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Salud y Bienestar
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Crisis climática y tóxica global: Cómo hacer frente a las situaciones que afectan la salud y el bienestar

Cada año se liberan en la atmósfera millones de toneladas de CO2 como resultado de la combustión de carbón, petróleo y gas. La actividad humana está produciendo emisiones de gases de efecto invernadero a niveles récord históricos, sin vistas de desaceleración. “Desde hace mucho tiempo, todas las personas a lo largo del mundo se ven afectadas por el fenómeno de exposición a tóxicos medioambientales, afirmó a AIM la doctora Estefanía Peltzer, médica especialista en Medicina General y Familiar.

Como consecuencia, según un informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el planeta está al menos un grado centígrado por encima de los niveles preindustriales, lo que implica consecuencias muy graves para el planeta tierra. Los polos planetarios y glaciares se están derritiendo aceleradamente, lo que implica un aumento de los niveles del mar. “A su vez el calentamiento global pone en riesgo alimentario e hídrico al mundo entero, limitando la disponibilidad y calidad de alimentos y del agua. Ningún continente está a salvo de las devastadoras consecuencias del cambio climático, olas de calor, sequias e inundaciones, peligrosas tormentas, tifones y huracanes, entre otros”, explicó la profesional a esta Agencia.

Se estima que, si no se reducen drásticamente las emisiones, en el año 2060 el aumento de la temperatura del planeta será de 2 grados más. Por ello, es imprescindible pensar en las futuras generaciones hijos, nietos, y el mundo que quedará para ellos.

Hay tiempo, todavía, pero el reloj corre
Se está a tiempo de revertir esta situación si se toman medidas gubernamentales e individuales que impliquen el uso de energías renovables, protección de ecosistemas y reducción de la huella de carbono.

Peltzer explicó que “existen acciones simples que aportan grandes cambios para detener este fenómeno, entre los que se encuentran: producir los propios alimentos, reciclar y reutilizar, evitar el sobreconsumo de ropa y productos de electrónica, evitar el uso de plásticos y preferir los envases reciclables, optar por medios de transporte sin combustible, reducir el consumo de carnes y aplicar el uso racional del agua, son algunas de las formas de aportar un granito de arena. Aunque parezca una gota en el mar, estas pequeñas acciones son de gran valor”.

“Desde ya hace tiempo todas las personas a lo largo del mundo se ven afectadas por el fenómeno de exposición a tóxicos medioambientales. Los combustibles, sustancias contaminantes y plásticos, son además vertidos a ríos y mares, contaminando no solo el agua que se consume a diario, si no los alimentos. A esto se suma la utilización indiscriminada de agroquímicos y pesticidas que son ingeridos en las comidas, a veces sin tener registro de ello”, advirtió la médica.

Intoxicación
La profesional detalló que “existen dos tipos de intoxicación, puede ser aguda, responsable de cuadros graves, incluso mortales y con requerimiento de internación. O intoxicación crónica, que va produciendo daños graduales, casi imperceptibles, generalmente sin dar síntomas, pero responsables de consecuencias desbastadoras para los sistemas y la fisiología celular y responsables de graves enfermedades. Esta última es la forma más frecuente y peligrosa de exposición a la que se ve afectado el ser humano actualmente”.

Entre las afecciones más comunes de salud que pueden relacionarse estas sustancias se encuentran:
1- Disrupción endocrina
2- Alteraciones del crecimiento y desarrollo
3- Alergias respiratorias, en piel, digestivas (incluso celiaquía)
4- Alteraciones reproductivas
5- Cáncer
6- Fibromialgia síndrome de fatiga crónica
7- Enfermedades neurológicas y autoinmunes

Las fuentes más importantes de contacto y riesgo de toxicidad se encuentran en:
1- Radiación y ondas electromagnéticas: esas son capaces de atravesar tejidos e inducir cambios a nivel celular, sus efectos son dosis dependiente. Las principales fuentes de estas ondas son los teléfonos celulares, PC, elementos electrónicos, Wifi, antenas y microondas. Se debe prestar especial atención en los niños, ya que son más susceptibles a sufrir daños por estas. Aunque no existen estudios a largo plazo, se ha encontrado la asociación de estas a el aumento de predisposición a diferentes tipos de cáncer

2- Cops(contaminantes persistentes en el medio): corresponde a sustancias químicas lipofilicas, es decir, que poseen la capacidad de alojarse en las células grasas (adipocitos), adhiriéndose a las membranas lipídicas. Entre las más importantes se encuentran los químicos industriales (PVC y HCB, Dibezodioxnas, Dibenzofuranos), pesticidas (como el glifosato, Aldrin, Deldrina, Heptacloro, DDT, etc), PFOS u organoclorados (presentes en antihaderentes, ropa, etc), plásticos (como el BPA o bisfenol A, etc), estos últimos formando parte de botellas, biberones, juguetes, incubadoras, implementos de odontología, tickets de compra, entre miles de otros más. La liberación de microplásticos se ve favorecida por la exposición al calor, por lo cual es de vital importancia evitar el uso de estos en contacto con sustancias calientes. Por otra parte, es posible encontrar plásticos en forma de Ftalato y Parabenos fundamentalmente en productos de higiene, cosmética y perfumes (shampoo, jabones, cremas, protectores solares, labiales maquillajes, etc). La industria textil es responsable de la presencia de miles de microplásticos siendo parte de todo tipo de prenda y calzado.

3- Metales pesados: aluminio, plomo, mercurio, arsénico, etc. Pueden encontrarse presentes en percing, tatuajes, dispositivos médicos, prótesis, amalgamas, cañerías, etc.

¿Dónde están?
La médica informó que estas substancias “no solo están presentes en la tierra, si no en el agua de consumo. Los mares y ríos se ven repletos de microplásticos y metales pesados, que contaminan y destruyen la biodiversidad de especies acuáticas y terrestres. El verdadero problema radica en que, a pesar de haber estudios que indican que esos tóxicos son “seguros”, no se cuenta con estudios adecuados y a largo plazo, que evalúe la posibilidad de daño acumulativo”.

Detox
A lo largo de miles de años el ser humano ha estado expuesto a innumerables toxinas y contaminantes, pero este fenómeno se ha visto incrementado exponencialmente en el último siglo. “El ser humano cuenta con un sistema de detoxificación integrado por órganos fundamentales como hígado, intestino, pulmón, riñón, sistema linfático y piel. Estos se encuentran constantemente liberándonos de tóxicos y toxinas ambientales. Sin embargo, en caso de que la exposición sea excesiva y se sobrepasen sus capacidades de detoxificacion o que no cuenten con la materia prima para su adecuado funcionamiento, esos pueden colapsar, aumentando el riesgo de intoxicación crónica o enfermedad”, dijo.

A saber…
Hígado: el órgano de detoxificación por excelencia, tiene dos fases de detoxificación, la fase 1 correspondiente al citocromo P450 que mediante reacciones de hidrolisis, oxidación y reducción aumenta la solubilidad de tóxicos para que pueda pasar a la fase 2 y ser eliminados. En esta fase son necesarias vitaminas (B2, B3, B6, B9, B12, C, E), Zinc, Selenio, conzima Q10, Magnesio. Cobre. Y la fase 2 en la que estos compuestos de fase 1 son metabolizados por conjugación, acetilación y metilación para luego ser eliminados por bilis, heces u orina, en esta fase son necesarios alimentos ricos en sulfatos (coles, brócoli, repollo, cebolla, kale, ajo, aminoácidos como glicina, taurina, glutamina, n-acetilcisteina, viamina B5, B12, C y glutatión.

La especialista destacó que “existen, afortunadamente, muchas maneras de minimizar los riesgos y exposición a dichas microondas y sustancias. La primera herramienta es minimizar el contacto con estas sustancias, producir los propios alimentos o preferir los de origen agroecológico u orgánico, utilizar cosmética y productos de limpieza de tipo natural, evitar al máximo el uso de elementos plásticos, envases (preferir los de vidrio), minimizar el sobreconsumo de ropa, evitar el consumo de productos envasados, evitar la exposición prolongada a ondas electromagnéticas sorteando el uso de microondas, alejando el celular de la superficie caporal, apagando ondas de wifi principalmente a la hora de dormir. Y en segundo lugar, es posible optimizar la función de los diferentes órganos encargados de la detoxificación”.

· Hígado: el órgano de detoxificación por excelencia. Para promover su buen funcionamiento es esencial llevar a cabo una alimentación real y equilibrada (con vegetales de todo color), que provea de todas las vitaminas, aminoácidos y antioxidantes necesarios para que se produzcan las dos fases de detoxificación. Algunos alimentos y suplementos que favorecen este proceso son: té verde, cúrcuma, jengibre, cardo mariano, diente de león, quercetina (cebollas), N-acetilcisteina, ácido alfalipoico, vitamina C, E, complejo B, Mg, Zn, Se.
· Respetar los ayunos, ya que la autofagia es un proceso natural del organismo de deshacerse de desechos y tóxicos
· Intestino: Cuidar la salud intestinal, procurando evacuaciones diarias, favoreciendo el equilibrio de la microbiota y evitando el daño de la barrera intestinal para que esta impida el paso de toxinas al torrente sanguíneo.
· Riñon: tomar abundante líquido, fundamentalmente agua
· Pulmón: realizar ejercicio de Hiit, aprender a respirar y respiraral aire libre
· Piel: Proteger el contacto de la piel (el órgano más grande del cuerpo humano), del contacto con cosméticos químicos, parabenos, cloro. El proceso de transpiración es un método eficiente para eliminar toxinas.
De la Redacción de AIM.

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