbandi se llamaba también Ana de Sousa, nombre que recibió cuando se convirtió al cristianismo sin convicción; pero era muy conveniente para sus negociaciones políticas presentarse como cristiana.

Reinó durante cuatro décadas, entre 1620 y 1660. en permanente lucha contra la ocupación portuguesa y por la libertad de su pueblo. Lideró a los mbundu y fue reina de Ndongo y Matamba, en el sudoeste de África. El nombre de Angola deriva de su título real de "Ngola" en la lengua kimbundu.

Anna Nzinga, Nzinga de Ndongo y Matamba, nació en 1583, hija del rey Kiluanji Kia Samba. Parece que debe su nombre a que nació con el cordón umbilical retorcido en el cuello. La palabra para torcer en kimbundu es "kujinga", deformada a “Njinga”.

Las historias y leyendas de la reina se centran sobre todo en su táctica militar y su estrategia política, pero mucho menos en la singularidad de sus satisfacciones sexuales. Creó un reino a su imagen y tuvo miles de amantes que más la sufrieron que la gozaron.

Murió en 1663. Fue despiadada y libre, una de las primeras personas en luchar por la libertad de Angola.
De la Redacción de AIM.

Nzinga Angola Matamba haren

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