Investigaciones epidemiológicas realizadas en localidades agrícolas del sur de Santa Fe y del suroeste de Entre Ríos registraron un incremento del 32 por ciento en el riesgo de mortalidad por cáncer en niños y jóvenes respecto de la media nacional.
Los estudios, basados en campamentos sanitarios y registros locales de defunción, señalan una asociación entre esta situación y la exposición ambiental a mezclas de plaguicidas en zonas de producción agrícola intensiva.
La proximidad de viviendas y escuelas rurales a campos fumigados aparece entre los principales factores de preocupación, junto con la exposición por deriva de pulverizaciones, polvo atmosférico y contaminación de aguas.
Los informes mencionan la presencia ambiental de sustancias como glifosato, Ampa, atrazina y clorpirifós, además de una mayor incidencia de leucemias, linfomas y tumores del sistema nervioso central en algunas localidades analizadas.
También se advierte que niños y adolescentes presentan una mayor vulnerabilidad frente a determinados contaminantes por encontrarse en etapas de desarrollo y crecimiento.
Los especialistas cuestionan además la eficacia de las franjas de amortiguamiento que permiten aplicaciones de fitosanitarios a menos de 500 metros de zonas urbanas y establecimientos educativos.
A partir de estos datos, organizaciones médicas, ambientales y familias afectadas reclaman la aplicación del principio de precaución, mayores distancias de exclusión y la creación de registros epidemiológicos unificados y transparentes.
Los estudios vuelven a poner en debate la relación entre el modelo de producción agrícola intensiva, la exposición a plaguicidas y la protección de la salud de las poblaciones rurales.
Fuentes: Agencia Télam, Noticias Ambientales, Instituto de Salud Socioambiental (FCM / UNR) y Red de Salud de Pueblos Fumigados