El Gobierno de Santa Cruz levantó las clausuras sobre el yacimiento de oro y plata Cerro Negro, operado por Newmont, luego de las inspecciones realizadas tras un derrame de solución cianurada y otros incidentes de seguridad.
La reapertura quedó condicionada al cumplimiento de nuevas exigencias ambientales, técnicas y laborales.
Entre las medidas impuestas se encuentran el monitoreo continuo de efluentes, la revisión de los sistemas de contención y la realización de auditorías periódicas sobre las instalaciones de procesamiento.
También se exige controlar la concentración de cianuro disociable en ácido (WAD) en los efluentes y reforzar el seguimiento de posibles filtraciones hacia suelos y aguas subterráneas.
Las autoridades provinciales dispusieron además inspecciones conjuntas de las áreas de Ambiente, Minería y Trabajo antes de autorizar nuevas etapas operativas.
Otro de los puntos centrales es el cumplimiento del cupo legal de trabajadores residentes en Santa Cruz, con controles sobre la nómina de personal de la empresa.
Según los informes citados, la neutralización de la solución derramada habría evitado su llegada a acuíferos profundos, aunque los organismos técnicos plantean mantener controles adicionales para descartar impactos posteriores.
La reapertura de Cerro Negro queda así sujeta a un esquema de fiscalización más estricto sobre seguridad industrial, gestión ambiental y contratación de mano de obra local.
Fuentes: Clarín, La Tecla Patagonia, Tiempo Sur y Agencia Télam