Comer verduras de estación es más sano, más barato, más sustentable y más nutritivo. El cambio de estación amerita también un cambio en los ingredientes que se utilizan en las preparaciones culinarias, "por su frescura y por los sabores que evocan a la primavera y al verano", afirmó a AIM el chef Martín Ponce.
En diálogo con esta Agencia, Ponce explicó que "cada estación tiene ingredientes maravillosos, que le dan color y sabor a las comidas. Aprovecharlos significa incorporar la estacionalidad a nuestras comidas".
El chef destacó que "las ensaladas son protagonistas y pueden acompañar cualquier plato. Puede ser de hojas verdes, en esta época hay espinaca, acelga, los coles, como repollo y kale, pero también lechuga, rúcula y achicoria, y acompañarlas con frutas, como la mandarina o la naranja, pera o manzana, que son infaltables".
Con la llegada del calor y las actividades al aire libre, "es ahora cuando más necesitamos enfriar e hidratar nuestro cuerpo, para poder así adaptarnos a las altas temperaturas sin problemas. Como regla general, en verano conviene incrementar el consumo de verduras, hortalizas y frutas, tanto crudas o ligeramente cocidas".
Sea en ensaladas, sopas frías, sándwiches, carpaccios o simplemente cocidas al vapor, comienza la época en donde el cuerpo pide platos ligeros y refrescantes.
¡A desintoxicarse en primavera!
Ponce destacó que "la primavera exige detoxificación, un consumo de proteínas levemente más bajo que irá disminuyendo a medida que avance la estación y se acerque el verano. La comida en la primavera es abundante, está llena de vitaminas hidrosolubles".
En verano, las frutas y las hojas
"A medida que avanza la estación y comienza el verano las frutas son cada vez más dulces y están llenas de agua, justo en la época donde más hidratación necesitamos por el exceso de sudor", destacó el chef.
"El verano es la temporada de la abundancia, ya no deberíamos tener restos de conservas del año anterior y nuestra alacena debería quedar vacía para hacer nuevas preservas con los productos frescos de la temporada. Es una época de consumo pero también de guardar, de acumular el sobrante para inmortalizar los sabores del verano en frascos para los meses que vienen".
También recordó que el verano "es la estación más soleada y en la que se precisa mayor protección en nuestra piel; por eso encontramos sustancias protectoras en los alimentos de verano como por ejemplo el licopeno (antioxidante) en los tomates, pimientos y ajíes. El licopeno se absorbe mejor si cocinamos unos minutos el alimento en presencia de una grasa vegetal o animal, es decir, es un buen momento para sofreír unos tomates en aceite de oliva y acompañarlos con una burrata fresca".
En síntesis, "cambio de estación, cambio de alimentación. Hay muchas formas de alimentarse saludablemente. La alimentación también es parte de nuestra vida real, ocurre entre reuniones, viajes, entrenamientos, días con poco tiempo, encuentros con amigos y momentos en los que queremos disfrutar de algo rico. La propuesta no es imponer una única forma de hacerlo, sino acompañar la búsqueda", cerró.
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