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Resistencia Alimentaria, clave frente al poder de las corporaciones alimenticias

Accesibilidad al alimento, defensa de la producción, a través de pequeñas y medianas empresas, agricultura familiar, economía social, y sostenimiento de la normativa relacionada a la soberanía alimentaria, son los pilares de Resistencia Alimentaria, una red de compras comunitarias que permite fortalecerse bajo la premisa de que "el alimento es un derecho", aseguró a AIM el bioquímico Pablo Basso. "La soberanía alimentaria reivindica la autonomía y la capacidad de acción de los pequeños productores y trabajadores de la alimentación, frente al creciente poder de las corporaciones del sector".

La organización popular puede obtener, en algunos alimentos en particular, mejores precios por compras a granel o en cantidades que permiten al productor cubrir costos de traslados, entre otros. Esta alternativa requiere de acciones bidireccionales, hacia los sectores productivos para gestionar las condiciones de compra y hacia la población con menores recursos para distribución solidaria.

En diálogo con esta Agencia, Basso afirmó que con el advenimiento de políticas neoliberales más agresivas, “el gran capital, a través de los alientos hiper concentrados que tenemos en el país, donde hasta ahora no se encaró ninguna lucha agresiva ni efectiva, que siempre ha manejado el precio de los alimentos y también lo que se come, porque hasta deciden qué productos tenemos que comer y cuáles no, haciendo aparecer y desaparecer del mercado algunos alimentos, cambiando costumbres e inclusive jugando con los precios para decidir por qué debe optar la gente, nació Resistencia Alimentaria”.

Basso agregó que “lo que es una lucha más amplia, ahora se agrava muchísimo por el aumento exagerado en el precio de los alimentos, porque se liberaron los controles del Estado sobre su valor, por lo que el capital concentrado de este rubro hace y deshace 'a piacere', lo que nos obliga a definir políticas para defendernos”.

A un colectivo de militantes denominado Resistencia Alimentaria le pareció que la estrategia era la adecuada ¿Cómo resistir? ¿Comprando alimentos más baratos? ¿Definiendo normativas relacionadas a Pymes, cooperativas o emprendedores? ¿Denunciando los abusos de algunas cadenas alimenticias?

Al respecto, el bioquímico especializado en Infectología destacó que “hay una serie de actividades en las que se puede resistir para mantener el alimento con accesibilidad. Lo que estamos teniendo ahora es el alimento formateado con la estrategia de mercado, donde no podemos incidir, sino que solo somos compradores y como tales, estamos obligados a guiarnos por esas políticas”.

En esa búsqueda de defensa, de resistencia, hacia esos sistemas especulativos y angurrientos, “porque sin controles hacen y deshacen, porque la concentración de los alimentos en este país es tremenda, tenemos en muy pocas manos un porcentaje altísimo de alimentos de primera necesidad. Son dos empresas las que manejan el 80 por ciento del aceite, por ejemplo. Son cuestiones muy groseras que hacen que la ciudadanía esté completamente desprotegida”.

Resistencia popular
Basso consideró que la organización popular debe darse, “como un esquema de resistencia para que la situación no impacte tan fuertemente en los bolsillos de la clase trabajadora. Desde el humilde lugar que nos toca ideamos Resistencia Alimentaria, con una herramienta muy efectiva que es la compra comunitaria”.

Explicó también que desde el espacio están tratando de conseguir “alimentos de calidad, que provienen de la gran industria, no comida como la que nos están ofreciendo en algunos lugares, por ejemplo, carne picada con 80 por ciento de grasa, creyendo que es un alimento a buen precio, pero eso no es alimento. Eso es algo para entretenernos pensando en que el mercado se regula. Y en realidad, el mercado no se regula, porque sigue ofreciendo porquerías como alimento, en este caso, porque siempre sigue cobrando caro el alimento de calidad”.

Saltar el cerco
Con las compras comunitarias, “tratamos de saltar ese cerco y, de alguna manera lo estamos logrando al conseguir mucho volumen, con compañeros, voluntades y militancias, para que los circuitos sean más cortos y sin intermediarios. Tratamos de comprarles a productores y proveedores los alimentos, sumando las compras de todos, en una compra con buen volumen, que nos permite conseguir buen precio para realizar una distribución solidaria y militante. Somos nosotros mismos los que nos reunimos en un lugar determinado para distribuir los alimentos. El comprador va a ese lugar determinado a buscar el alimento que ya reservó”.

Basso indicó que esa es la organización que crearon, tiene implicancias de todo tipo para el futuro. “Tenemos mucha confianza de que esta iniciativa vaya más a allá de la compra comunitaria, de proteger una ley o una resolución y más allá, inclusive, de una organización sencilla y popular para que apunte a ser más grande y pueda hacer aportes políticos y estratégicos más importantes a lo largo del tiempo”.

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