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Salud y Bienestar
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El amor bien entendido favorece a la pareja.
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Las relaciones interpersonales y su incidencia en la salud y el bienestar

A lo largo de la historia, el ser humano se ha desarrollado en comunidad para lograr sobrevivir. Sus necesidades lo han llevado a convertirse en un ser social, por la búsqueda continua para satisfacerlas, rodeándose de personas con las que, de algún u otro modo, va generando relaciones e intercambios socioculturales, en la familia, con amigos, en el trabajo, en la escuela.

Por las psicólogas Mariela Garabello y Mailén Barreto Buthay. Especial para AIM. Somos seres sociales por naturaleza. Aprender a relacionarnos de una manera saludable es vital no solo para crecer como personas sino también para el buen funcionamiento de la sociedad.

Para constatar que nacemos con la característica social y la vamos desarrollando lo largo de nuestra vida, ya que necesitamos de los demás para sobrevivir, el filósofo Aristóteles decía: “El hombre es un ser social por naturaleza”. En este sentido, la naturaleza del “ser social” está vinculada con las relaciones que el ser humano es capaz de generar; no basta con vivir agrupados a mayor o menor proximidad física. A veces, un individuo puede sentirse muy solo, a pesar de estar rodeado de muchas personas. Por el contrario, una persona puede vivir sola y sentir que su vida está rodeada de compañía. Las relaciones humanas son tan importantes para el desarrollo de la vida que pueden condicionar la propia existencia del individuo. Por eso, es prioritaria la calidad de los vínculos que se establecen, y no solo la cantidad.

La complejidad de las relaciones humanas
Las relaciones humanas se caracterizan por su complejidad, lo que hace necesario analizarlas desde diversos campos de estudio. Facundo Manes, el neurocientífico más reconocido e importante del país y de otros estados del mundo, concluye, basado en un estudio sostenido por años en Boston, que no son las cosas materiales, ni el dinero, ni la fama, ni el poder lo que dan la felicidad y el bienestar, sino que, como seres sociales, la clave está en el contacto con el otro, en las relaciones de calidad. En relación al tema añade que el sentimiento de soledad es uno de los mayores causantes de mortalidad, junto con el alcoholismo y la obesidad. Así, el político prusiano Karl Wilhelm von Humboldt plantea en uno de sus libros que “En el fondo, son las relaciones con las personas las que dan sentido a nuestras vidas”, mientras que Victor Frank, psicólogo sobreviviente de los campos de concentración, señaló que dicho sentido es lo que nos permite enfrentar, sobrellevar y vencer cualquier adversidad.

De allí que es tan importante aprender a cultivar y no descuidar esta área de nuestras vidas. Por el contrario, la sociedad capitalista en la que vivimos fomenta el consumismo, la competencia y el individualismo para el éxito, aunque va sembrando cada vez más vacío, frustraciones, adicciones, entre otras problemáticas no solo psicológicas, sino como uno todo interconectado que somos, también física- somática.

Las relaciones interpersonales y su incidencia en la salud
Las relaciones humanas tienen como objetivo el desarrollo del individuo para que pueda alcanzar una mejor calidad de vida en sociedad. Un buen ambiente social no es aquel en donde no existe el conflicto sino que, a pesar de las divergencias, el individuo logra desenvolverse. Es posible superar los conflictos con el desarrollo de las habilidades interpersonales que permiten alcanzar un mayor nivel de comprensión y un sincero interés por el resto de las personas. Se trata de establecer y mantener buenas relaciones con los demás. Hablamos de mantener relaciones asertivas, que favorecen muchas funciones importantes en la vida de las personas. Se entiende por asertividad a una habilidad social que nos permite compartir con el otro, pudiendo defender nuestros valores, perspectivas o derechos de forma apropiada, sin agredir ni ser agredido, respetando la opinión del otro, aunque no coincida con la nuestra.

Mantener buenas relaciones interpersonales y vincularnos asertivamente genera numerosos beneficios para nuestro bienestar en general, ayudando a fortalecer nuestro sistema inmunológico. Refuerza la autoestima, y promueve el mantenimiento de un locus de control interno, ya que aumenta la sensación de control que tiene el sujeto sobre su vida. Y en este sentido, también, lo protege de los efectos negativos del hiperestrés ayudándole a superar situaciones difíciles. Esto se debe a que cuando se siente apoyado por los demás, es menos probable que se sienta desbordado por la situación, y por lo tanto, experimentará menos hiperestrés y malestar psicológico.

En este sentido, es beneficioso para nuestra salud promover relaciones en las que existe empatía, contención y optimismo. Por el contrario, es también fundamental para nuestro bienestar evitar establecer contactos que por las características de la otra persona o porque no sabemos enfrentarlas adecuadamente, nos afectan negativamente, volviéndose muchas veces toxicas.

Estrategias para evitar relaciones toxicas y fomentar las constructivas
· Alejarse: Así como tendemos a evitar las cosas que no nos gustan también debemos mantener una distancia saludable con las personas negativas. Tener el menor contacto, no invitarlas a participar en nuestra vida porque les brindamos la oportunidad de influenciarnos negativamente.

· Fluir con la negatividad de forma optimista. Negación más negación equivale a una afirmación. Para evitar entrar en el circuito negativo es preferible aceptar la afirmación y “dar la razón como los locos”. Se pueden usar palabras menos hirientes para referirse a lo mismo, cambiando la crítica destructiva en una constructiva.

· Intentar cambiar su punto de vista: Muchas veces en la raíz de la visión negativa existe una baja autoestima, y experiencias negativas anteriores. Si conocemos las razones es más fácil lidiar con estas personas.

· Ser optimistas: Después de encontrarnos con estas personas, a menudo nos sentimos drenados de energía, y faltos de confianza. Por eso es necesario “recargar las pilas”: salir a caminar, escuchar una canción, leer un libro, o lo que sepamos nos devolverá una actitud más positiva.

Si bien con quien nos relacionamos tiene mucha resonancia en nuestras emociones y conductas, y por ello debemos mantener contactos sanos y limitar los que nos empobrecen, no debemos olvidar que todo comienza por uno mismo. Y que la decisión y acción tiene que ser propia, y no pasiva y de espera. No se trata de culpar al otro de cómo nos sentimos, lo que es una forma de egoísmo y de falta de límites personales, sino de conocernos para mejorar nuestras fallas, nuestras habilidades sociales y potencialidades para resolver de modo óptimo aquello que nos quita tranquilidad y bienestar.

La interacción social en tiempos de Covid 19
Después de una larga cuarentena, nuestras relaciones sociales se vieron limitadas en gran medida. No obstante, tenemos que buscar alternativas y retomar, manteniendo los cuidados, todos aquellos contactos cercanos y positivos que, por la misma situación, hemos descuidado o desconectado. Como mencionábamos con anterioridad, las relaciones interpersonales de calidad favorecen nuestro sistema inmunológico, por lo cual mantenerlas contribuirá a estar fortalecidos y mejor preparados inmunológicamente para cualquier enfermedad, incluyendo el Covid- 19.

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