El colapso de un bloque de hielo y el posterior desprendimiento de tierras ocurrido en la región del Everest, en Nepal, reactivó en Argentina los reclamos de asambleas socioambientales, científicos y organizaciones por una mayor protección de los glaciares y del ambiente periglacial de la cordillera de los Andes.
Los especialistas advierten que las condiciones de inestabilidad observadas en el Himalaya, agravadas por el calentamiento global, presentan similitudes con procesos que también afectan a los cuerpos de hielo sudamericanos, sometidos al retroceso y la degradación.
Uno de los fenómenos que genera mayor preocupación son las inundaciones por desbordamiento de lagos glaciares, conocidas como Glof. A medida que aumentan las temperaturas, el deshielo puede formar lagos contenidos por diques naturales de roca y sedimentos que, ante desprendimientos o aumentos de presión, pueden colapsar y generar aluviones.
En la cordillera argentina, desde Jujuy hasta Tierra del Fuego, existen numerosas formaciones de este tipo. Entre los principales factores de riesgo se encuentran el derretimiento del permafrost, que debilita las laderas de montaña; la fragilidad de las morrenas que contienen los lagos; y la presencia creciente de asentamientos, infraestructura y actividades económicas en zonas expuestas.
La situación también reactivó el debate sobre la aplicación de la Ley Nacional de Glaciares. Organizaciones ambientales cuestionan las propuestas de reforma que podrían reducir las áreas protegidas del ambiente periglacial y facilitar actividades mineras en zonas cercanas a las nacientes de las cuencas hídricas.
Según estos sectores, las intervenciones sobre suelos congelados y formaciones de alta montaña pueden alterar el equilibrio de los glaciares y aumentar los riesgos asociados a su degradación.
La comunidad científica también destaca la importancia del Inventario Nacional de Glaciares, elaborado por el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla), como herramienta para identificar, mapear y monitorear los cuerpos de hielo del país.
El registro permite seguir su evolución, aportar información para las políticas de adaptación al cambio climático y evaluar posibles riesgos geológicos.
Organizaciones socioambientales reclaman garantizar financiamiento continuo para estos sistemas de monitoreo y sostienen que la tragedia ocurrida en el Himalaya representa una advertencia sobre la necesidad de reforzar la prevención y protección de los ecosistemas glaciares argentinos.
Fuentes: Agencia EFE Verde y Portal El País América