
Recientemente, el Etna tuvo alarmados a los pobladores de Messina y Catania en Sicilia, donde provocó algunos heridos y deterioros en viviendas, pero nada comparable con la erupción de 1669, que mató a 60.000 personas.

Los vulcanólogos consideran actualmente al Etna un volcán poco peligroso porque sus erupciones no son tan violentas como pueden serlo las del Stromboli o del Vesubio, que tiene a sus pies la ciudad de Nápoles.
La erupción de 1669 arrasó la ciudad de Catania, situada en sus laderas y destruyó otras de la zona. En total murieron en aquella ocasión alrededor de 60.000 personas.
Recientes estudios revelan que en el neolítico, otra gran erupción del Etna provocó un maremoto con olas de 40 metros de altura.