Un estudio de investigadores del Conicet y de la Universidad Nacional de Río Negro (Unrn) concluyó que la combinación de sequías, acumulación de combustible vegetal y expansión urbana está agravando los incendios forestales en la Comarca Andina.
El trabajo, publicado en la revista Ecología Austral, analizó 12 grandes incendios ocurridos entre 2015 y 2025 en localidades como El Bolsón, Lago Puelo, El Hoyo y Epuyén.
Durante esa década se quemaron 46.222 hectáreas y cerca del 48 por ciento de esa superficie registró severidad alta. Los incendios de 2015, 2021 y 2025 destruyeron más de 930 viviendas y provocaron la muerte de cuatro personas.
Uno de los factores centrales es el clima. En El Bolsón, siete de los últimos diez veranos tuvieron precipitaciones por debajo del promedio y, durante la temporada 2024-2025, la temperatura máxima media superó en 3,5 grados el registro histórico, con 28 días por encima de los 30 grados.
A esto se suma la acumulación de material combustible en los bosques nativos y unas 14.000 hectáreas de plantaciones de pinos exóticos, una especie altamente inflamable que, según los investigadores, no recibió un manejo suficiente.
El problema puede agravarse después de los incendios, porque en algunos sectores los arbustos rebrotan más rápido que los árboles nativos y generan paisajes con mayor inflamabilidad.
El tercer factor es la expansión urbana. Entre 2000 y 2022, la superficie urbanizada de la región creció 63,1 por ciento, en buena parte sobre áreas de bosque.
Ese proceso amplió la interfase urbano-forestal, donde las viviendas se encuentran en contacto directo con la vegetación. Según el estudio, al menos nueve de los 12 grandes incendios analizados comenzaron o se propagaron en barrios próximos al bosque.
Los investigadores sostienen que estos factores se potencian entre sí: un verano seco, sobre vegetación con alta carga de combustible y en áreas con creciente ocupación humana, aumenta el riesgo de incendios extensos y destructivos.
Por eso plantean que la prevención no puede concentrarse únicamente en el combate del fuego. Recomiendan gestionar la vegetación, ordenar la expansión urbana y fortalecer la educación y la preparación comunitaria.
La advertencia se produce después de una temporada 2025-2026 especialmente grave. Según un relevamiento satelital de Greenpeace, entre octubre de 2025 y marzo de 2026 los incendios afectaron más de 60.000 hectáreas de bosques andino-patagónicos.
Con una nueva temporada próxima y El Niño en desarrollo, las autoridades avanzaron en la coordinación de recursos, mientras los científicos insisten en que reducir el riesgo depende principalmente de las acciones preventivas adoptadas antes de que comiencen los incendios.
Fuentes: Diario Río Negro, Conicet y Universidad Nacional de Río Negro