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Salud y Bienestar
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Jardín de rosas.
Jardín de rosas. Crédito: (Foto: NPS)

Olfato y capacidad cognitiva, una relación inesperada

Una nueva investigación revela una relación entre el riesgo de desarrollar alguna de las demencias que son típicas de la senilidad y el grado de conservación de la capacidad de identificar olores. El olfato, y en menor medida otros sentidos, parecen correlacionarse con la capacidad cognitiva en la vejez.
El equipo de Willa Brenowitz, de la Universidad de California en San Francisco (Estados Unidos), hizo un seguimiento de cerca de 1.800 participantes de setenta y tantos años de edad durante un período de hasta 10 años para ver si su grado de funcionalidad sensorial se correlacionaba con el desarrollo de alguna demencia. En el momento de la inscripción, todos los participantes estaban libres de demencia, pero 328 participantes (18 por ciento) desarrollaron una enfermedad de este tipo durante el estudio.
Las personas cuyos niveles sensoriales se encontraban en el rango bajo de conservación, tenían un riesgo de padecer demencia 2,05 veces mayor que el de las personas en el rango alto de conservación.
Aquellos cuyos niveles sensoriales se encontraban en el rango mediano de conservación, tenían un riesgo de padecer demencia 1,45 veces mayor que el de las personas en el rango alto de conservación.
Las investigaciones anteriores se centraron en la relación entre la demencia y alguno de los sentidos, pero los autores del nuevo estudio enfocaron este en los efectos sumados de las múltiples deficiencias en la función sensorial, que parecen ser un indicador más inequívoco del declive de la cognición.
"Las deficiencias sensoriales podrían deberse a una neurodegeneración subyacente o a los mismos procesos nocivos que afectan a la cognición, como por ejemplo un derrame cerebral ", explica Brenowitz. "Por otra parte, las deficiencias sensoriales, en particular la audición y la visión, pueden acelerar el declive cognitivo, ya sea afectando directamente a la cognición, o indirectamente al aumentar el aislamiento social, entorpecer la movilidad y promover la salud mental adversa".
Si bien las deficiencias sensoriales múltiples fueron la clave del trabajo de los investigadores, estos comprobaron que un agudo sentido del olfato tiene una asociación más fuerte contra la demencia que una buena capacidad táctil o auditiva o visual. Los participantes cuyo olfato disminuyó en un 10 por ciento tenían una probabilidad un 19 por ciento mayor de padecer demencia, frente a un aumento del uno al tres por ciento en ese riesgo para los correspondientes descensos en la visión, la audición y el tacto.
En definitiva, los ancianos que pueden identificar, por ejemplo, el olor de una rosa, el del disolvente y el del limón, y han conservado razonablemente bien sus sentidos del oído, la visión y el tacto, pueden tener la mitad del riesgo de desarrollar demencia que sus compañeros con un marcado declive sensorial.
Fuente: Ncyt de Amazings.-

olfato capacidad cognitiva

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